La inflación bajó pero más del 50% de los hogares no cubre alimentos
Juan Manuel Villarreal


La inflación de abril mostró una desaceleración, aunque lejos de representar un alivio para los hogares. Según un informe del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE), el índice de precios al consumidor avanzó 2,6%, lo que implica una baja de 0,7 puntos porcentuales respecto a marzo.
Sin embargo, el propio relevamiento advierte que este freno no responde a una mejora estructural, sino a una caída del consumo vinculada a la pérdida de poder adquisitivo.
Más de la mitad no cubre la canasta alimentaria
El dato más preocupante del informe es el deterioro social. El 56,8% de los hogares no logró cubrir la canasta básica alimentaria en abril, un indicador clave que refleja el nivel de indigencia.
Dependencia creciente del Estado
Entre quienes sí pudieron cubrir los alimentos básicos, el 71,4% necesitó asistencia estatal, ya sea mediante transferencias como la Asignación Universal por Hijo o programas alimentarios.
Esto evidencia un escenario en el que incluso sectores que logran sostener el consumo mínimo dependen de ayudas públicas para hacerlo.
El costo de vida sigue en alza
A pesar de la desaceleración, los valores de las canastas básicas continúan en niveles elevados:
- La Canasta Básica Total (CBT) alcanzó los $1.876.722 para una familia tipo
- La Canasta Básica Alimentaria (CBA) llegó a $1.029.591
- La suba mensual de alimentos fue del 2,1%
- El acumulado anual de la inflación ya alcanza el 12,1%
Estos niveles superan las previsiones oficiales y mantienen presión sobre los ingresos familiares.

Menos consumo y más restricciones
El informe también revela cambios en los hábitos de consumo:
Recorte de comidas
- El 52,8% de los hogares redujo la cantidad de comidas
- El 11,4% llegó a comer solo una vez al día
- El 21,5% se quedó sin alimentos en algún momento del mes
- El 32,1% sintió hambre sin poder satisfacerla
Endeudamiento para comer
El 88% de las familias recurrió a crédito, fiado o préstamos para comprar alimentos. Este mecanismo, según el estudio, muestra signos de agotamiento, con tarjetas al límite y aumento de la morosidad.
Caída del consumo y actividad económica
La contracción del consumo impacta directamente en la actividad. El comercio minorista de alimentos registró una caída interanual del 8,5% en volumen durante abril.
Esto implica que, aunque el gasto nominal pueda sostenerse por efecto de los precios, los hogares compran menos cantidad de productos.
Salarios en retroceso y presión sobre el mercado interno
El deterioro del poder adquisitivo también explica este escenario. Según datos del INDEC, los salarios formales perdieron 8,87% entre noviembre de 2023 y febrero de 2024.
La combinación de inflación persistente y caída del ingreso real configura un escenario de debilidad del mercado interno, con impacto directo en el consumo y en la actividad de pequeños comercios.

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