La carrera por la Provincia ya se juega en las sombras y el peronismo mueve sus piezas
La carrera por la gobernación bonaerense 2027 dejó de ser un murmullo para transformarse en una disputa silenciosa, con múltiples terminales de poder y estrategias bien diferenciadas. Mientras algunos apuestan a la territorialidad clásica y otros a reconstruir viejas estructuras, un tercer grupo intenta emerger desde la síntesis de la interna.
Una liga de intendentes que busca salir de la grieta interna
En ese tablero, Federico Otermín empieza a mover sus fichas con una lógica propia: construir volumen político sin romper puentes. Desde que asumió como vicepresidente del PJ bonaerense, aceleró una agenda que excede largamente los límites de Lomas de Zamora. Bahía Blanca, Carmen de Patagones, La Costa, San Nicolás: el lomense convirtió el interior en una plataforma de instalación política, con un objetivo claro hacia 2027.
Su diferencial no es menor en un peronismo atravesado por tensiones: encabeza una liga de intendentes que intenta posicionarse como tercera vía entre el kicillofismo y La Cámpora. En ese esquema se alinean nombres como Federico Achával, Gastón Granados, Nicolás Mantegazza, Juan de Jesús, Juan Pablo García, Gustavo Menéndez y Marisa Fassi. Todos comparten un rasgo: gestión territorial y perfil bajo, con la ambición de construir poder sin quedar atrapados en la interna.
El propio Otermín se encargó de explicitar esa búsqueda de equilibrio. En un acto partidario en La Costa, sintetizó su posicionamiento: “Vengo en nombre del PJ bonaerense, que encabeza el gobernador Axel Kicillof; también en nombre del Consejo Nacional, que conduce nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner y, sobre todo, como compañero”.
Esa equidistancia, que para algunos es fortaleza y para otros ambigüedad, le permite tender puentes. Su vínculo con Kicillof —forjado desde la campaña de 2019— y su cercanía indirecta con el kirchnerismo a través de la ministra de Ambiente Daniela Vilar, le dan margen de maniobra en una interna que, aunque contenida, sigue latente.
Alak reactiva la “vieja guardia” y amplía su armado
En paralelo, el intendente de La Plata, Julio Alak, juega otra partida. Con un perfil más clásico, apuesta a un armado amplio y heterodoxo que combina experiencia política, territorialidad y volumen simbólico.
La reciente cena con Eduardo Duhalde y más de 60 referentes históricos del peronismo bonaerense dejó una señal clara: la “vieja guardia” vuelve a tener lugar en la discusión. Ex intendentes, legisladores y funcionarios de las décadas del ‘80, ‘90 y principios de los 2000 se reunieron en el camping del Sindicato de Pasteleros de La Plata para empezar a delinear un espacio que, según admiten en el entorno alakista, estaba relegado.
Lejos de limitarse a ese sector, Alak avanza en múltiples frentes. Trabaja en la construcción de una pata juvenil —que incluye desde organizaciones políticas hasta redes sociales—, refuerza vínculos con el movimiento sindical y despliega estrategias específicas para captar el voto femenino.
Su fortaleza radica en la amplitud: no se casa con un solo sector y apuesta a un armado multifacético, en línea con la complejidad del territorio bonaerense. Además, su diálogo con sectores del radicalismo lo posiciona como una pieza potencial para acuerdos transversales.
Irrumpe el eje seguridad
En ese escenario fragmentado, la aparición de Sergio Berni introduce una variable distinta. Su posible candidatura, impulsada desde su entorno en los últimos días, se apoya en un eje central: la seguridad como principal demanda social.
“Sergio es la respuesta a la principal demanda social: la seguridad. Tiene el liderazgo para conducir una provincia difícil que conoce metro a metro”, aseguran cerca del ex ministro. La apuesta no es menor: buscan capitalizar una agenda que trasciende al votante tradicional del peronismo y que también interpela a sectores que hoy orbitan en la oposición. En ese marco, su nombre también empieza a circular en espacios como Radicales para la Victoria, liderados por Marcelo Montero.
Su figura, según sostienen, tiene capacidad de penetración transversal, reteniendo voto kirchnerista pero también captando electores desencantados que miran hacia La Libertad Avanza o el PRO.
Una interna poblada y en etapa de posicionamiento
El tablero peronista bonaerense está lejos de ordenarse. A los movimientos de Otermín, Alak y Berni se suman nombres como Gabriel Katopodis, Carlos Bianco, Mayra Mendoza, Mariel Fernández y el propio Sergio Massa, cuya eventual candidatura podría alterar cualquier equilibrio. En La Matanza, incluso, lo sintetizan sin rodeos: “Si Sergio se anota, se termina la interna”.
En ese contexto, la disputa no es todavía abierta, pero sí evidente. Cada dirigente construye desde su lógica: gestión, territorio, estructura o narrativa. La decisión de Axel Kicillof de jugar en el plano nacional agrega otra capa de incertidumbre, al tiempo que refuerza la idea de que la provincia será el eje central de la reconstrucción política del peronismo.