De la crisis al modelo: cómo Kicillof construye su discurso económico en el plano global
Axel Kicillof desplegó en Madrid una agenda con doble carril: por un lado, la búsqueda de inversiones y vínculos institucionales; por el otro, una construcción política internacional que lo posiciona como referencia del espacio progresista en plena reconfiguración global.
Tras el encuentro con Yolanda Díaz —leído en clave de sintonía ideológica— el gobernador profundizó su perfil con reuniones empresariales, una presentación académica con contenido político explícito y contactos que anticipan el plato fuerte en Barcelona.
En el hotel Meliá Princesa, frente a representantes de empresas españolas de los sectores alimenticio, tecnológico y energético, Kicillof expuso sin rodeos su diagnóstico sobre la Argentina actual. Con un discurso de corte productivista, planteó que el país atraviesa “un hundimiento récord del consumo” y anticipó que el desafío pasa por impulsar “un modelo razonable que fomente la producción y el empleo”.
En ese marco, dejó una definición tajante sobre la gestión libertaria: “Su modelo ya fracasó”, transmitió a los ejecutivos que buscaban precisiones sobre el escenario bonaerense y el futuro inmediato.
Inversiones, empleo y crítica al modelo libertario
La reunión con empresarios no fue un hecho aislado. Forma parte de una estrategia más amplia que, según explicó el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, tiene como eje “la búsqueda de inversiones”, seguida por una agenda institucional y, en tercer lugar, la participación política en foros internacionales.
“Es un error leerlo como una construcción presidencial”, aclaró, aunque la densidad de los encuentros y los interlocutores alimenta esa interpretación en distintos sectores.
En paralelo, Kicillof aprovechó su presentación en el centro cultural El Ateneo para reforzar su posicionamiento ideológico. Allí, junto al politólogo Pablo Simón, defendió el rol del Estado en la economía y cuestionó con dureza la doctrina que inspira al gobierno nacional.
“Los supuestos libertarios de hoy están a kilómetros de distancia de lo que decían los liberales clásicos”, sostuvo, y agregó: “La idea de que el mercado puede funcionar sin Estado es una enorme estafa”.
El gobernador fue más allá al describir el funcionamiento actual del esquema económico argentino. Según planteó, el Estado “está presente, pero para garantizarle rentabilidad al negocio financiero y privilegiar a los grupos concentrados”, mientras se retira de áreas sensibles como salud, educación y seguridad.
En ese contexto, reivindicó la necesidad de políticas activas para evitar cierres de empresas y despidos, como los Procedimientos Preventivos de Crisis y las Mesas de Productividad sectoriales.
Barcelona, foro progresista y disputa regional
El viaje continuará en Barcelona, donde Kicillof participará de la Movilización Progresista Mundial, un espacio impulsado por Pedro Sánchez que reunirá a líderes de la llamada “izquierda democrática”. Allí coincidirá con figuras de peso como Luiz Inácio Lula da Silva, Gustavo Petro, Claudia Sheinbaum y Yamandú Orsi, en un contexto atravesado por calendarios electorales decisivos en América Latina.
La cumbre no será solo un ámbito de debate teórico. Según anticipó el senador nacional Eduardo “Wado” De Pedro, quien encabeza una delegación del Partido Justicialista enviada por Cristina Fernández, el peronismo buscará instalar una narrativa crítica sobre la gestión nacional: “Vamos a contar el rotundo fracaso del gobierno de Milei, a quien aplauden en los encuentros de extrema derecha y en Argentina cada día lo repudian más”.
En ese marco, el diagnóstico regional aparece atravesado por señales de alerta. Dirigentes brasileños del PT transmitieron a la comitiva argentina que la elección en Brasil se volvió más competitiva de lo esperado, en parte por el impacto de políticas de seguridad que modificaron el humor social en sectores populares. Ese dato circula entre los participantes como una advertencia sobre los desafíos que enfrenta el progresismo frente a discursos de orden y mano dura.
Arquitectura política y proyección internacional
La construcción de esta agenda no es improvisada. Detrás de la gira operan figuras clave como Bianco y la asesora del ministerio de Economía bonaerense, Cecilia Nicolini, encargados de articular contactos y diseñar la estrategia internacional.
Ambos acumulan experiencia en política exterior y vínculos con espacios como el Grupo de Puebla, el foro que reúne a líderes progresistas de la región, lo que explica la densidad de las reuniones y la calidad de los interlocutores.
El recorrido del gobernador en los últimos años —que incluyó visitas a Brasil, México, Uruguay, el Vaticano y Estados Unidos— muestra una línea consistente: ocupar el espacio de relaciones con líderes progresistas que el gobierno nacional dejó vacante.
El contraste con Javier Milei es explícito, sobre todo en casos como Brasil, principal socio comercial argentino, donde la relación bilateral se enfrió a nivel presidencial pero se mantiene activa a través de canales subnacionales.
En Madrid, esa estrategia también tuvo un capítulo simbólico con la presentación de su libro “De Smith a Keynes”, que funcionó como excusa para instalar un mensaje político.
“Debemos ser capaces de construir una nueva etapa, con sus teorías y sus herramientas, pero sin cambiar las prioridades: la justicia social, la soberanía económica y la felicidad para el pueblo”, planteó Kicillof ante un auditorio que incluyó al politólogo Juan Carlos Monedero, quien interpretó la invitación como un “reconocimiento” a su figura en el plano internacional.