Agenda, liderazgo y desconfianza: la interna libertaria que se desató tras una jugada inesperada
Pamela Orellana

La decisión de avanzar con la unicameralidad en la provincia de Buenos Aires terminó exponiendo algo más profundo que un debate institucional dentro de La Libertad Avanza: la dificultad para ordenar una estructura política que creció rápido y hoy discute liderazgo, estrategia y control de agenda.
El disparador fue la presentación del proyecto del diputado Héctor Gay para convocar a una Convención Reformadora que elimine el Senado bonaerense y unifique el Poder Legislativo en una sola Cámara. La iniciativa, que en términos formales se alinea con la prédica libertaria de achicar el Estado, desató ruido interno no por su contenido, sino por su oportunidad.
En el esquema que responde a Sebastián Pareja —presidente del partido en la provincia y hombre de confianza de Karina Milei— interpretaron la movida como un adelantamiento inconsulto de una bandera que pretendían capitalizar políticamente.
“No puede darle vía libre a ese proyecto cuando sabe que es un tema que nosotros vamos a trabajar en conjunto y que va a ser parte de nuestra plataforma electoral”, reprochó un legislador alineado con ese sector.
El foco de las críticas no fue Gay, quien no responde orgánicamente a ninguno de los dos bandos, sino el jefe del bloque en Diputados, Agustín Romo, vinculado al armado de Santiago Caputo. En la lectura del karinismo bonaerense, el diputado permitió que el proyecto avanzara sin una estrategia común, lo que debilitó la capacidad del espacio para instalar el tema como una iniciativa colectiva.
Reforma estructural con impacto político
Más allá de la interna, el proyecto libertario busca abrir una discusión de fondo sobre el funcionamiento institucional de la provincia. La propuesta apunta a reemplazar el sistema bicameral —integrado por 92 diputados y 46 senadores— por una única Cámara que concentre la producción legislativa.
El texto plantea una reforma parcial de la Constitución y establece la convocatoria a una Convención Reformadora con un plazo de 120 días para sesionar. Para aprobar los cambios, se requerirá una mayoría de dos tercios. Luego, el Poder Ejecutivo deberá convocar a elecciones de convencionales en un plazo similar, respetando la actual representación por secciones electorales.
Entre los argumentos, se destaca la intención de reducir costos, eliminar estructuras duplicadas y agilizar el tratamiento de leyes. También se citan antecedentes de provincias como Córdoba, San Luis y Tucumán, que ya adoptaron sistemas unicamerales.
Sin embargo, el proyecto deja abiertos interrogantes sensibles, especialmente en torno a la representación territorial. La eliminación del Senado implicaría rediscutir cómo se equilibran los intereses del conurbano y el interior, un punto que históricamente generó resistencias en la política bonaerense.
En paralelo, la iniciativa se inscribe en una estrategia más amplia de La Libertad Avanza que incluye la implementación de la Boleta Única de Papel y reformas político-electorales con proyección hacia 2027. Con escasa representación legislativa, el objetivo inmediato parece más vinculado a instalar agenda que a conseguir resultados concretos en el corto plazo.
Liderazgo en discusión y bloque fragmentado
El conflicto por la unicameralidad reavivó cuestionamientos sobre la conducción del bloque libertario en Diputados, compuesto por unos 20 integrantes con terminales políticas diversas. La mayoría responde a Pareja, pero conviven también referentes cercanos a Patricia Bullrich y al sector de “Las Fuerzas del Cielo”.
En ese contexto, la figura de Romo aparece cada vez más discutida. Las críticas apuntan a su capacidad para articular posiciones dentro de una bancada heterogénea y evitar este tipo de cortocircuitos. Una legisladora libertaria fue más allá y planteó que el jefe de bloque debería “pedirle a Gay que retire el proyecto y que presentemos uno con la firma de todos los integrantes”.

Las sospechas internas escalan incluso a interpretaciones políticas más finas: en el entorno de Pareja creen que Romo “deja hacer” para interferir en la estrategia del karinismo.
Las declaraciones públicas también reflejan ese clima. El diputado Ramón “Nene” Vera relativizó el conflicto, pero dejó abierta la discusión sobre la continuidad del liderazgo: “Hay que ver si es su deseo —ser presidente de bloque—; para mí es un trabajo de orfebrería”. Y agregó: “Si no quiere ser más presidente de bloque porque tiene las energías en otro objetivo, ¿cuál sería el inconveniente?”.
Mientras tanto, el proyecto de unicameralidad sigue su curso formal, pero atravesado por una disputa política que excede ampliamente su contenido técnico y que ya impacta en la dinámica interna del oficialismo en la provincia.

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