Peronismo para armar: Uñac se anota, Cristina juega y Kicillof se proyecta
El peronismo volvió a entrar en zona de definiciones, aunque sin certezas. La propuesta de Sergio Uñac de adelantar una interna para elegir candidato presidencial no solo abrió un debate metodológico: expuso, otra vez, las tensiones de liderazgo que atraviesan al espacio desde la derrota de 2023.
En paralelo, las declaraciones de Oscar Parrilli en Tucumán —con una defensa cerrada de Cristina Fernández de Kirchner como condición de competitividad electoral— reavivaron el debate sobre el rol de la ex presidenta, mientras Axel Kicillof gana centralidad con un armado que crece más allá de la provincia. "Es el candidato natural del PJ", repiten dirigentes, intendentes y armadores territoriales.
La iniciativa de Uñac apunta a anticipar el proceso de selección del candidato presidencial ante un escenario incierto con las PASO. El sanjuanino formalizó su planteo a través de una carta con dos definiciones de fondo: por un lado, elevar su perfil dentro del escenario nacional y dejar entrever —sin explicitarlo— su intención de competir por la presidencia; por el otro, abrir una discusión “profunda, participativa y federal”, en línea con una estrategia de reposicionamiento tras la derrota electoral. Un dato clave: la medida fue conversada con Cristina Kirchner.
Pero la movida no cayó bien en todos los sectores. Desde el entorno de José Luis Gioja la desestimaron sin rodeos: la calificaron como “humo” y la leyeron más como una jugada personal que como una propuesta orgánica. La crítica no es menor: pone en duda el volumen político de Uñac y deja en evidencia la disputa latente en San Juan, que funciona como espejo de la interna nacional.
Cristina, entre la centralidad y los límites
Mientras tanto, Cristina Fernández de Kirchner sigue ocupando el centro de la escena. Las declaraciones de Parrilli en Tucumán fueron explícitas: “Si Cristina no es candidata en 2027, perdemos”.
El ex senador planteó que no existe una alternativa opositora viable sin el liderazgo de la ex presidenta y advirtió sobre el riesgo de repetir experiencias como la de Héctor Cámpora o Alberto Fernández, a quienes definió implícitamente como liderazgos condicionados.
Sin embargo, en el entorno de Cristina buscaron bajar el tono: remarcaron que está inhabilitada para competir y que las expresiones de Parrilli responden a un “deseo político”.
Detrás de estos movimientos aparece una lógica más compleja. En sectores del kirchnerismo circula la idea de una eventual fórmula que incluya a Cristina, aun en un contexto judicial adverso, como forma de tensionar al sistema político y reforzar el discurso de proscripción.
En ese esquema, según informó LaPolíticaOnline, la figura de Uñac aparece como posible alternativa en caso de que la ex presidenta no pueda competir. La propuesta, impulsada por dirigentes como Víctor Santa María, busca combinar presión política con una salida electoral.
Al mismo tiempo, el espacio mantiene una postura ambigua frente a las PASO: las defiende públicamente, pero no descarta escenarios sin primarias, lo que explica la necesidad de preparar un candidato propio dentro del PJ.
En contraste con la aceleración de Uñac y las definiciones discursivas del kirchnerismo, Axel Kicillof opta por otro camino. El gobernador bonaerense evita involucrarse en la discusión pública sobre candidaturas, pero avanza en el armado territorial.
Su estrategia se apoya en la construcción de volumen político en las provincias, con el respaldo de dirigentes como Gioja y gobernadores como Ricardo Quintela. Este esquema prioriza la acumulación antes que la definición de nombres.
En paralelo, la reciente gira por Uruguay no fue solo una escala institucional. Fue, sobre todo, una puesta en escena de esa ambición. La cena con el presidente Yamandú Orsi, los encuentros con figuras clave del Frente Amplio y dirigentes regionales, y su participación en el IV Encuentro “Hay Otra Esperanza” consolidaron una imagen: la de un dirigente que busca insertarse en el tablero latinoamericano.
No es un dato menor: en un contexto de crisis económica que impacta de lleno en la provincia de Buenos Aires, Kicillof también enfrenta el desafío de sostener su gestión sin que el desgaste afecte su proyección.
Entre la urgencia y la construcción
El peronismo se mueve hoy entre dos lógicas. Por un lado, la urgencia de ordenar reglas y candidaturas ante un escenario electoral incierto. Por el otro, la necesidad de reconstruir una base política amplia que permita competir con chances reales en 2027.
La propuesta de Uñac expuso esa tensión: ¿Definir rápido para evitar fracturas o construir lentamente para consolidar liderazgo?
En el fondo, la discusión no es solo sobre mecanismos electorales. Es, otra vez, sobre quién conduce y cómo se reconfigura el poder dentro del peronismo en una etapa donde Cristina sigue siendo central, pero ya no alcanza por sí sola.