De la demanda récord al ajuste nacional: cómo llega la Provincia al Cosapro
Pamela Orellana
El gobierno bonaerense acelera la organización del Congreso Provincial de Salud (Cosapro) en Mar del Plata con una hoja de ruta marcada por dos ejes que atraviesan toda la gestión: la presión creciente sobre el sistema público y el impacto directo de las decisiones del gobierno nacional en financiamiento, medicamentos y vacunas. Con la presencia confirmada de funcionarios sanitarios de Brasil y México, la Provincia busca además proyectar una articulación regional en medio de un escenario local cada vez más exigente.
Mar del Plata, vidriera sanitaria y política
El encuentro, previsto entre el 15 y el 17 de abril, no es un congreso más. En la práctica funciona como el espacio donde se alinean intendentes, secretarios de Salud y equipos técnicos que luego ejecutan las políticas en el territorio.
Este año, el ministro Nicolás Kreplak sumará a la mesa al viceministro de Salud de Brasil, Adriano Massuda, y a autoridades del sistema IMSS-Bienestar de México, en línea con los acuerdos de cooperación que la Provincia viene impulsando tras su paso por Brasilia y Río de Janeiro.
El Cosapro llega precedido por una serie de 12 precongresos regionales que reunieron a 64 intendentes y permitieron ordenar un diagnóstico común: la demanda sobre el sistema público crece de manera sostenida y la discusión por los recursos atraviesa a todos los distritos sin distinción política.
En esas reuniones, Kreplak expuso los avances del Plan Quinquenal de Salud y la estrategia de la Red Bonaerense de Atención y Cuidados, pero el foco estuvo puesto en las dificultades para sostener el funcionamiento cotidiano: financiamiento, medicamentos, prótesis y costos críticos como el pago a anestesistas, señalados como “exorbitantes” por los propios equipos de gestión.
Municipios al límite: más demanda y menos recursos
Las voces de los intendentes terminan de completar el cuadro. Desde Rojas, Román Bouvier describió ante GRUPOLAPROVINCIA.COM un escenario que se repite en el interior: “Cada vez se nos hace más difícil gestionar con menos recursos. La demanda viene creciendo a pasos agigantados”.
El jefe comunal detalló que su municipio arrastra un déficit sanitario superior a los 6.000 millones de pesos y que, ante la falta de insumos y programas nacionales, la comuna debió cubrir gastos como medicamentos y anticonceptivos.
En la misma línea, Pablo Garate, intendente de Tres Arroyos, advirtió que el sistema “se ha triplicado” en términos de atención: “Se ha generado un público que antes no iba a la salud pública y que ahora va al hospital”. El fenómeno, coinciden en la Provincia, está directamente vinculado al encarecimiento de las prepagas y al deterioro del sector privado.
Ricardo Curutchet, desde Marcos Paz, sumó otro dato sensible: el aumento en la demanda de remedios, prótesis y cirugías, mientras que Darío Golía, en Chacabuco, expuso la magnitud del esfuerzo municipal: más del 58% del presupuesto destinado a salud en un distrito sin clínicas privadas, donde todo el sistema depende del Estado local.
El patrón se repite: hospitales municipales sobrecargados, obras sociales con pagos demorados y una transferencia progresiva de costos hacia los municipios, que deben absorber prestaciones cada vez más complejas.
Medicamentos, vacunas y el frente con Nación
El telón de fondo de esa presión es el conflicto abierto con la administración de Javier Milei. Kreplak viene denunciando una reducción significativa en el envío de medicamentos esenciales y vacunas. Sobre el programa Remediar, fue tajante: la Provincia está recibiendo entre el 30% y el 40% de lo que llegaba anteriormente. “Es un derecho adquirido de la sociedad, que no se puede retroceder de esta manera”, afirmó.
El impacto, según el ministro, es inmediato: pacientes que interrumpen tratamientos terminan en guardias con cuadros agravados. “Cuando uno no recibe esa medicación, en 15 días está en la guardia con una crisis. Va a colapsar el sistema de salud por emergencia”, advirtió.
La situación se replica en el calendario de vacunación. La Provincia asegura que arrastra cuatro meses de interrupciones en la entrega de dosis, con niveles críticos en campañas clave como la antigripal y faltantes en vacunas del calendario básico. En paralelo, desde Nación rechazan las acusaciones y sostienen que el problema es de aplicación, no de provisión.
El cruce escaló con declaraciones cada vez más duras. Kreplak calificó el ajuste como “un atentado contra la salud pública” y lanzó una frase que sintetiza el diagnóstico provincial: “Empezar la temporada alta sin medicamentos es como ir a la guerra sin fusiles”. También cuestionó el rumbo en salud mental, donde defendió el modelo bonaerense basado en la atención comunitaria frente a lo que consideró un retroceso en las políticas nacionales.
En ese marco, el Cosapro aparece como una instancia de ordenamiento interno pero también como una plataforma política desde la cual la Provincia busca consolidar su estrategia sanitaria frente a un escenario que, según repiten en La Plata, combina más demanda, menos recursos y un invierno que asoma con incertidumbre en la cobertura.

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