La UCR mete presión por la reforma política: BUP, PASO con cambios y financiamiento en la mira
Mariana Portilla


El radicalismo bonaerense volvió a mover fichas desde el territorio. Con un plenario en la Universidad de Derecho de Mar del Plata activó una serie de encuentros para ordenar su agenda política y posicionarse en un debate que ya escala en el Congreso: la reforma electoral.
Desde ese escenario, dirigentes, legisladores y referentes del partido alinearon un mensaje común: defender las PASO con cambios, avanzar con la Boleta Única de Papel y establecer un esquema de financiamiento que garantice equidad.
El senador nacional Maximiliano Abad se transformó en una de las voces más firmes dentro de ese esquema. Su planteo combina una defensa explícita de las primarias con una agenda más amplia que incluye Ficha Limpia. “Eliminar las PASO es retroceder", sostuvo, marcando un límite claro frente a la propuesta del Gobierno nacional.
El argumento central gira en torno a la participación ciudadana. Desde el radicalismo entienden que suprimirlas implicaría devolver el control de las candidaturas a las cúpulas partidarias, reduciendo la competencia interna y cerrando el sistema político.
Sin embargo, la postura no es rígida. El propio Abad reconoció la necesidad de introducir cambios en su funcionamiento. La idea de “modernizarlas” aparece como una salida intermedia que busca responder a las críticas sin desmantelar el mecanismo.
Boleta Única de Papel: más que una herramienta técnica
La Boleta Única de Papel aparece como el núcleo operativo del proyecto radical. Pero su impulso excede lo electoral: forma parte de una estrategia política más amplia que busca alterar las condiciones de competencia en la provincia de Buenos Aires.
Abad calificó al sistema actual de boletas partidarias como “anacrónico” y puso el foco en uno de sus problemas estructurales: la falta de boletas en el cuarto oscuro. En ese sentido, la BUP es presentada como una solución que garantiza la oferta completa y elimina distorsiones históricas como el robo de boletas.
Uno de los puntos más sensibles de la propuesta es la eliminación del llamado “efecto arrastre”. La idea de separar boletas y urnas para cargos nacionales y provinciales apunta a modificar una lógica que históricamente benefició a las estructuras con mayor peso territorial.
Detrás de ese planteo hay una lectura política clara: desarticular ventajas estructurales del oficialismo y obligar a cada fuerza a competir en igualdad de condiciones en cada nivel de gobierno.

Financiamiento y acceso a medios: el equilibrio en juego
Otro de los ejes centrales del radicalismo es el financiamiento de la política. Abad defendió la necesidad de sostener un esquema mixto, con aportes públicos y privados, para evitar que el sistema quede condicionado por el poder económico.
“Si no es así, solo se banca poder presentar los que tengan mayor poder económico”, advirtió. La definición apunta a evitar un escenario donde la competencia electoral quede restringida a sectores con mayor capacidad de financiamiento.
En la misma línea, el radicalismo cuestionó la posibilidad de eliminar los espacios gratuitos en medios de comunicación. Desde su perspectiva, estos mecanismos garantizan un piso mínimo de visibilidad para las fuerzas con menor estructura, equilibrando el acceso a la exposición pública.
El intendente de Balcarce, Esteban Reino, expuso sobre la autonomía municipal.
El cierre del plenario en Mar del Plata dejó planteado otro eje que empieza a ganar volumen dentro del radicalismo: el desdoblamiento electoral y la autonomía municipal como piezas clave de la reforma. En el último panel de la jornada, el debate giró en torno a una idea que sintetiza la estrategia del espacio: las decisiones locales deben discutirse en clave local.
En esa línea, el diputado provincial Diego Garciarena reforzó el planteo al sostener que “avanzar en el desdoblamiento y fortalecer la autonomía municipal es clave para garantizar más claridad electoral y mejorar la representación”. La definición no solo apunta a una reorganización del calendario, sino a modificar la lógica con la que se ordena la política en la provincia.
El planteo no es menor. Separar los comicios y dar mayor margen de decisión a los municipios busca reducir la incidencia de las disputas nacionales sobre las agendas territoriales y reequilibrar el sistema político. En otras palabras, que cada comunidad tenga mayor peso en sus propias definiciones.
Con ese enfoque, la reforma electoral deja de ser un rediseño de instrumentos y pasa a convertirse en una discusión sobre federalismo y distribución de poder. En ese terreno, la UCR no solo empuja cambios: intenta instalar un nuevo marco desde el cual se organice la política bonaerense en los próximos años.

La CGT estira el plan de lucha contra Milei: salario mínimo, nuevas protestas y un acto por el 17 de octubre

Bullrich volvió a diferenciarse de Milei: admitió que “algunos sectores están pasando un momento difícil”

Fernando Cerimedo: prisión preventiva en Bolivia y tensión en el Gobierno de Milei

Kicillof cruzó el charco: agenda regional con Orsi y una apuesta a 2027

Nuevo bloque en Diputados: siete votos que pueden complicar la agenda de Milei

Docentes disidentes vuelven al paro: salarios, descuentos y 11 reclamos a la Provincia

Kicillof lanza su juventud federal: el voto que se aleja de Milei y la disputa por el futuro del peronismo

Municipios del interior se preparan para las lluvias intensas: el mapa de obras, sensores y canales

Fórmula 1: Así quedaron las tablas del Campeonato de Pilotos y de Constructores

River va por los cuartos de la Sudamericana: cuándo juega con Santa Fe y qué necesita para clasificar


