El crédito en pesos se enfría: más mora y bancos más duros en plena incertidumbre
Pamela Orellana
El financiamiento en pesos al sector privado atraviesa un freno cada vez más evidente en el inicio de 2026. Los últimos datos disponibles, elaborados en base a información del Banco Central, muestran que el crédito no logra ganarle a la inflación y acumula tres meses consecutivos de caída en términos reales, en un contexto marcado por el endurecimiento de las condiciones bancarias y el deterioro en la capacidad de pago.
“El crédito dejó de crecer en términos reales desde mediados del año pasado”, advirtió Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, al analizar la dinámica reciente del sistema. Según precisó, al cierre de marzo el stock de préstamos en pesos registró un incremento nominal de apenas 1,2%, muy por debajo de las proyecciones de inflación cercanas al 3%, lo que implica una contracción real.
La consultora LCG reforzó ese diagnóstico: calculó una caída mensual del 1,7% en términos reales durante marzo, acumulando el tercer mes consecutivo en baja y llevando los niveles de crédito a valores similares a los de junio de 2025.
El fenómeno impacta de manera transversal. Los préstamos comerciales retrocedieron 0,9%, los personales 0,4% y los prendarios 2,9%, mientras que las tarjetas de crédito apenas mostraron un leve avance del 0,2%, considerado poco significativo. En paralelo, la mora viene en aumento desde hace meses, lo que encendió alarmas en el sistema financiero.
Barbero definió este proceso como “autoinducido”: una expansión previa agresiva —que entre marzo de 2024 y mediados de 2025 llevó a un crecimiento del 130% real en préstamos personales y tarjetas— derivó en un ajuste posterior ante el incremento del incumplimiento.

Bancos más duros y demanda en retroceso
El cambio de escenario también responde a decisiones concretas de las entidades financieras. Frente a un contexto de mayor incertidumbre económica y política, los bancos endurecieron sus políticas de otorgamiento de crédito.
“Cuando se acerca un proceso electoral y hay ruido político, las entidades reaccionan subiendo el scoring y poniéndose más estrictas”, explicó Barbero. Este endurecimiento afecta especialmente a los sectores con ingresos inestables o menor historial crediticio, que encuentran cada vez más dificultades para acceder o refinanciar deudas.
Pero el freno no es solo por oferta. Del lado de la demanda, el panorama tampoco acompaña. La suba de tarifas, transporte y servicios básicos, sumada a la incertidumbre sobre los ingresos futuros, genera una menor predisposición de familias y empresas a endeudarse. “Se observa una clientela menos proclive a tomar nuevas deudas”, señaló el especialista, marcando un cambio respecto de meses anteriores donde el crédito funcionaba como herramienta de consumo.
El resultado es un mercado financiero más chico y selectivo, donde incluso las líneas destinadas al consumo —tradicional motor del crédito— muestran el peor desempeño. Los préstamos personales, por ejemplo, acumulan seis meses consecutivos de caída en términos reales.
Hipotecarios en alza y giro hacia el dólar
En este escenario contractivo, hay una única excepción: los créditos hipotecarios. Este segmento mantiene un crecimiento sostenido en términos reales desde hace más de un año y medio, con una suba del 3,6% en marzo que logró superar la inflación estimada.
Sin embargo, incluso este crecimiento genera cautela. Barbero advirtió sobre los riesgos de los créditos ajustados por inflación (UVA), al considerarlos “un arma de doble filo” en el corto plazo por la evolución de las cuotas.
Por fuera del universo en pesos, las empresas comenzaron a mostrar un comportamiento distinto. Ante tasas más bajas y cierta estabilidad cambiaria, crece el interés por financiarse en dólares, especialmente entre compañías vinculadas a la exportación.

Según LCG, el stock de crédito en dólares aumentó en US$1246 millones durante marzo, muy por encima del incremento registrado en febrero. Los adelantos en moneda extranjera crecieron 12,5% y los documentos, 4,8%.
“El apetito por dólares aparece siempre que no haya expectativas de devaluación brusca”, explicaron desde el sector, en un contexto donde las empresas evalúan permanentemente el costo financiero en función del tipo de cambio y el plazo de financiamiento.

La Argentina de los trabajadores pobres: los salarios privados vuelven a perder contra la inflación

Inflación en supermercados: subas de hasta casi 10% en alimentos

Fin de una era: John Foos deja de producir en el país


La Provincia activa deuda por $1 billón: cuánto llega a municipios

Endeudamiento: crece el crédito, pero se dispara la morosidad en los hogares

La industria cayó 8,7% y la construcción no logra despegar

Del changuito vacío a las arcas municipales: cómo se siente la caída del consumo en la Provincia

“La responsabilidad también es política”: el caso fentanilo se acerca al juicio y expone fallas estructurales

Viaje a Harvard, minería y sospechas: quién paga la gira de legisladores tras la Ley de Glaciares



