Cargos, comisiones y pases de factura: la rosca que marca el regreso legislativo
Tras el receso de verano y todavía fuera del período ordinario, la Legislatura de la provincia de Buenos Aires se encamina a reactivar su actividad institucional con las primeras sesiones del año en ambas cámaras. El reinicio llega atravesado por negociaciones políticas pendientes y con la definición de autoridades y cargos internos como principal punto de discusión.
La Cámara de Diputados fue convocada para el martes 24 de febrero, mientras que el Senado prevé retomar el trabajo dos días después, el jueves 26. En ambos casos, el regreso al recinto se produce luego de más de dos meses sin sesiones y en un contexto marcado por tensiones internas que condicionan el funcionamiento parlamentario.
Puntos clave
En la Cámara baja, el objetivo central de la primera sesión del año será avanzar con la conformación de las comisiones permanentes. Se trata de un paso indispensable para poner en marcha el trabajo legislativo, ya que estos ámbitos concentran el análisis de proyectos y la emisión de dictámenes.
Como adelantó GRUPOLAPROVINCIA.COM, la convocatoria se realizó sin un temario legislativo definido, en un escenario donde las conversaciones políticas están enfocadas en la distribución de lugares y presidencias dentro de las comisiones. La definición de ese esquema resulta clave para ordenar la agenda del año y destrabar iniciativas que quedaron pendientes tras el cierre de 2025.
En la última sesión de diciembre, la Cámara baja tomó juramento a nuevos legisladores y formalizó el ingreso de una serie de iniciativas, que incluyen desde proyectos de reconocimiento hasta propuestas de reforma normativa. Algunas de esas iniciativas podrían ser incluidas en el orden del día, aunque la prioridad institucional continúa siendo la organización de las comisiones.
En este contexto, la diputada de Unión por la Patria, Soledad Alonso, le dijo a este medio que la presidencia del bloque continuaría a cargo de Facundo Tignanelli. “Tengo plena confianza en el compañero que viene desempeñando ese rol con responsabilidad y eficacia, logrando consensos y cuidando tanto los intereses del bloque como los del gobierno provincial. No hay razones para que ese trabajo no continúe”, afirmó.
El Senado y una interna que sigue sin saldar
La situación en la Cámara alta aparece más compleja. Aunque el oficialismo cuenta con número suficiente para sesionar, persisten desacuerdos en torno a la designación de autoridades, especialmente en las vicepresidencias y en la conducción del bloque mayoritario.
Las diferencias entre los sectores que responden a La Cámpora y el Movimiento Derecho al Futuro se mantienen vigentes, incluso después de la confirmación de Axel Kicillof como presidente del Partido Justicialista bonaerense. Esa disputa interna impidió, hasta ahora, consensuar autoridades clave y dejó en suspenso el tratamiento de proyectos que terminaron perdiendo estado parlamentario.
La conducción del cuerpo, a cargo de la vicegobernadora Verónica Magario, no logró hasta el momento reunir las voluntades necesarias para cerrar un esquema de consenso. En ese marco, distintos sectores del kirchnerismo impulsan la designación de Sergio Berni como jefe del bloque oficialista, mientras que para la Vicepresidencia Primera aparece el nombre de Mario Ishii. Desde el espacio cercano al gobernador, en tanto, se promueve la postulación de Ayelén Durán para ese mismo cargo.
A la disputa por las autoridades políticas se suma la pelea por los cargos administrativos. El sector camporista busca avanzar sobre la Secretaría Administrativa del Senado, actualmente en manos de Roberto Feletti, una figura alineada con la presidencia del cuerpo. En los pasillos legislativos se interpreta ese movimiento como una ficha de negociación frente a la Prosecretaría Administrativa, que hoy ocupa Martín Di Bella.
Además, el fallecimiento de Luis Lata, quien se desempeñaba como secretario legislativo, abrió una vacante sensible dentro de la estructura del Senado que también quedó incorporada a la mesa de negociaciones. Por ahora, ese espacio permanece sin definición, reflejo de una interna que continúa sin un acuerdo integral entre las distintas tribus del oficialismo.
En ambas cámaras, el reparto de cargos se convirtió en el eje que condiciona la reactivación plena de la Legislatura. La negociación por espacios no solo ordena la dinámica interna, sino que también define la relación con la oposición y la capacidad de avanzar con proyectos del Poder Ejecutivo.
Desde los distintos bloques reconocen que, sin acuerdos previos, el trabajo legislativo queda limitado a instancias formales, sin posibilidad de desplegar una agenda sostenida.
En paralelo, el calendario agrega presión: el período ordinario comenzará el 1 de marzo, con la Asamblea Legislativa y el discurso del gobernador. Llegar a esa fecha sin las autoridades definidas y con comisiones sin conformar podría condicionar el tratamiento de las iniciativas que el Ejecutivo planea impulsar en el inicio del año político.
Así, las sesiones de febrero funcionan como una antesala decisiva. Más allá de los proyectos, lo que está en juego es la capacidad de la Legislatura bonaerense de ordenar su funcionamiento interno y encarar el 2026 con un esquema institucional plenamente operativo.