¿Empieza a cerrarse el frente antimileista en la Legislatura?
Mariana Portilla
La escena política bonaerense empieza a mostrar movimientos que, aunque todavía incipientes, dejan entrever un cambio de dinámica: la Legislatura se convirtió en el territorio donde distintos sectores comienzan a ensayar una alternativa al gobierno de Javier Milei. No se trata aún de un frente formal, pero sí de una acumulación de gestos, reuniones y coincidencias que van delineando un espacio con identidad propia.
En ese marco, el encuentro entre libertarios dialoguistas y los dirigentes nacionales Miguel Ángel Pichetto y Emilio Monzó no fue un episodio aislado. Por el contrario, se inscribe en una secuencia de conversaciones que buscan articular a sectores desencantados tanto del oficialismo libertario como del peronismo tradicional.
La reunión, realizada en la Legislatura bonaerense, tuvo como protagonistas a los senadores de Unión y Libertad Carlos Kikuchi, Sergio Vargas y Paola Ventura, junto al diputado Martín Rozas —presidente del bloque en Diputados— y la legisladora Silvina Vaccarezza, referenciada en el espacio UCR-Cambio Federal.
Del otro lado, Pichetto —diputado nacional por Encuentro Federal— y Monzó —líder del Partido del Diálogo— llevaron a la mesa una propuesta que vienen trabajando desde hace meses: construir un espacio amplio, con eje en la producción, el empleo y la previsibilidad, que pueda interpelar a votantes por fuera de la grieta clásica.
Coincidencias programáticas y un mensaje político
Fuentes que participaron de la reunión coincidieron, en dilálogo con GRUPOLAPROVICIA.COM, que el eje central pasa por avanzar "en una propuesta que recupere previsibilidad económica, promueva la inversión y fortalezca el entramado productivo".
En ese sentido, el planteo combina elementos de una visión promercado con una fuerte defensa del aparato productivo nacional, especialmente la industria, el comercio y las pymes, sectores particularmente sensibles en la provincia de Buenos Aires.
Pero más allá del contenido económico, el mensaje político es claro: construir una alternativa que supere la lógica de confrontación permanente y que pueda ordenar una oposición hoy fragmentada.
Miguel Ángel Pichetto y Emilio Monzó, junto a diputados del bloque Unión y Libertad, y Silvina Vaccarezza, legisladora del bloque UCR-Cambio Federal.
Uno de los datos más relevantes del encuentro es la participación de legisladores identificados como “libertarios dialoguistas”. Su presencia expone una fisura dentro del universo de La Libertad Avanza, donde no todos los sectores se sienten contenidos por la conducción nacional ni por la estrategia de confrontación del oficialismo.
Este grupo, sin romper formalmente, empieza a explorar vínculos con dirigentes de otras tradiciones políticas, lo que abre la puerta a reconfiguraciones parlamentarias. En ese escenario, no se descarta la posibilidad de nuevos bloques o interbloques que reordenen el mapa legislativo bonaerense.
El factor Pichetto: puentes con el peronismo
En paralelo a su actividad en la provincia, Pichetto también viene desplegando una estrategia de acercamiento al peronismo. Como contó GRUPOLAPROVINCIA.COM, su reciente reunión con Cristina Fernández de Kirchner, en el departamento de San José 1111, reavivó la discusión sobre la necesidad de una unidad más amplia.
El diputado fue explícito al plantear que “antes de hablar de liderazgos hay que discutir ideas”, marcando una hoja de ruta que prioriza el programa por sobre los nombres. En esa línea, insiste en la necesidad de “perdonarse” dentro del peronismo para construir una alternativa competitiva.
Junto a Monzó, y con la articulación de dirigentes como Nicolás Massot, el espacio busca consolidar un armado de centro, federal y con experiencia legislativa. La apuesta es clara: ofrecer una opción distinta tanto al oficialismo libertario como al kirchnerismo más duro.
Este esquema apunta a sumar también a sectores del interior, dirigentes peronistas no alineados, radicales disidentes y actores del mundo productivo. La clave será sostener una lógica horizontal y, eventualmente, canalizar las diferencias a través de PASO que legitimen candidaturas.

La Legislatura bonaerense aparece, en este contexto, como el primer campo de prueba de este armado. Allí convergen actores con trayectorias diversas pero con un diagnóstico común: la necesidad de construir una alternativa que pueda disputar poder real.
La presencia de figuras como Vaccarezza, monzonista aliada al radicalismo de Maximiliano Abad, y de libertarios dialoguistas, sugiere que el armado podría trascender rápidamente los límites actuales y dar lugar a nuevas alianzas.
El desafío será doble: ordenar una oposición dispersa y, al mismo tiempo, construir una identidad que no quede atrapada en la polarización. En ese equilibrio se juega la viabilidad de un espacio que, por ahora, empieza a tomar forma en los pasillos de la Legislatura bonaerense.

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