Macri activa al PRO bonaerense mientras mide el costo de seguir atado a Milei
Pamela Orellana
El PRO en la provincia de Buenos Aires volvió a moverse con lógica propia. La convocatoria a la mesa directiva bonaerense para el próximo martes en San Telmo no es un trámite partidario más: expone el intento de recuperar volumen político en medio del desgaste del gobierno de Javier Milei y las fisuras cada vez más visibles en La Libertad Avanza.
La foto que busca construir Mauricio Macri combina dos planos. Por un lado, una reactivación territorial con eje en la provincia más grande del país. Por otro, una estrategia nacional que empieza a tomar distancia del oficialismo libertario, en un contexto donde el Presidente acusa impacto en las encuestas, caída del consumo y tensiones internas que ya no se disimulan.
El diagnóstico que circula en el macrismo es directo: la crisis en el “triángulo de hierro”, el enfrentamiento con Victoria Villarruel y las denuncias que salpican al jefe de Gabinete Manuel Adorni habilitan una ventana de oportunidad.
“Preparados para acompañar pero también para reemplazar”, sintetizó vicepresidenta del partido Soledad Martínez en el último congreso partidario, una frase que ahora baja al territorio bonaerense con intención de orden.
La Provincia, entre la unidad forzada y la disputa interna
Ese movimiento choca con una discusión que el PRO arrastra hace meses: qué hacer con La Libertad Avanza en Buenos Aires. La figura de Diego Santilli sintetiza esa tensión. Impulsado por Cristian Ritondo y con aval explícito de Milei para 2027, el diputado aparece como el puente entre ambos espacios.
Pero el consenso está lejos de ser total. Desde el interior bonaerense, dirigentes como Pablo Petrecca advierten que no hay una única candidatura posible y reclaman mayor protagonismo de los intendentes. “Tenemos un montón de intendentes con experiencia en gestión que podrían ser candidatos”, planteó en una entrevista el exintendente de Junín y actual presidente del bloque PRO en el Senado bonaerense, marcando un límite a la centralidad de Santilli.

El trasfondo es más profundo que una discusión de nombres. La conducción del PRO bonaerense intenta recomponer estructuras debilitadas tras los cierres de 2025, mientras los jefes comunales buscan capitalizar su rol en la contención social en medio de la crisis económica. Esa tensión entre aparato territorial y estrategia electoral atraviesa cada definición.
Al mismo tiempo, el dilema de fondo sigue intacto: ir juntos o separados de Milei. Sectores alineados con Ritondo sostienen que no hay margen para competir sin una alianza opositora amplia. Otros advierten que una integración sin condiciones puede diluir la identidad del partido.
Macri, en ese esquema, intenta sostener un equilibrio cada vez más inestable: acompañar al gobierno nacional sin quedar absorbido. Pero la dinámica política empieza a empujarlo hacia una definición más nítida.
Macri activa la reconstrucción y mide hasta dónde cortar
La reaparición del ex presidente en la escena con agenda propia refuerza esa lectura. A la posible presencia en la reunión bonaerense se suma una gira nacional que incluye Chaco y Corrientes, con encuentros con gobernadores y armadores territoriales. El objetivo declarado es “regularizar distritos” y empezar a definir candidatos, pero el trasfondo es otro: reconstruir poder sin depender de La Libertad Avanza.
El movimiento también tiene impacto directo en Buenos Aires. La estrategia de Martínez, quien encabezará la reunión de la mesa directiva, apunta a fortalecer el PRO en los municipios donde gobierna y recuperar presencia donde quedó relegado. En paralelo, se sigue de cerca la evolución del escenario nacional, con la posibilidad —cada vez menos descartada— de competir con candidato propio en 2027.
Esa discusión se conecta con otro frente abierto: la Ciudad de Buenos Aires. Allí, el PRO busca retener su bastión con Jorge Macri mientras enfrenta una confrontación directa con el armado de Karina Milei. El desgaste libertario en ese distrito, potenciado por las denuncias contra Adorni, abre una oportunidad que el macrismo intenta capitalizar sin romper del todo.
En ese marco, aparece un dato político significativo: los contactos con Horacio Rodríguez Larreta para evaluar una primaria que ordene la oferta electoral porteña.

“Horacio es pragmático y le sirve una primaria. Jorge directamente la necesita”, admiten cerca de la conducción.
La jugada expone una lógica que empieza a repetirse en distintos niveles del PRO: mantener abiertos todos los canales, incluso con antiguos rivales internos, mientras se redefine la relación con Milei.
En la provincia de Buenos Aires, esa ambigüedad se traduce en una estrategia de doble vía. Por un lado, sostener la idea de unidad para no fragmentar el voto opositor. Por otro, reconstruir identidad y estructura propia ante un oficialismo que muestra signos de desgaste.
La reunión del martes no resolverá esa tensión, pero funcionará como termómetro. Con Macri orbitando y Santilli en el centro de la escena, el PRO bonaerense empieza a escribir una nueva etapa donde la pregunta ya no es solo cómo ganarle al peronismo, sino también cuánto está dispuesto a ceder —o recuperar— frente a La Libertad Avanza.

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