De la “épica” al ajuste: el trasfondo del choque entre el PRO y UP en la Provincia
La apertura de sesiones dejó algo más que aplausos y balances de gestión. En el Senado bonaerense, el discurso del gobernador Axel Kicillof activó un round político de alto voltaje entre el bloque del PRO y la bancada de Unión por la Patria (UxP).
El intercambio no fue solo retórico. Expuso dos lecturas opuestas sobre la crisis económica, el rol del Gobierno nacional de Javier Milei y las responsabilidades de la administración provincial en un contexto de recesión, conflicto docente y cuestionamientos al IOMA.
El bloque de senadores bonaerenses del PRO difundió un comunicado con un título sugestivo: “Palabras de oro, hechos de barro”. Allí cuestionaron lo que definieron como una “épica discursiva” centrada en las críticas al Ejecutivo nacional, pero —según señalaron— sin asumir responsabilidades propias.
La bancada integrada por Guillermo Montenegro, Juan Manuel Rico Zini, Alex Campbell, Pablo Petrecca y Jorge Schiavone planteó que “gobernar implica asumir la parte propia de la realidad” y advirtió que “cuando el discurso necesita un enemigo permanente para sostenerse, la autocrítica desaparece”.
En concreto, apuntaron a tres ejes sensibles: la situación del IOMA, con reclamos de afiliados y prestadores; las deudas acumuladas en hospitales públicos; y el conflicto gremial con los docentes bonaerenses.
Además, cuestionaron que mientras el Gobernador reclama federalismo y mayores recursos, se bloquean —según sostienen— herramientas de control legislativo.
La crítica del PRO buscó instalar la idea de una administración provincial que se escuda en el enfrentamiento con Nación para evitar rendiciones de cuentas internas. El mensaje fue claro: menos confrontación simbólica y más “resultados verificables”.
“Buenos Aires no es una isla”
La réplica llegó con tono frontal. La senadora de UP, Laura Clark, acusó al PRO de omitir “el contexto económico más grave de los últimos años” y el impacto directo que, según describió, atraviesan los municipios bonaerenses.
“La provincia es gobernada en medio de una recesión profunda generada por decisiones del gobierno de Javier Milei que desplomaron el consumo, paralizaron la obra pública y provocaron cierre masivo de empresas”, remarcó.
Clark enumeró cifras para respaldar su postura: más de 20.000 empresas cerradas en el país desde diciembre de 2023 y cerca de 300.000 puestos de trabajo registrados perdidos; en territorio bonaerense, habló de unas 5.800 empresas menos y más de 60.000 empleos formales caídos.
También mencionó casos puntuales que impactan en la Segunda Sección Electoral y el norte provincial: el cierre de la planta de FATE en San Fernando, con 920 despidos; la situación de Bioceres en Pergamino; la paralización de hornos en Ternium Argentina, en San Nicolás; la crisis de Granja Tres Arroyos en Capitán Sarmiento; y el escenario delicado de Lácteos Verónica.
“¿De verdad se puede analizar la situación provincial como si fuera una isla administrativa desconectada del derrumbe productivo nacional?”, lanzó la senadora.
La disputa por la deuda y la obra pública
Uno de los puntos más sensibles del cruce fue el financiero. Clark sostuvo que la Nación mantiene una deuda con la Provincia que rondaría los $15 billones en fondos no transferidos.
“Esos recursos no son para uso personal del gobernador; son para sostener salud, educación, seguridad y salarios en la provincia más grande y compleja del país”, afirmó. Y sumó el impacto social del ajuste nacional, mencionando recortes en medicamentos del PAMI y la paralización de más de mil obras públicas en territorio bonaerense.
En esa línea, defendió la importancia de la inversión en infraestructura: “Las obras no son épica discursiva, es empleo directo, movimiento económico, rutas, escuelas y hospitales que dinamizan la economía local”.
El PRO, en cambio, sostiene que el Gobierno provincial no puede limitar su diagnóstico a la coyuntura nacional y que debe explicar el estado de áreas bajo su órbita directa, como IOMA y el sistema hospitalario.
Más allá del cruce puntual, el intercambio dejó en evidencia el tono que podría marcar el año parlamentario. El Senado bonaerense aparece como escenario central de una disputa que combina agenda local, impacto del ajuste nacional y posicionamiento político de cara al mediano plazo.
En un contexto de recesión, caída del consumo y tensión social, el debate no se limita a la retórica. La discusión sobre recursos, obra pública, sistema sanitario y empleo anticipa un año legislativo atravesado por el conflicto político permanente.