La interna peronista suma un capítulo caliente: la FAM entra en disputa
Pamela Orellana

El peronismo bonaerense suma un nuevo frente de discusión en un momento en que parecía encaminarse a una tregua tras la definición de autoridades partidarias. La Federación Argentina de Municipios (FAM), conducida por el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, aparece ahora como terreno de disputa: sectores alineados con Cristina Fernández de Kirchner buscan dar pelea por la conducción del organismo cuando en julio venza el mandato vigente.
La jugada empezó a tomar forma a partir de una intervención pública del intendente de Lanús, Julián Álvarez, quien en una recorrida por San Juan explicitó que la renovación de la FAM será uno de los debates inmediatos dentro del peronismo.
“Antes de las internas y de analizar candidaturas presidenciales hay otras herramientas que se van a discutir, como por ejemplo, ahora en julio, la Federación Argentina de Municipios”, planteó, abriendo un capítulo que en el entorno de Axel Kicillof no figuraba como prioridad.
Una herramienta con peso propio
La FAM no es un ámbito menor dentro del esquema político. Se trata de una entidad creada por ley en 1997 que nuclea a municipios de todo el país bajo un esquema de adhesión voluntaria. Más allá de su carácter formal, en la práctica funciona como un espacio de articulación política entre intendentes, con capacidad de interlocución frente al gobierno nacional.
Álvarez puso el foco precisamente en ese rol: “La FAM es una herramienta muy importante que tiene personería y te permite discutirle al gobierno nacional medidas, como por ejemplo, las obras paralizadas que tenemos en todo el país”.
En esa línea, remarcó que los municipios enfrentan una situación extendida de proyectos frenados: “Todos tenemos obras paralizadas en nuestros municipios que se dejaron de ejecutar por el gobierno nacional”.
Ese diagnóstico también fue el eje de la reunión virtual que encabezó Espinoza con intendentes de distintos distritos. Bajo el argumento de la “situación económica y social” de los municipios, el titular de la FAM convocó a los alcaldes a coordinar respuestas frente a la caída de recursos nacionales.
Participaron, entre otros, Julio Alak (La Plata); Jorge Ferraresi (Avellaneda); Fernando Moreira (San Martín); Marisa Fassi (Cañuelas); Gustavo Cocconi (Tapalqué); María Celia Gianinni (Carlos Tejedor); Mariel Fernández (Moreno); Gustavo Menéndez (Merlo), en un encuentro que funcionó tanto como espacio de análisis como señal política hacia adentro.
La simultaneidad entre esa reunión y las declaraciones de Álvarez no pasó desapercibida. En el kirchnerismo admiten que la discusión por la conducción “se va a dar”, aunque todavía sin detalles sobre candidaturas o estrategia. Del otro lado, en el esquema cercano a Kicillof, el tema generó sorpresa: reconocen que no estaba en carpeta y que aún no hubo conversaciones formales.
Ruido político y pases de factura
La irrupción del debate por la FAM se da en paralelo a tensiones concretas en territorio. En La Matanza, el armado de Espinoza quedó bajo cuestionamiento de sectores de La Cámpora tras la incorporación de dirigentes provenientes de espacios opositores al gabinete local.
El presidente del bloque oficialista en Diputados bonaerenses, Facundo Tignanelli, fue directo: cuestionó la decisión de sumar figuras del PRO y la Coalición Cívica y planteó que “no tiene sentido” habiendo dirigentes peronistas disponibles.
Desde el entorno del intendente matancero salieron a responder. Miguel Saredi defendió la apertura política y rechazó el planteo camporista: sostuvo que el peronismo debe “volver a representar a la mayoría del pueblo argentino” y advirtió que “no es una secta”, marcando una diferencia conceptual que excede la discusión local.

Ese cruce refleja un trasfondo más amplio: la disputa por la conducción política y el armado territorial en el peronismo bonaerense. En ese contexto, la FAM aparece como un botín adicional, con proyección nacional y capacidad de articulación federal.
Continuidad o recambio en un escenario abierto
La incógnita sobre el futuro de la FAM también atraviesa al propio Espinoza. En sectores del peronismo admiten que no está claro si buscará renovar su mandato. Al mismo tiempo, desde espacios alineados con Kicillof deslizan que la intención es sostener la conducción del organismo dentro de ese esquema político.
La discusión no parte de cero. Desde diciembre de 2025, en una cena reservada de intendentes nucleados en la FAM, se había acordado trabajar en la proyección presidencial de Kicillof, especialmente en provincias donde el peronismo no gobierna. Ese entendimiento implicaba, en los hechos, una continuidad en la conducción.
Sin embargo, la movida del kirchnerismo altera ese equilibrio. Un dirigente territorial del conurbano relativizó el alcance de la avanzada y buscó bajarle el tono a la discusión: “La Cámpora lo que quiere es meter ruido en todos lados”.
La renovación de autoridades en julio se dará además en un contexto adverso para la entidad. Desde el gobierno nacional impulsa el proyecto de ley conocido como “Hojarasca”, promovido por Federico Sturzenegger, que apunta a recortar el financiamiento de la FAM.
En ese marco, la conducción del organismo no sólo implica una disputa interna, sino también la estrategia frente a un escenario de ajuste que impacta de lleno en los municipios.

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