La racha en juego: Kicillof, docentes impacientes y un inicio de clases en suspenso
El inicio del ciclo lectivo 2026 en la provincia de Buenos Aires quedó atrapado en una pulseada que combina desgaste salarial, recortes nacionales y una negociación paritaria provincial que no logra destrabarse. Los gremios docentes, nucleados en el Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB), confirmaron un paro para el lunes 2 de marzo, una decisión que rompe con una marca política de la gestión de Axel Kicillof, que hasta ahora había logrado comenzar las clases en tiempo y forma.
El conflicto no estalló de un día para el otro. Es el resultado de una secuencia de ofertas salariales consideradas insuficientes, una inflación que sigue erosionando los ingresos y un escenario nacional que, según los sindicatos, profundiza el ajuste sobre el sistema educativo.
Como informó GRUPOLAPROVINCIA.COM, las paritarias docentes de 2026 comenzaron con dificultades. En enero, el Gobierno bonaerense logró cerrar un aumento del 4,5%, tras varias reuniones tensas. Sin embargo, ese acuerdo quedó rápidamente desactualizado frente a la evolución de los precios.
Ya en febrero, la Provincia presentó una primera propuesta de recomposición del 2%, rechazada de plano por los gremios. Días después, elevó la oferta al 3%, pero el resultado fue el mismo: rechazo generalizado y escalada del conflicto. Para el FUDB, la cifra no sólo no recompone lo perdido, sino que consolida la caída del poder adquisitivo acumulada en los últimos años.
La Federación de Educadores Bonaerenses (FEB) fue el primer sindicato en anunciar formalmente el paro de 24 horas para el inicio de clases. Luego se sumaron Suteba, Udocba, Sadop y el resto de las organizaciones que integran el frente común.
Reclamos provinciales y una fuerte crítica al Gobierno nacional
Aunque la negociación formal es con la Provincia, el conflicto docente tiene un claro anclaje nacional. Los gremios apuntan directamente contra la política educativa del presidente Javier Milei, a quien responsabilizan por la eliminación de herramientas clave de financiamiento.
Entre los reclamos centrales figuran la restitución del Fondo de Incentivo Docente (FONID), la convocatoria a una paritaria nacional, el aumento del presupuesto educativo y la devolución de fondos que Nación adeuda a la Provincia. A eso se suma el rechazo a los proyectos vinculados a la llamada “libertad educativa”, que los sindicatos interpretan como un paso más en la lógica de ajuste y descentralización del sistema.
Este combo, sostienen desde el FUDB, limita el margen de maniobra del Ejecutivo bonaerense y traslada la tensión directamente al salario docente.
Más allá del porcentaje de aumento, el conflicto también expone reclamos estructurales. Los sindicatos advierten que el salario docente arrastra una pérdida de al menos 20 puntos frente a la inflación acumulada y que cualquier propuesta debería ubicarse claramente por encima de los índices de precios para iniciar un camino de recuperación real.
En ese marco, Udocba remarcó que la discusión no puede reducirse a “empatarle” a la inflación, sino que debe apuntar a recomponer el poder adquisitivo y fortalecer el mercado interno. También volvió a aparecer un reclamo recurrente: la necesidad de aumentar el salario básico y reducir las sumas no remunerativas que achatan la pirámide salarial.
A la cuestión salarial se suma el malestar por el funcionamiento del IOMA, un tema que atraviesa a toda la administración pública provincial. Prestaciones demoradas, dificultades en la atención y falta de cobertura adecuada completan un cuadro de creciente desgaste.
Los gremios también denunciaron una mayor sobrecarga laboral, en un contexto de ajuste presupuestario y reorganización del sistema educativo, bajo la consigna de “no al ajuste educativo”.
Un conflicto abierto y una definición contrarreloj
Con el paro ya confirmado, todas las miradas están puestas en una eventual nueva convocatoria a paritarias. Desde el Frente Docente aseguraron a este medio que todavía hay margen para evitar el no inicio de clases, pero condicionan cualquier tregua a la presentación de una oferta “superadora”, capaz de ganarle a la inflación y empezar a revertir la pérdida salarial.
Para el Gobierno bonaerense, el desafío es doble: sostener el diálogo con los gremios en un contexto fiscal restrictivo y, al mismo tiempo, evitar un conflicto que tendría alto impacto político y social en el arranque del año escolar.
Mientras tanto, el reloj corre. Si no hay una propuesta concreta en las próximas horas, la Provincia podría enfrentar un inicio de clases marcado por el paro y por un conflicto docente que, lejos de cerrarse, amenaza con profundizarse.