¿El plan B del poder? Jorge Brito, el banquero que empieza a sonar para 2027
Mariana Portilla
El nombre de Jorge Brito volvió a instalarse con fuerza en el tablero político argentino, pero no por una candidatura lanzada ni por una jugada explícita, sino por algo más sutil: el murmullo persistente del poder que empieza a buscar alternativas en medio del desgaste libertario.
Dueño de uno de los grupos económicos más importantes del país, con fuerte presencia en el sistema financiero, la energía y el agro, el actual titular del Banco Macro se convirtió en una figura que seduce. Mientras niega cualquier intención electoral, en el círculo rojo ya lo mencionan como una posible expresión de “centro” para el 2027.
En su entorno lo repiten sin matices: Brito no quiere ser candidato. Sin embargo, la política argentina tiene una lógica propia, donde muchas veces los nombres se construyen antes de las decisiones personales.
Dos empresarios de peso y dirigentes del peronismo admitieron a LaPolíticaOnline que ven con buenos ojos su eventual salto a la política. La definición que circula es clara: un perfil “serio, sensato y con experiencia de gestión”, capaz de pararse en un lugar intermedio entre el oficialismo libertario y el kirchnerismo.
Brito fue presidente de River entre 2021 y 2025.
Críticas a Milei: apoyo con condiciones
Lejos de ubicarse como un opositor frontal, Brito construyó una posición más compleja frente al Gobierno. Respaldó el orden fiscal y la baja de la inflación, pero comenzó a marcar límites.
“Hay una suerte de estrangulamiento en la actividad privada”, advirtió recientemente, en una frase que sintetiza la preocupación de amplios sectores empresarios. La advertencia apunta al corazón del modelo: el ajuste puede estabilizar la macro, pero genera tensiones crecientes en la economía real.
En esa línea, planteó la necesidad de discutir el ritmo del proceso desinflacionario. No cuestiona el rumbo general, pero sí su velocidad y sus efectos colaterales.
Brito también marcó diferencias en temas clave: cuestionó la viabilidad internacional del proyecto de “inocencia fiscal”, advirtió que la reforma laboral no resuelve problemas estructurales sin cambios en la justicia, y reclamó avanzar en la apertura del crédito en dólares, aunque de manera gradual.
El vínculo entre Brito y Milei nunca fue lineal. De hecho, el Presidente lo acusó públicamente en 2024 de haber influido en la suba del dólar, señalándolo como parte de “la casta” financiera. “Brito es un tipo que juega sucio”, llegó a decir Milei en uno de sus momentos más duros.
Sin embargo, el banquero logró recomponer puentes con figuras clave del equipo económico, como Luis Caputo y Santiago Bausili, y contener posibles reformas que afectaban al sistema bancario, como el avance de las billeteras virtuales sobre las cuentas sueldo.
Esa capacidad de negociación lo consolidó como un actor central en la relación entre el Gobierno y el sistema financiero.
El diagnóstico que preocupa al poder
Detrás del “operativo Brito” hay un diagnóstico compartido entre empresarios y dirigentes políticos que empieza a ganar terreno. Según reconstruyó LPO a partir de distintas fuentes, la economía muestra una dinámica inédita: los sectores que generan dólares (campo, minería, energía) crecen, pero los sectores que generan empleo (industria, comercio, construcción) caen.
El resultado posible: una macroeconomía estable conviviendo con una crisis social profunda. Ese escenario abre una ventana política.
En ese contexto, Brito aparece como una figura que podría encarnar un espacio de centro, con diálogo tanto con sectores del peronismo como del mundo empresarial.
Entre sus vínculos más mencionados figuran Sergio Massa, Gustavo Sáenz, Rodolfo D’Onofrio y hasta Gastón Gaudio.
Estuvimos recorriendo con el directorio y empleados de Genneia el Parque Eólico Madryn, que pronto se estará inaugurando. Genneia sigue generando energía renovable para la Argentina pic.twitter.com/nzNvkjMnkg
— Jorge Brito (@JorgeBrito) October 25, 2018
Del poder económico a la política: un salto incierto
El recorrido de Brito explica parte de su atractivo: conduce Macro, el segundo banco privado del país; Genneia, uno de los principales grupos energéticos; y un complejo agropecuario de escala. Además, su paso por River Plate, donde lideró la transformación del estadio y la modernización institucional, es valorado como antecedente de gestión.
Sin embargo, el salto a la política implica otro juego. Como advierten incluso quienes lo impulsan, debería enfrentar el costo de la exposición pública y el ataque directo de los libertarios.
Por ahora, Brito niega cualquier candidatura. Pero en la política argentina, muchas veces eso forma parte del proceso. El dato relevante no es lo que él dice, sino lo que empieza a decir el poder sobre él.
Con un oficialismo que muestra signos de desgaste y una oposición fragmentada, el nombre del banquero se instala como una de las incógnitas hacia 2027: si será solo una expresión del deseo del establishment o el inicio de una construcción real.

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