Los ministros de Milei duplicaron su sueldo en plena crisis social y económica: ¿Cuánto cobran?
Mariana Portilla

Los ministros del gabinete de Javier Milei duplicaron sus sueldos en los primeros meses de 2026, en plena crisis económica y social que golpea a trabajadores y jubilados. La medida, dispuesta a través del DNU 931/2025 y firmada por el Presidente y su jefe de Gabinete, Manuel Adorni, elevó los salarios de manera escalonada y dejó cifras que contrastan con los ingresos del resto de los trabajadores argentinos.
Los titulares de las carteras, que hasta diciembre de 2025 percibían $3.584.006 brutos, pasarán a cobrar $7.902.331 en mayo (correspondiente al salario de abril) y $8.020.866 en junio. Los secretarios, que hasta fines de 2025 ganaban $3.282.709, verán su sueldo escalar a $7.238.005 en abril y $7.346.575 en mayo. Por su parte, los subsecretarios subirán de $2.981.513 a $6.573.902 en abril y $6.672.510 en mayo.
Estos aumentos, según informó La Nación, superan ampliamente la inflación acumulada en lo que va del año, aunque aún quedan por debajo del nivel registrado desde que Milei asumió la presidencia. El incremento fue justificado por la Casa Rosada como necesario para garantizar “un esquema de autoridades superiores profesionalizadas y adecuadamente remuneradas”, en un contexto donde la inflación y el poder adquisitivo de trabajadores y jubilados siguen siendo un desafío para la economía argentina.
Un ajuste que llega tarde, según el Gobierno
En la Casa Rosada argumentan que la suba responde a una pérdida acumulada frente a la inflación. Según los cálculos oficiales, entre 2024 y 2025 los precios treparon un 149,3%, a lo que se suma el arranque de 2026. En ese marco, sostienen que la recomposición aún queda por debajo del 194% de inflación acumulada desde el inicio de la gestión.
El decreto lo justifica en términos de “competitividad” y “profesionalización”, señalando que sin salarios adecuados se dificulta retener cuadros técnicos en áreas clave.
La decisión expone una contradicción estructural. Desde su llegada al poder, Milei construyó su narrativa sobre la idea de que el ajuste debía recaer sobre la política. El congelamiento de sueldos fue una de las señales más visibles en ese sentido.
Sin embargo, la dinámica de gobierno mostró límites concretos: ministros que advertían sobre la fuga de funcionarios hacia el sector privado y dificultades para sostener equipos técnicos con salarios depreciados. El resultado fue un cambio de rumbo pragmático, habilitado además por un contexto político favorable tras el triunfo legislativo de 2025.
El momento elegido tampoco es casual. El aumento se oficializó en enero, después del respaldo en las urnas y en medio de un verano con baja intensidad política. En ese clima, el oficialismo logró avanzar sin mayores costos inmediatos. Pero con el correr de los meses, el escenario cambió.

El ruido político que rodea la recomposición
El incremento salarial volvió a escena en paralelo a una serie de conflictos que golpearon al Gobierno: la causa $LIBRA, que expuso vínculos entre el entorno presidencial y un presunto esquema fraudulento; la investigación sobre Manuel Adorni por presunto enriquecimiento ilícito; y la polémica por créditos millonarios del Banco Nación a funcionarios y legisladores
A su vez, el salto en los ingresos del Gabinete contrasta con otros indicadores: el salario promedio de los trabajadores estatales ronda los $1.200.000 según ATE, y la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE) se ubicó en $1.646.344 en enero de 2026. Aún más lejos quedan los sueldos de los senadores, que llegan a $11,6 millones, y de los jueces de la Corte Suprema, con un básico de $9,9 millones.
Milei finalmente otorgó un aumento salarial extraordinario del 89,8% a ministros y secretarios, incluida su hermana Karina.
— César Biondini (@BiondiniCesar) January 2, 2026
Dice que es posible gracias al "superávit fiscal".
Privilegios para los funcionarios. Ajuste, palos y desprecio para jubilados y trabajadores.
Este es el… pic.twitter.com/Kslba5rNSo
Por último, el decreto establece una condición clave: los aumentos solo se sostendrán si hay superávit fiscal. En caso contrario, los salarios volverán a congelarse automáticamente.
Esa cláusula busca alinear la política salarial con el eje central del programa económico. Pero no resuelve el dilema de fondo: cómo compatibilizar el discurso anti-casta con decisiones que fortalecen la estructura estatal.
En definitiva, la recomposición salarial del Gabinete expone la transición de un gobierno en modo campaña a uno en modo gestión. Un pasaje que, inevitablemente, trae consigo tensiones, contradicciones y un nuevo frente de debate político.

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