Economía Por: Mariana Portilla07 de agosto de 2026

La economía bonaerense se parte en dos: “Los sectores que crecen no traccionan el empleo”

El ministro de Economía, Pablo López, puso el foco en la pérdida de puestos registrados y advirtió que los sectores que explican el crecimiento no son los que más trabajo generan. En mayo, la actividad provincial cayó 0,5% interanual y 2,9% si se excluye al agro.
En mayo, la actividad provincial cayó 0,5% interanual y 2,9% si se excluye al agro.

El Gobierno de Axel Kicillof volvió a poner el empleo en el centro de la discusión económica con una advertencia de Pablo López que apunta directamente al corazón del modelo productivo. El ministro de Economía señaló que la actividad de la Provincia atraviesa una dinámica cada vez más desigual: mientras algunos sectores muestran números positivos, la industria y el comercio —dos de las ramas con mayor capacidad para generar puestos de trabajo— continúan en retroceso.

“Agro e intermediación financiera crecen, pero industria y comercio —los sectores que más empleo generan— siguen en caída”, sostuvo López al analizar la evolución de la economía bonaerense durante mayo de 2026.

Según el funcionario, la actividad provincial operó de manera dual durante ese mes y registró una contracción de 0,5% interanual. Sin el aporte del agro, la caída se profundizó hasta 2,9%.

El dato que eligió destacar López no fue solamente el nivel de actividad, sino su impacto sobre el mercado laboral. “Sólo en el último año, más de 40.000 bonaerenses perdieron su empleo registrado, a pesar del crecimiento de los sectores ganadores. En la Nación, la pérdida es de 126.000”, afirmó.

La discusión, de esta manera, se desplaza del crecimiento agregado hacia una pregunta más incómoda: qué actividades están creciendo, cuánto empleo generan y qué ocurre con los trabajadores que dependen de los sectores que todavía no consiguen recuperarse.

El crecimiento que no alcanza para empujar el empleo

El planteo de López se apoya en una diferencia cada vez más visible dentro de la estructura productiva. Los sectores vinculados al agro y a la intermediación financiera muestran una mejor performance, pero esa expansión no alcanza para compensar el retroceso de ramas con mayor peso en el empleo asalariado privado.

La industria y el comercio ocupan un lugar central en esa ecuación. Cuando esas actividades pierden producción, ventas o capacidad instalada, el impacto no queda circunscripto a los balances empresariales: también repercute sobre las contrataciones, las horas trabajadas y la continuidad de los puestos existentes.

El fenómeno excede a Buenos Aires. Un análisis reciente sobre la economía argentina describió una dinámica de crecimiento concentrada en actividades como agro, energía, minería e intermediación financiera, mientras sectores como industria, construcción y comercio permanecen rezagados.

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En ese contexto, la advertencia del ministro bonaerense apunta a la calidad del crecimiento. Para López, la Provincia tiene una fortaleza estructural vinculada con su fuerza de trabajo y con la diversidad de su entramado productivo, pero el esquema actual no estaría generando suficientes incentivos para agregar valor dentro del territorio.

“La potencia de la PBA está en su fuerza de trabajo, pero este modelo desincentiva el agregado de valor local. Necesitamos un proyecto de país que ponga el trabajo en el centro. La PBA puede darle mucho más al país”, planteó.

La definición condensa uno de los principales argumentos que la administración de Kicillof viene utilizando para cuestionar el rumbo económico nacional: no alcanza con que determinados sectores crezcan si esa expansión no se traduce en más puestos formales, mejores ingresos y mayor actividad en las ramas que sostienen buena parte del empleo.

Más de 90.000 puestos menos desde el cambio de Gobierno

El panorama laboral adquiere otra dimensión cuando se amplía el período de análisis.  Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado a partir de estadísticas oficiales, contabilizó 91.270 puestos de trabajo registrados menos en unidades productivas bonaerenses entre noviembre de 2023 y abril de 2026. La cifra representa el 26,7% de los 341.396 empleos registrados perdidos en todo el país durante ese mismo período.

El número también muestra una aceleración respecto de mediciones anteriores. El relevamiento había registrado 85.299 puestos menos hasta marzo de 2026, por lo que la actualización hasta abril incorporó nuevas bajas.

La comparación permite observar dos fenómenos diferentes que forman parte de la misma discusión. Por un lado, López señala la pérdida de más de 40.000 empleos registrados durante el último año. Por otro, el informe del CEPA toma un período más extenso y contabiliza más de 91.000 puestos menos desde noviembre de 2023. Las cifras no son contradictorias: responden a ventanas temporales diferentes y muestran la persistencia del deterioro laboral.

El resto de los indicadores también muestra una mayor fragilidad del mercado de trabajo bonaerense. Entre el primer trimestre de 2023 y el mismo período de 2026, la tasa de empleo pasó de 43,7% a 43,4%, mientras la desocupación aumentó de 8,3% a 9,7%. La subocupación, en tanto, saltó de 8,9% a 12,1%. En el empleo en casas particulares también hubo retrocesos: hasta abril se registraron 8.114 bajas.

Industria y comercio, bajo presión

La caída del empleo se explica en parte por la situación de los sectores que tienen mayor capacidad para absorber trabajadores. La industria manufacturera y el comercio aparecen entre las actividades más comprometidas dentro de la fotografía bonaerense. En mayo, la actividad provincial tuvo una caída interanual de 0,5%, pero el resultado se volvió más negativo al excluir al agro, con una contracción del 2,9%.

La diferencia resulta relevante porque permite observar cuánto pesa el desempeño de los sectores primarios sobre el resultado general. El crecimiento de una actividad puede mejorar el indicador agregado sin necesariamente generar una recuperación equivalente en los puestos de trabajo.

Algo similar ocurre a nivel nacional. Distintos análisis económicos vienen señalando que la expansión se concentra en ramas con menor capacidad de absorción laboral que aquellas vinculadas al consumo interno y la producción manufacturera. En mayo, por ejemplo, la industria y el comercio mostraron retrocesos, mientras el agro sostuvo una evolución positiva.

La consecuencia es una economía que puede exhibir determinados indicadores positivos al mismo tiempo que una parte importante del mercado laboral continúa bajo presión.

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No sabe/no contesta

El dato que López eligió destacar vuelve a colocar el empleo como el principal punto de tensión de la economía bonaerense. La Provincia puede mostrar sectores con crecimiento, pero la expansión no se distribuye de manera uniforme y, sobre todo, no tiene el mismo impacto sobre el trabajo.

El agro y la intermediación financiera aparecen entre las actividades que sostienen el nivel de actividad, mientras la industria y el comercio —con mayor capacidad de generación de empleo— permanecen bajo presión.

A eso se suma una secuencia que se extiende por los hogares: menor poder de compra, caída de la demanda, mayor utilización del crédito, aumento de la morosidad y servicios que ocupan una porción cada vez mayor de los ingresos.

Por eso, el debate planteado por el ministro de Economía bonaerense no queda reducido al número mensual de actividad. La discusión de fondo pasa por determinar si el crecimiento de determinados sectores consigue traducirse en empleo registrado y mejores ingresos o si la recuperación queda concentrada en ramas que tienen menor capacidad para traccionar al resto de la economía.

La advertencia de López apunta precisamente a esa brecha: una economía puede crecer en algunos segmentos y, al mismo tiempo, seguir perdiendo puestos de trabajo en aquellos sectores donde se juega buena parte de la vida cotidiana de los trabajadores bonaerenses.

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