Objetivo 2027: la carta regional de Kicillof para disputar la presidencia
En política, pocas señales son tan claras como la acumulación simultánea de gestos. Axel Kicillof viene encadenando movimientos que, lejos de ser aislados, configuran una estrategia definida: construir volumen político con proyección presidencial hacia 2027.
La reciente gira por Uruguay no fue solo una escala institucional. Fue, sobre todo, una puesta en escena de esa ambición. La cena con el presidente Yamandú Orsi, los encuentros con figuras clave del Frente Amplio y dirigentes regionales, y su participación en el IV Encuentro “Hay Otra Esperanza” consolidaron una imagen: la de un dirigente que busca insertarse en el tablero latinoamericano.
Durante su paso por Montevideo, Kicillof desplegó una agenda intensa. Se reunió con el secretario de Presidencia Alejandro Sánchez, el intendente Mario Bergara, el jefe comunal de Canelones Francisco Legnani y el exministro brasileño Fernando Haddad. También mantuvo contactos con la exvicepresidenta Lucía Topolansky.
En ese marco, el gobernador no se limitó a la diplomacia. Su discurso apuntó directamente al escenario político argentino y regional. Cuestionó con dureza al gobierno de Javier Milei y lo ubicó dentro de una “ultraderecha transnacional”, al tiempo que propuso la construcción de un bloque internacional del campo popular.
El armado interno que acompaña la proyección externa
La estrategia internacional no se explica sin su correlato doméstico. En paralelo, Kicillof avanza con el Movimiento Derecho al Futuro, su espacio político dentro del peronismo, y suma respaldos explícitos de intendentes, dirigentes y organismos de derechos humanos.
Aunque desde su entorno evitan hablar de un armado nacional formal, en distintas provincias comienzan a surgir referentes que se alinean con su figura. La recorrida previa del ministro Andrés “Cuervo” Larroque por distritos como Santa Fe, Entre Ríos y Formosa funcionó como un primer paso en esa dirección. El ministro de Seguridad bonaerense Javier Alonso también encabezó encuentros en Córdoba y Santa Fe, mientras que Augusto Costa se posiciona como el principal referente en la Ciudad de Buenos Aires, un distrito adverso para el peronismo donde el oficialismo provincial busca hacer pie con su corriente Kilómetro Cero.
El crecimiento del perfil internacional de Kicillof no se limita a sus viajes. También se construye desde territorio bonaerense. En La Plata, el gobernador encabezó un encuentro con referentes sindicales locales, como Roberto Baradel (SUTEBA), Sonia Alesso (CTERA) y Oscar de Isasi (ATE), junto a funcionarios provinciales. Pero el dato distintivo fue la presencia internacional: Jeannette Jara, Luc Triangle (Confederación Sindical Internacional) y Rafael Freire.
La reunión tuvo un doble objetivo: analizar el impacto del ajuste económico en el mundo del trabajo y avanzar en una articulación regional. En ese escenario, Kicillof volvió a endurecer su discurso contra el modelo económico nacional.
Entre la crisis local y la ambición global
El despliegue internacional convive con un contexto económico complejo en la provincia. Caída de la recaudación, menor actividad y tensiones fiscales configuran un escenario desafiante.
La estrategia del gobernador también funciona como contraste. Mientras el Ejecutivo nacional mantiene distancia con líderes progresistas de la región, Kicillof se apoya en esos vínculos para construir identidad política.
No se trata solo de relaciones exteriores. Es una disputa de modelos: rol del Estado, inserción internacional y alianzas estratégicas.