Conflictividad laboral en foco: la Provincia de Buenos Aires como epicentro del ajuste de Milei
Mariana Portilla


A dos años del inicio del gobierno de Javier Milei, el mapa del conflicto laboral muestra una señal clara: lejos de estabilizarse, las tensiones en el mercado de trabajo se profundizaron, con un impacto especialmente concentrado en la Provincia de Buenos Aires. Así lo expone el último informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), que releva 717 episodios de conflictividad entre enero de 2024 y febrero de 2026.
El dato central no es solo el volumen, sino la dinámica: como informó GRUPOLAPROVINCIA.COM, tras las elecciones legislativas de octubre de 2025, el promedio mensual de conflictos pasó de 24 a 42 casos. Para el CEPA, ese quiebre marca un punto de inflexión en las decisiones empresarias, en un contexto donde las expectativas políticas y económicas posteriores a los comicios aceleraron procesos de ajuste que ya estaban en curso.
Hasta septiembre de 2025, el relevamiento registraba 507 conflictos. Desde las elecciones hasta febrero de 2026 se sumaron otros 210. El cambio no fue solo cuantitativo, sino cualitativo: crecieron los cierres, las crisis empresarias y los despidos directos, en detrimento de estrategias transitorias como suspensiones o acuerdos de reducción horaria.
En el total del período, los despidos explican casi dos tercios de los casos, seguidos por cierres de empresas y suspensiones. La foto general muestra un mercado laboral atravesado por decisiones estructurales, más que por conflictos coyunturales.

El informe confirma que la industria es el núcleo duro del conflicto. Más del 60% de los casos se concentra en ese sector, con fuerte presencia de ramas clave para el entramado productivo bonaerense: textil, metalurgia, siderurgia, alimentos y automotriz.
Las pymes aparecen como las más expuestas. Cuatro de cada diez conflictos involucran a pequeñas y medianas empresas, muchas de ellas proveedoras industriales o ligadas al mercado interno. La combinación de apertura importadora, caída del consumo y retracción del crédito dejó a ese segmento con márgenes cada vez más estrechos.
Aun así, el ajuste no fue exclusivo del entramado pyme. Conglomerados extranjeros y grandes empresas también avanzaron con despidos, retiros voluntarios y esquemas de producción intermitente, en varios casos sustituyendo producción local por importaciones.

Buenos Aires, el corazón del conflicto
En la distribución geográfica, la Provincia de Buenos Aires lidera con claridad. Concentra más de una cuarta parte de los conflictos acumulados y volvió a encabezar el ranking en el período posterior a las elecciones. No es un dato menor: se trata del principal polo industrial del país y del distrito con mayor peso del empleo asalariado registrado.
En territorio bonaerense, los conflictos impactan tanto en el conurbano como en el interior. Plantas textiles, metalúrgicas, alimenticias y electrónicas atraviesan despidos, suspensiones y cierres parciales o definitivos, con efectos en cadenas productivas completas y en economías locales altamente dependientes del empleo industrial.
Algunos episodios funcionan como síntesis del momento. Como ya contamos en GRUPOLAPROVINCIA.COM, en la industria electrónica, Newsan avanzó con despidos y suspensiones en plantas del sur del conurbano. En siderurgia, Acindar, controlada por ArcelorMittal, acumuló paradas y recortes de personal. En neumáticos, FATE quedó en el centro de un conflicto de alto impacto, con 900 trabajadores despedidos.
Aunque cada caso tiene particularidades, el denominador común es la búsqueda de reducción de costos laborales en un escenario de caída de ventas, mayor competencia externa y expectativas de reformas estructurales en materia laboral y productiva.
La conclusión del CEPA es contundente: la conflictividad laboral no solo persiste, sino que se intensificó en el tramo final del segundo año de gestión. Con predominio de despidos y cierres industriales, y con la Provincia de Buenos Aires como epicentro, el escenario laboral sigue marcado por la incertidumbre.
Hacia adelante, la evolución dependerá de variables aún inestables: el nivel de consumo interno, la política comercial, el acceso al financiamiento y el rumbo macroeconómico general. Por ahora, los datos sugieren que el ajuste ya no es una expectativa futura, sino una realidad en marcha, con efectos concretos sobre el empleo y la estructura productiva bonaerense.
El modelo económico de Milei es un plan de exterminio de la industria argentina. No hay salario que alcance ni empresa que se sostenga en un país donde la competitividad desfavorece a la producción nacional y al mercado interno. pic.twitter.com/ESo7xWCoqF
— Axel Kicillof (@Kicillofok) February 18, 2026

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