Consumo en rojo: récord en el uso de tarjetas en supermercados
Comprar con tarjeta ya no es una elección: el 44% de las compras en supermercados se paga con crédito. Ventas en caída, salarios que no alcanzan y morosidad en récord.
El consumo masivo en la Argentina atraviesa una etapa crítica. Un 44,6% de las compras en supermercados se paga con tarjeta de crédito, un dato que refleja el creciente recurso al endeudamiento para sostener gastos básicos, en un contexto de salarios planchados, ventas en caída y aumento de la morosidad.
Así lo advierte un informe basado en datos oficiales que describe un escenario sofocante para los hogares. El uso del crédito como sostén del consumo viene acompañado por otro indicador de alarma: la morosidad en tarjetas de crédito alcanzó el 7,7%, el nivel más alto desde que el Banco Central comenzó a registrar la serie.
Consumo estancado y estabilización que no derrama
Con la economía real paralizada, la estabilización macroeconómica que exhibe el Gobierno no logra trasladarse al bolsillo. El agotamiento del consumo financiado con deuda, junto al desplome del gasto público y la falta de dinamismo de la actividad, empieza a consolidar una crisis sin piso visible.
De acuerdo con el último reporte del Instituto Argentina Grande (IAG), el peso de las compras realizadas con tarjeta en supermercados se ubica en máximos históricos. Según el análisis, este fenómeno ya no responde a estrategias defensivas frente a la inflación, sino a una dificultad estructural para llegar a fin de mes luego de afrontar los costos fijos.
Las góndolas confirman la caída del consumo
Desde la asunción de Javier Milei, el uso del crédito para compras básicas crece de manera sostenida, pero las ventas no acompañan. Por el contrario, el consumo en supermercados se desplomó un 10,2% en términos reales entre enero y noviembre de 2025, comparado con el mismo período de 2023.
Solo Neuquén mostró una suba marginal del 2%. En las otras 23 provincias, las ventas cayeron, reforzando la relación directa entre empleo privado y nivel de consumo.
El peor registro desde el inicio del gobierno
Según el Indec, noviembre dejó el peor dato de ventas en supermercados desde el inicio de la actual gestión. Las ventas a precios constantes cayeron 2,8% interanual y 3,8% mensual, marcando la mayor baja desde diciembre de 2023.
Desde el IAG remarcan que el único crecimiento observado es nominal e inflacionario, mientras el nivel real de actividad se acerca a los mínimos históricos del índice de ventas en góndola.
En los autoservicios mayoristas, la contracción fue aún más profunda: una caída interanual del 8,3% en noviembre y un retroceso acumulado del 7,7% en los primeros once meses del año, lo que confirma que la retracción atraviesa todos los canales de consumo masivo.
Endeudarse y vender ahorros para llegar a fin de mes
El deterioro del ingreso obliga a los hogares a desplegar estrategias de supervivencia. Según el informe, el 48% de las familias tuvo que complementar ingresos para cubrir gastos corrientes.
La salida más frecuente fue usar ahorros: el 35,3% se desprendió de activos. Además, el 9,4% vendió pertenencias y uno de cada cuatro hogares se endeudó, ya sea con entidades financieras o con conocidos.
La clase media, entre tarifas y paritarias a la baja
El impacto es particularmente fuerte en la clase media, presionada por el aumento de servicios y el deterioro de las paritarias. En este segmento, el 40% recurrió a ahorros y el 18% tomó deuda bancaria.
El endeudamiento para llegar a fin de mes creció incluso frente a 2024 y 2023. Entre hogares de ingresos medios, la deuda con entidades financieras aumentó 14% respecto del segundo trimestre de 2024 y 66,9% frente a 2023.
Morosidad récord y señales de alerta del Banco Central
En paralelo, los indicadores del Banco Central muestran un deterioro inédito. El incumplimiento en créditos personales superó el 10%, el nivel más alto desde 2010. En tarjetas de crédito, la morosidad llegó al 7,7%, por encima de registros de crisis anteriores.
Desde el IAG advierten que el consumo familiar sigue bajo presión por salarios estancados, precarización laboral y pérdida del poder adquisitivo, lo que expone una brecha estructural entre la estabilización nominal y la recuperación real.
Salarios deprimidos y el avance del desempleo
El deterioro del consumo también refleja la situación laboral. En dos años de gestión se perdieron más de 295.000 puestos de trabajo, entre empleo privado registrado, empleo público y trabajo en casas particulares.
Al mismo tiempo, las tarifas ganan peso sobre los ingresos. Mientras en 2023 los servicios públicos y el transporte representaban el 4,8% del salario mediano privado, hoy insumen 10,5%, más del doble.
En noviembre de 2025, los salarios crecieron 1,8%, por debajo de una inflación mensual del 2,5%, profundizando la pérdida del poder de compra.
Industria en retroceso y consumo sin reacción
El último informe de la Unión Industrial Argentina (UIA) estimó para diciembre una caída interanual del 3,5% en la actividad industrial. Los niveles actuales se ubican 9% por debajo de 2022, en un escenario que los industriales ya describen como recesivo.
La combinación de consumo agotado, endeudamiento creciente y empleo en retroceso mantiene en jaque al mercado interno y expone la fragilidad de la recuperación económica que promete el Gobierno.
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