La industria bonaerense frente al modelo de Milei: el motor productivo que la Provincia sale a defender
Pamela Orellana


El Día de la Industria encontró a la provincia de Buenos Aires defendiendo el sector que más aporta a su economía y, al mismo tiempo, contabilizando el retroceso laboral acumulado desde 2023. El ministro bonaerense de Economía, Pablo López, difundió una serie de indicadores para dimensionar ese contraste: Buenos Aires concentra la mitad de la actividad fabril argentina, pero el país perdió más de 105.000 empleos industriales en tres años.
El planteo del funcionario fue económico y político. Sostuvo que el desarrollo manufacturero genera trabajo registrado, mejores salarios, exportaciones y movilidad social, y acusó al Gobierno de Javier Milei de avanzar en sentido contrario mediante la caída del consumo, el debilitamiento de las pymes y la pérdida de capacidades tecnológicas.
“A contramano del mundo, el Gobierno nacional está destruyendo empleos de calidad, pymes, deprimiendo el consumo interno y mermando la capacidad tecnológica del país”, afirmó López. Los gráficos fueron elaborados por la Dirección Provincial de Estadística (DPE) sobre datos del INDEC, la Encuesta Permanente de Hogares y registros laborales nacionales.
El motor fabril de Buenos Aires
La industria representa el 20,8% del Producto Bruto Geográfico bonaerense, frente al 14,8% que la actividad aporta al PBI nacional. Además, Buenos Aires reúne el 50,3% de la producción industrial argentina y el 59,2% de los puestos fabriles registrados del país.
Su incidencia también aparece en el mercado de trabajo provincial: explica el 13,3% del empleo total y el 24,5% del empleo asalariado formal. Entre los trabajadores industriales bonaerenses, la registración llega al 69%, ocho puntos por encima del 61% observado para el conjunto de los asalariados de la Provincia.

La diferencia alcanza a los ingresos. El salario promedio bonaerense fue estimado en $1.067.715, mientras que la remuneración media industrial llegó a $1.158.895: una brecha de $91.180, equivalente al 8,5%. “Más industria es mejor nivel de vida en la población”, resumió el ministro de Axel Kicillof.
El perfil exportador completa ese cuadro. Durante 2025, las manufacturas de origen industrial producidas en territorio bonaerense generaron USD 11.664 millones. El material de transporte terrestre encabezó las ventas con USD 6.801 millones, seguido por productos químicos y conexos, con USD 2.206 millones; metales y sus manufacturas, con USD 1.031 millones; y plásticos, con USD 685 millones.

Los puestos que se perdieron
La fotografía de largo plazo muestra el deterioro. Entre el primer trimestre de 2023 y el mismo período de 2026, los asalariados industriales del país pasaron de 1.778.324 a 1.673.242: son 105.082 puestos menos. En el segmento registrado, la comparación entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 arroja una reducción de 1.193.908 a 1.108.347 trabajadores, una pérdida de 85.561 empleos.

Desde el sector empresario también describen un escenario adverso, aunque con períodos y universos estadísticos diferentes. Eugenia Ctibor, secretaria de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA), señaló en una entrevista reciente que el distrito concentra el 45% de los empleos fabriles perdidos en el país. Según el Centro de Estudios Económicos de la entidad, se eliminaron casi 42.000 puestos y dejaron de operar 1.306 empresas bonaerenses.
Ctibor sostuvo que el entramado acumula 18 meses de contracción y que ocho de cada diez establecimientos son pymes familiares. “Cuando se cierra una fábrica es porque no hay otra opción”, advirtió. También pidió revisar gradualmente Ingresos Brutos, mejorar el acceso al crédito y recuperar infraestructura y logística, aunque aclaró que la propuesta empresaria no busca desfinanciar a la administración provincial.
Horacio Castagnini, presidente de la Unión Industrial de Quilmes y vicepresidente de la UIPBA, sumó una advertencia sobre la apertura importadora. Afirmó que la estabilidad macroeconómica resulta necesaria, pero no alcanza si no se traduce en consumo, inversión, financiamiento, producción y trabajo. “Podemos ordenar la macroeconomía, pero si en el camino perdemos industrias, puestos de trabajo y capacidad productiva, el costo será demasiado alto”, sostuvo.
También pidió actualizar los parámetros de Ingresos Brutos, revisar alícuotas y evitar que los saldos a favor inmovilicen capital de trabajo de las pymes.
La discusión llegó a la política
El ministro de Desarrollo Agrario bonaerense, Javier Rodríguez, calificó la situación como un “industricidio” y la vinculó con la caída del poder adquisitivo y del mercado interno. Durante una visita a Mar del Plata, cuestionó además la adjudicación nacional de permisos para 18 buques calamareros: según explicó, solo uno desembarcará en la ciudad y ninguno será construido en astilleros argentinos. A su entender, el proceso refleja “un gobierno que siempre prefiere y fomenta lo importado por sobre lo nacional”.
La discusión también cruzó la Legislatura. La vicegobernadora y presidenta del Senado bonaerense, Verónica Magario, señaló que los cierres y la pérdida de empleo formal golpean especialmente al principal distrito productivo del país.
El diputado Luis Vivona pidió acompañar a quienes sostienen la producción, mientras Alexis Guerrera, referente legislativo del Frente Renovador, afirmó que desde el inicio del gobierno libertario hasta mayo de 2026 la cantidad de empresas argentinas bajó de 512.357 a 481.724.
Alejandra Lordén, presidenta del bloque de diputados de la UCR, advirtió que una economía puede mejorar determinados números y, sin fábricas, seguir sin generar oportunidades.

La Unión Industrial Argentina reunió en Malvinas Argentinas a unos 200 empresarios, funcionarios provinciales y al secretario nacional de Coordinación de Producción, Pablo Lavigne, representante de la administración de Milei y del equipo económico de Luis Caputo.
Su presidente, Martín Rappallini, reclamó discutir competitividad y actividad, mientras el economista Diego Coatz informó una caída manufacturera del 2,2% interanual durante el primer semestre y estimó 52.000 empleos directos perdidos en un año.
López contrapuso ese escenario con el regreso de políticas fabriles en otros países y ratificó la posición de la gestión bonaerense: “Desde la gestión de PBA, con Axel Kicillof, seguiremos defendiendo la industria nacional, el valor agregado local y el empleo bonaerense”.

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