El kicillofismo acelera su despliegue nacional con anclaje territorial y discurso federal
El armado nacional de Axel Kicillof dejó de ser un esquema en construcción silenciosa para transformarse en una ofensiva política con presencia concreta en las provincias.
En Corrientes, uno de los territorios históricamente esquivos para el peronismo, el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) hizo su debut formal con un plenario que buscó condensar el mensaje central del gobernador bonaerense: organización desde abajo, federalismo y una alternativa al rumbo económico del gobierno de Javier Milei.
El encuentro, realizado en Empedrado y encabezado por el intendente Fernando Chara, funcionó como una postal del método que impulsa el kicillofismo.
Sin imposiciones verticales, con fuerte protagonismo de intendentes, legisladores y cuadros técnicos, y con enviados directos de La Plata para ordenar el despliegue. Entre ellos, dos figuras con peso propio en el conurbano: Julio Pereyra y Alberto Descalzo, encargados de traducir el proyecto bonaerense a una lógica federal.
“Ustedes están cansados de los dedos, también nosotros”, lanzó Pereyra ante la dirigencia local, en un mensaje que buscó diferenciarse de las prácticas tradicionales del peronismo. En la misma línea, Descalzo fue más explícito sobre el objetivo político: “Axel quiere ser presidente, va a pelear para ser presidente y necesita quién lo ayude”.
La escena no fue aislada. Formó parte de una estrategia más amplia que en las últimas semanas tuvo capítulos en Córdoba, la Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe y la Patagonia, con un esquema de delegados territoriales que operan como “embajadores” del proyecto.
Delegados, alianzas y una hoja de ruta hacia 2027
El despliegue del MDF responde a una lógica de construcción paciente pero sostenida. Sin un listado formal de armadores, el kicillofismo combina funcionarios del gabinete bonaerense, intendentes en actividad y ex jefes comunales con experiencia territorial. Entre los nombres que más se repiten aparecen Carlos Bianco, Andrés Larroque, Gabriel Katopodis, Javier Alonso y Cristina Álvarez Rodríguez, todos con roles activos fuera de la provincia.
En ese esquema también empiezan a tallar referencias territoriales que funcionan como anclaje político en distritos clave. En Corrientes, el exsenador Martín Barrionuevo articula el espacio Renacer Correntino, mientras que en Misiones el diputado nacional Alberto Arrúa ya blanqueó que trabajan en la consolidación del MDF local.
En Chaco, los legisladores Sebastián Benítez Molas y Santiago Pérez Pons mantienen línea directa con el armado bonaerense, y en Jujuy el sindicalismo de la CTA de los Trabajadores, con Santiago Hamud a la cabeza, se sumó desde el inicio. La misma lógica se replica en San Juan, Neuquén y Chubut, donde confluyen dirigentes peronistas, gremiales y exfuncionarios que empiezan a referenciarse en Kicillof como figura nacional.
El ministro de Seguridad bonaerense Javier Alonso, por ejemplo, ya encabezó encuentros en Córdoba y Santa Fe, mientras que Augusto Costa se posiciona como el principal referente en la Ciudad de Buenos Aires, un distrito adverso para el peronismo donde el oficialismo provincial busca hacer pie con su corriente Kilómetro Cero.
La estrategia también incluye figuras con proyección propia. Jorge Ferraresi evalúa incluso pedir licencia en Avellaneda para dedicarse de lleno a la construcción nacional, mientras que Fernando Espinoza utiliza su rol en la Federación Argentina de Municipios para tejer vínculos con intendentes del interior.
En paralelo, el armado suma expresiones locales que, sin ser orgánicamente kicillofistas, empiezan a converger. En Santa Fe, sectores vinculados al peronismo tradicional, movimientos sociales y espacios como Ciudad Futura muestran señales de acercamiento. En Río Negro, los hermanos Martín y María Emilia Soria emergen como referencias, mientras que en Chubut y Neuquén también se consolidan interlocutores.
La disputa por la conducción y el factor Milei
El avance territorial del kicillofismo no puede leerse sin el contexto político nacional. En La Plata admiten que la necesidad de acelerar responde tanto a la crisis del gobierno de Milei como a los movimientos internos del peronismo. La visita de Miguel Ángel Pichetto a Cristina Fernández de Kirchner para proponer un “frente anti Milei” encendió alarmas y apuró definiciones.
“Achicamos la frontera”, reconoció Carlos Bianco en un plenario en Bariloche, donde planteó la necesidad de ampliar la base política del espacio, incluso por fuera del peronismo. La consigna “volver a las bases” aparece así como un intento de reconstruir representación en un escenario de fragmentación.
En ese marco, el mensaje de Kicillof en Corrientes fue en la misma dirección. A través de un saludo enviado al plenario, el gobernador habló de “articular en todo el país” para construir “una alternativa” que recupere la industria, la soberanía y el federalismo.
El acto cerró con una definición política que sintetiza el clima del espacio. El intendente Chara planteó la disputa en términos históricos: “¿Qué Argentina queremos? ¿Queremos que nos vendan? ¿Es Braden o Perón? Es Braden o Axel ¡Es Axel, compañeros!”.