Vencedores y vencidos: tras la pulseada, así quedó el mapa de poder en el Senado bonaerense

La interna peronista se resolvió al filo de la medianoche con un claro ganador: el kirchnerismo. Mario Ishii se quedó con la vicepresidencia primera y dejó a Ayelén Durán en el segundo escalón, mientras que Sergio Berni asumió la conducción del bloque oficialista.
Legislativas27 de febrero de 2026Mariana PortillaMariana Portilla
Senado bonaerense
El kirchnerismo se impuso ante Kicillof y se quedó con la vicepresidencia primera.

La tensión se estiró hasta el filo de la medianoche. La sesión arrancó apenas minutos antes de que venciera el plazo reglamentario y, cuando finalmente se despejó la incógnita, quedó claro quién había ganado la pulseada: el kirchnerismo. El intendente en uso de licencia de José C. Paz, Mario Ishii, asumió como vicepresidente primero del Senado bonaerense y desplazó la pretensión del gobernador Axel Kicillof, que buscaba ubicar allí a la senadora Ayelén Durán.

No fue solo un reparto de cargos. Fue un capítulo más —y uno de los más explícitos— de la interna que atraviesa al peronismo bonaerense.

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La vicepresidencia primera del Senado no es un casillero menor. En la arquitectura institucional de la provincia, es el segundo lugar en la línea de sucesión detrás de la vicegobernadora y presidenta de la Cámara alta, Verónica Magario. Quien ocupa ese sillón no solo reemplaza a la titular del cuerpo en caso de ausencia, sino que queda a un paso del Ejecutivo.

El Movimiento Derecho al Futuro (MDF), espacio referenciado en Kicillof, impulsaba a Durán como figura de confianza del mandatario. Pero el kirchnerismo duro, con respaldo de Máximo Kirchner, se mantuvo firme en su apoyo a Ishii, histórico jefe territorial del conurbano.

El resultado dejó una foto elocuente: el gobernador debió conformarse con la vicepresidencia segunda para su candidata, mientras que el primer escalón quedó en manos del cristinismo.

Mario IshiiMario Ishii asumió la vicepresidencia primera del Senado.

Una sesión al borde del naufragio

La elección de autoridades venía demorada desde diciembre, cuando la falta de acuerdo hizo caer la sesión preparatoria. Este jueves, el escenario estuvo a punto de repetirse. La reunión se interrumpió por horas y pasó a cuarto intermedio sin horario definido. La amenaza de fractura en el bloque de Unión por la Patria sobrevoló la Legislatura.

Finalmente, el oficialismo logró preservar la unidad formal, pero el costo político quedó expuesto. Cerca del mandatario admitían en voz baja que “los votos los tenían ellos”, en alusión a La Cámpora y el esquema de alianzas internas que inclinó la balanza.

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Así las cosas, la nueva estructura jerárquica del Senado bonaerense terminó de delinear el mapa interno del peronismo y sus aliados: en la vicepresidencia tercera del cuerpo asumió el libertario Gonzalo Cabezas; la massista Valeria Arata quedó a cargo de la vicepresidencia cuarta; en la quinta Alex Campbell; y en la sexta el kicillofista Germán Lago.

En paralelo, la presidencia del bloque oficialista quedó para el ex ministro de Seguridad Sergio Berni, otro nombre que orbitó la discusión por la sucesión. En las secretarías, se ratificó a Roberto Feletti como secretario administrativo.

El movimiento más significativo fue la salida de Martín Di Bella de la prosecretaría administrativa —aunque no del esquema de poder— para asumir como jefe de Gabinete del Senado. En su lugar ingresará Gustavo Soos, hombre del intendente de Merlo. Además, Mariano Ríos Ordóñez asumirá como secretario legislativo en reemplazo del fallecido Luis Lata.

Senado bonaerense 2

Más que un cargo: la disputa por la conducción

Como viene contando GRUPOLAPROVINCIA.COM, el episodio dejó en evidencia que la discusión dentro del peronismo bonaerense está lejos de saldarse, incluso después de la lista de unidad que consagró a Kicillof como presidente del PJ provincial.

El desenlace mostró que, al menos en esta instancia, el kirchnerismo retuvo capacidad de daño y de ordenamiento interno. El MDF logró conservar espacios —dos vicepresidencias y posiciones clave en la estructura administrativa— pero no el casillero que consideraba estratégico.

El mensaje que dejó la noche legislativa es claro: la unidad del peronismo bonaerense sigue siendo un armado delicado, sostenido por equilibrios que pueden crujir en cada definición estratégica.

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