Cumbre clave del radicalismo bonaerense: “No importa quién lleve el palo, porque lo importante es la bandera”

Con más de 600 dirigentes reunidos en La Plata, el sector que encabeza Maximiliano Abad profundizó su armado junto a Gustavo Posse y Daniel Salvador, en un escenario marcado por la falta de acuerdo con el espacio de Miguel Fernández de cara al cierre de listas del 7 de mayo. "No queremos interna, pero estamos preparados para la interna”, avisó el ex vicegobernador. 
 
 
 
Política10 de abril de 2026Mariana PortillaMariana Portilla
UCR bonaerense
Con más de 600 dirigentes reunidos en La Plata, el sector que encabeza Maximiliano Abad profundizó su armado junto a Gustavo Posse y Daniel Salvador.

Con una postal que buscó transmitir volumen político y territorial, el radicalismo bonaerense volvió a mostrarse en movimiento. Más de 600 dirigentes se reunieron en Melchor Romero en la segunda cumbre partidaria, una señal clara de que la Unión Cívica Radical intenta dejar atrás el desgaste de la interna y proyectarse hacia 2027. Sin embargo, detrás de la foto de unidad, la disputa por el control del partido sigue abierta y sin síntesis.

El encuentro funcionó como una demostración de fuerza del sector que encabeza Maximiliano Abad, acompañado por figuras de peso como Daniel Salvador y Gustavo Posse, ahora con el respaldo articulado de Evolución. La escena fue similar a la de Mar del Plata semanas atrás: un intento de ordenar el partido, consolidar liderazgo y, sobre todo, evitar una nueva fractura.

El objetivo explícito que sobrevoló cada discurso fue claro: alcanzar una lista única antes del cierre del 7 de mayo y evitar una interna el 7 de junio. Pero, al mismo tiempo, todos los actores dejaron en claro que están preparados para competir si ese acuerdo no llega.

Maxi AbadEl encuentro funcionó como una demostración de fuerza del sector que encabeza Maximiliano Abad, acompañado por figuras de peso como Daniel Salvador y Gustavo Posse.

El primero en tomar la palabra fue Gustavo Posse, quien apuntó a la situación de los municipios y cuestionó el contexto económico, advirtiendo que “muchos están en quiebra” y reclamando una alternativa “lejos de los extremos”.

Salvador profundizó esa línea con una crítica más política. Habló de la necesidad de reconstruir institucionalidad dentro del partido y dejó una frase que sintetiza el diagnóstico del sector: el radicalismo no puede seguir con “una administración sin política”. Para el exvicegobernador, la clave es recuperar legitimidad a través de una conducción surgida de las urnas o de un acuerdo real.

El cierre estuvo a cargo de Abad, quien buscó proyectar el debate interno hacia un horizonte más amplio. Con un discurso centrado en la idea de “nosotros”, planteó la necesidad de construir “un radicalismo fuerte, moderno y respetado”, con centralidad política en la provincia. También dejó en claro que, con o sin lista única, después del 7 de junio habrá una nueva etapa: “Va a haber una nueva legitimidad”.

El mensaje fue doble: hacia adentro, ordenar la tropa; hacia afuera, posicionar al radicalismo como alternativa frente al escenario político actual.

Dos estrategias y una disputa por la legitimidad

Detrás de la escenificación de unidad, la interna radical sigue marcada por dos bloques bien definidos. Por un lado, el espacio que lidera Abad junto a Posse y Salvador, que insiste en la necesidad de legitimar la conducción tras el fracaso del esquema de contingencia surgido de la judicialización.

Del otro, el sector referenciado en Miguel Fernández y Alejandra Lordén, que sostiene el discurso de la unidad pero avanza en paralelo con armado propio y despliegue territorial. La foto en Saladillo, con intendentes y dirigentes alineados, fue una señal clara en ese sentido.

La discusión de fondo no es solo electoral, sino política: cómo reconstruir autoridad después de un proceso que terminó en tribunales y dejó al partido sin conducción plenamente legitimada. En ese marco, el fallo del juez Alejo Ramos Padilla, que habilitó el adelantamiento de las elecciones, ordenó el calendario pero no resolvió la disputa.

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En medio de esa tensión, los intendentes aparecen como actores clave, no solo por su peso territorial sino por su capacidad de inclinar la balanza. Desde ese lugar, el jefe comunal de Saladillo, José Luis Salomón, aportó una mirada más pragmática en diálogo con GRUPOLAPROVINCIA.COM: “Las veces que mejor nos ha ido fue cuando entendimos que juntos tenemos más posibilidades”.

Respecto a la judicialización del proceso, fue contundente: “No le hace mucho bien. Cuando interviene la Justicia es porque no pudimos resolverlo nosotros”. Y agregó una definición que expone la fragilidad del momento: “Si no nos podemos poner de acuerdo para hacer una elección, menos nos vamos a poner de acuerdo después”.

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El sector liderado por Miguel Fernández se reunió en Saladillo con intendentes y dirigentes del interior.  

Un calendario que apremia y una síntesis que no aparece

Con el cierre de listas previsto para el 7 de mayo y la elección el 7 de junio, los tiempos políticos se aceleran. Las negociaciones continúan, pero hasta ahora sin señales concretas de un acuerdo que evite la competencia.

En el fondo, la disputa expone algo más profundo que una diferencia de nombres: es una pelea por el rumbo del radicalismo en la provincia y su rol en el escenario político que viene

La síntesis, por ahora, no aparece. Y en ese vacío, la interna deja de ser una hipótesis para convertirse en un escenario cada vez más probable.

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