“Si no entra trabajo, el cierre es definitivo”: Leval y la crisis metalúrgica que se profundiza en territorio bonaerense
El cierre de la histórica metalúrgica Leval S.A. en San Nicolás dejó al descubierto algo más que la caída de una empresa con más de cinco décadas de trayectoria: expuso el entramado de fragilidad que atraviesa a toda la cadena industrial en uno de los polos productivos más relevantes de la provincia de Buenos Aires.
Con 52 trabajadores que pierden su empleo y un puñado que podría sostener tareas de manera transitoria, el caso se convirtió en un síntoma concreto de un proceso más amplio que ya impacta en empleo, inversión y actividad.
Fundada en 1971 y ubicada en la zona de avenida Moreno y Dámaso Valdez, Leval estaba especializada en la fabricación de estructuras metálicas, tubos y productos metalmecánicos.
Su dependencia de grandes clientes del sector siderúrgico —como Siderar, Acindar y Siderca— terminó siendo un factor determinante cuando esos mismos actores redujeron pedidos y licitaciones. La falta de nuevos contratos precipitó un escenario que desde el gremio calificaron como “terrorífico”.
Un cierre que arrastra a toda la cadena
Desde la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) local advirtieron que el proceso incluye retiros voluntarios, despidos bajo el artículo 247 y la posibilidad de una continuidad mínima hasta mayo. Sin embargo, el horizonte aparece condicionado por la llegada de nuevos proyectos que hoy no se vislumbran.
“Se estima que durante mayo seguirá trabajando un grupo de trabajadores, pero en la situación de hoy la realidad es que si no ingresa mucho trabajo, para fin de mayo sería el cierre definitivo”, explicó el vocero de la UOM nicoleña, Fabián Gigli.
El propio Gigli había trazado días antes un diagnóstico más amplio en una entrevista reciente: “La situación en San Nicolás no escapa a la situación del país”. En ese sentido, remarcó que el cordón industrial de la región podría estar incluso más expuesto por su dependencia de sectores particularmente golpeados como la siderurgia y la construcción.
El impacto no se limita a una planta. “Todas las empresas metalúrgicas que son satélites de estas grandes empresas se han visto también directamente damnificadas por el poco trabajo, las pocas licitaciones que dan las empresas grandes como Siderar, Acindar, incluso Tenaris”, sostuvo.
En el caso puntual de Leval, esa dependencia fue total: “Sus principales clientes eran estas grandes empresas y al disminuir el trabajo obviamente impactó sobre su situación”.
A ese cuadro se sumó la pérdida de oportunidades concretas. La empresa participó en licitaciones vinculadas al desarrollo de Sidersa, pero no logró adjudicarse contratos. “Lamentablemente no pudo obtener ninguna de las posibilidades de trabajo”, señaló Gigli, quien planteó que ese proyecto podría haber garantizado actividad durante años.
Indicadores en caída y empleo en retroceso
Los datos sectoriales refuerzan el diagnóstico. Según la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), la actividad cayó 4,1% interanual en marzo y acumula una baja de 6,9% en lo que va del año. El uso de la capacidad instalada se ubicó en 41,8%, el nivel más bajo en cuatro años, con una caída de 5,3 puntos respecto al mismo período de 2025.
El presidente de ADIMRA, Elio Del Re, fue contundente al describir el momento: “La utilización de la capacidad instalada en niveles mínimos históricos expone con claridad el deterioro estructural que atraviesa el sector”. Y agregó: “Las empresas metalúrgicas enfrentan una situación crítica, con márgenes cada vez más comprometidos y un horizonte inmediato muy poco alentador”.
El impacto en el empleo también se refleja en las estadísticas: el sector registró una caída interanual del 2,6% en los puestos de trabajo y del 0,4% respecto a febrero. En paralelo, la provincia de Buenos Aires —que concentra el 50% del valor agregado industrial y el 38,4% de las exportaciones del sector— aparece como uno de los territorios más afectados.
En ese marco, el ministro de Economía bonaerense, Pablo López, apuntó directamente contra el rumbo económico nacional. “El resultado del modelo económico del Gobierno nacional es un país con menos posibilidades de desarrollo y, por ende, más desigual”, sostuvo, y agregó: “Un modelo de claro exterminio del empleo y la industria nacional”.
Según detalló el funcionario, el empleo registrado acumula nueve meses de caída y desde la llegada de Javier Milei se perdieron más de 304.000 puestos de trabajo. Dentro del sector privado, la industria explica uno de cada tres empleos perdidos, con unos 68.000 casos, siendo los rubros textil, metalmecánico y automotriz los más golpeados.
Cruces políticos y debate sobre el modelo
El deterioro del sector también abrió cuestionamientos desde distintos espacios políticos. El exintendente de San Nicolás y actual diputado provincial Manuel Passaglia sostuvo que la actividad metalúrgica atraviesa “una caída histórica” y vinculó el fenómeno a la falta de demanda interna.
“Cuando en la Argentina hay familias que no llegan a fin de mes, en las industrias hay máquinas paradas, turnos reducidos y despidos”, afirmó.
En esa línea, señaló que “la actividad metalúrgica registra una caída del 4,1% interanual y el uso de su capacidad instalada es el más bajo en cuatro años”, y planteó un diagnóstico crítico tanto del actual gobierno como de gestiones anteriores: “Ni el kirchnerismo ni Milei trabajan por resolver esto. Uno protegió lo ineficiente sin exigir resultados. El otro liberó sin construir las condiciones para competir”.
Desde el sector gremial, en tanto, la comparación con etapas previas también aparece como parte del análisis. “Siempre hubo bajas de trabajo. Lo que pasa que desde que está Milei no hay inversiones en las empresas grandes”, señaló un delegado, al tiempo que recordó herramientas como el REPRO que en otros contextos permitían sostener empleo en momentos de crisis.
La secuencia que llevó al cierre de Leval —caída de pedidos, pérdida de licitaciones, suspensiones, atrasos salariales y finalmente despidos— se replica, con matices, en distintas empresas del entramado metalúrgico. “En su momento fueron 300, ahora quedarán 20 personas”, resumieron desde la UOM local, marcando la dimensión del achique.