Macri activa la gira federal: visitará Chaco y Corrientes para relanzar el PRO
El PRO empezó a moverse con una estrategia clara: recuperar protagonismo en la escena política nacional. Con Mauricio Macri al frente del partido, el espacio puso en marcha una serie de acciones que apuntan a reconstruir su identidad, fortalecer su presencia territorial y proyectarse hacia las elecciones de 2027.
El puntapié inicial fue el acto en Parque Norte, donde dirigentes de todo el país se reunieron para mostrar volumen político. Ahora, la apuesta da un paso más: salir al interior para consolidar una agenda federal y reposicionar al partido en distritos clave.
El expresidente iniciará el próximo 17 de abril una recorrida por el noreste argentino. La primera parada será en Resistencia, Chaco, donde encabezará una actividad partidaria en el marco del espacio “Próximo Paso NEA”. Luego, se trasladará a Corrientes para participar de una cena con dirigentes y aliados.
El viaje no es casual. Ambas provincias forman parte de esquemas de alianza con la UCR, una señal de que el PRO busca reordenar vínculos sin romper puentes con socios históricos de lo que fue Juntos por el Cambio.
Macri estará acompañado por el diputado nacional y secretario general del PRO, Fernando De Andreis, uno de los principales armadores del partido y figura clave en el diseño de esta nueva etapa.
Identidad y territorialidad, ejes del relanzamiento
Tras el acto en Parque Norte, el mensaje interno fue claro: dejar atrás la etapa de autocrítica y avanzar hacia una reconstrucción política con mirada a futuro. “Es el punto de partida”, definieron desde el entorno del partido.
Dentro del PRO aseguran que hay un giro en la estrategia: primero consolidar un proyecto político y después definir nombres y alianzas. Se trata de una señal hacia adentro, pero también hacia otros espacios con los que podrían confluir.
El armado incluye a dirigentes jóvenes, intendentes y legisladores que buscan ganar protagonismo en esta nueva etapa, empujando una renovación interna.
“Apoyamos sin ser gobierno y sin pedir nada a cambio”, insistió Macri en Parque Norte, en línea con el rol que el partido viene jugando en el Congreso, pero dejó en claro que el PRO no piensa diluirse. “El que calla cuando debería hablar debilita el cambio”, advirtió.
Entre los cuestionamientos al mileísmo que circulan en el espacio amarillo aparecen el vínculo con el periodismo, las tensiones con la Justicia y la paralización de la obra pública, una de las banderas históricas del macrismo. “El desafío ahora es que el ajuste empiece a traducirse en crecimiento y empleo”, coinciden.
En paralelo al despliegue territorial, el PRO activó una mesa chica que se reúne semanalmente y funciona como usina política del partido.
Este espacio está integrado por dirigentes de confianza de Macri como De Andreis, Soledad Martínez, Jimena de la Torre y Guillermo Dietrich. Aunque el expresidente no participa de esos encuentros, mantiene la última palabra en las decisiones clave.
Tensiones, aliados y el tablero hacia 2027
El relanzamiento del PRO se da en un contexto político complejo. Por un lado, sectores de la UCR analizan posibles reconfiguraciones de alianzas. Por otro, el partido observa con atención la evolución del gobierno de Javier Milei y el impacto de sus políticas.
En este escenario, el macrismo busca diferenciarse sin romper completamente los vínculos, mientras construye una agenda propia enfocada en producción, desarrollo y tecnología.
El objetivo de máxima es claro: presentar candidatos propios en todos los niveles en las próximas elecciones y volver a posicionarse como una fuerza competitiva nacional.