La actividad económica cayó y Caputo quedó en la mira
La actividad económica volvió a mostrar señales de deterioro en febrero y encendió nuevas alertas sobre la marcha del programa económico del Gobierno. Según el último informe del Indec, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró una caída interanual del 2,1 por ciento, lo que marcó el regreso a terreno negativo luego de dos meses de leves mejoras.
Con este resultado, el primer bimestre de 2026 acumuló una baja del 0,2 por ciento y dejó en evidencia un escenario de estancamiento que empieza a impactar en sectores clave para el empleo y la producción.
La caída volvió a golpear a los sectores que más empleo generan
El informe mostró una vez más una economía partida en dos. Mientras algunas actividades primarias lograron sostener números positivos, los rubros vinculados al mercado interno profundizaron su deterioro.
La industria manufacturera sufrió una caída del 8,7 por ciento interanual, mientras que el comercio mayorista, minorista y reparaciones retrocedió 7 por ciento. Entre ambos sectores explicaron una incidencia negativa de 2,2 puntos sobre la variación general del EMAE.
Estas ramas tienen un peso decisivo dentro del entramado productivo porque generan empleo directo e indirecto, además de empujar a otras actividades vinculadas al consumo.
El mercado interno sigue sin reaccionar
El retroceso en industria y comercio volvió a exponer una debilidad que ya venían marcando distintos analistas: la demanda interna continúa sin consolidarse.
La caída del poder adquisitivo, la retracción del crédito y un escenario de mayor apertura importadora siguen condicionando a empresas, pymes y comercios que dependen del consumo local para sostener sus niveles de actividad.
Consultoras privadas advirtieron que la desaceleración de febrero llevó al nivel de actividad a registros similares a los observados en julio de 2025, cuando empezaron a aparecer las primeras señales de agotamiento del rebote económico.
El agro y la minería sostuvieron parte del índice
Del lado positivo, el crecimiento volvió a concentrarse en pocas actividades ligadas a los recursos naturales.
La explotación de minas y canteras creció 9,9 por ciento interanual, el sector agropecuario avanzó 8,4 por ciento y la pesca mostró un salto del 14,8 por ciento. También la intermediación financiera tuvo una mejora del 6 por ciento.
Sin embargo, estos sectores no lograron compensar la debilidad del resto de la economía, lo que volvió a dejar al descubierto una recuperación muy desigual.
Un modelo con crecimiento concentrado
El comportamiento sectorial volvió a reflejar un patrón que se repite desde hace meses: el crecimiento queda concentrado en pocos sectores mientras buena parte del aparato productivo continúa en retroceso.
En ese contexto, los datos comenzaron a tensionar el discurso oficial sobre una recuperación sostenida, ya que los sectores con mayor capacidad de generar empleo siguen mostrando un desempeño negativo.
La explicación oficial y las dudas del mercado
Tras conocerse el dato, el ministro Luis Caputo buscó relativizar el resultado y atribuyó parte de la caída a la menor cantidad de días hábiles en febrero y al impacto de un paro general durante ese mes.
Pese a esa explicación, en el mercado crecieron las dudas sobre la consistencia del rebote económico. El contraste entre la mejora de algunos sectores puntuales y el deterioro del resto de la actividad empezó a instalar nuevos interrogantes sobre la sustentabilidad del esquema económico del Gobierno de Javier Milei.