La recaudación bonaerense se enfría y complica a los municipios
La caída real de la recaudación de Ingresos Brutos volvió a encender alarmas en la provincia de Buenos Aires. Detrás de ese retroceso aparece una señal concreta sobre el nivel de actividad económica, el consumo y la capacidad del Estado para sostener servicios en un escenario de menor margen fiscal.
La diputada bonaerense Silvina Vaccarezza, del bloque UCR + Cambio Federal, advirtió sobre el impacto de la baja en el principal tributo provincial y pidió medidas urgentes para frenar una tendencia que, según planteó, ya pega de lleno sobre las cuentas públicas.
La legisladora, que además se desempeña como secretaria de la comisión de Presupuesto e Impuestos, puso el foco en el Impuesto sobre los Ingresos Brutos, que representa cerca del 75% de la recaudación de la Provincia.
“La recesión golpea de lleno”, sostuvo Vaccarezza al analizar el informe de recaudación tributaria difundido por el gobierno de Axel Kicillof.
De acuerdo con el relevamiento correspondiente al primer cuatrimestre de 2026, la recaudación de Ingresos Brutos en abril alcanzó los $1,08 billones, mientras que el acumulado anual llegó a $4,077 billones. Sin embargo, en términos reales, esa cifra marcó una caída del 1,7% durante los primeros cuatro meses del año.
Pero el cuadro luce más ajustado. Ingresos Brutos retrocedió, el Impuesto a los Sellos cayó 2,9% y Patentes mostró una baja del 0,5%. Para la oposición, esos números muestran que la mejora global no responde a una recuperación sostenida de la economía, sino a un reacomodamiento del calendario impositivo.
“Menos recursos. Menor actividad económica. Más dificultades para sostener los servicios que los vecinos necesitan. La recesión golpea de lleno a la provincia. Urge tomar medidas para frenar esta preocupante tendencia”, afirmó Vaccarezza.
Ingresos Brutos, el termómetro más sensible
El Impuesto sobre los Ingresos Brutos funciona como uno de los indicadores más directos del nivel de actividad. Se aplica sobre los ingresos generados por actividades económicas, ya sea venta de bienes o prestación de servicios. Por eso, cuando ese tributo cae en términos reales, el mensaje suele ser claro: se vende menos, se factura menos o se achican los márgenes de los sectores productivos y comerciales.
En la provincia de Buenos Aires, ese dato tiene un peso mayor. Ingresos Brutos concentra alrededor de tres cuartas partes de la recaudación provincial y acumula tres meses consecutivos de caída. La magnitud del impuesto hace que cualquier retroceso tenga consecuencias sobre el financiamiento general del Estado bonaerense.
Vaccarezza planteó que la baja no debe leerse como una discusión técnica reservada a especialistas tributarios. Para la diputada, el deterioro de la recaudación impacta sobre la prestación de servicios esenciales, la capacidad de respuesta de los municipios y la previsibilidad de las cuentas públicas.
La presión sobre los intendentes
La menor recaudación provincial también se traslada a los 135 municipios bonaerenses, que reciben fondos coparticipables y dependen de esos recursos para cubrir gastos corrientes, sostener servicios básicos y financiar obras. En ese punto, el dato que preocupa a los jefes comunales es la caída del 3,8% en las transferencias durante el primer trimestre de 2026.
El tema aparece en medio de una discusión política que sigue abierta en la Legislatura bonaerense. Varios intendentes de distintos espacios reclamaron que el 100% del Fondo provincial de Emergencia y Fortalecimiento de la Inversión Municipal sea de libre disponibilidad, para poder decidir el destino de los recursos según las urgencias de cada distrito.
La iniciativa fue debatida sobre tablas en la Cámara de Diputados, pero no hubo acuerdo entre el oficialismo y la oposición sobre los criterios de reparto. Según la legislación vigente, el piso del fondo es de $250.000 millones. De ese total, el 70% se distribuye a través del Coeficiente Único de Distribución y el 30% restante se canaliza mediante programas de los ministerios de Infraestructura y Servicios Públicos y Transporte, además del Instituto Cultural. Los desembolsos deben realizarse en cinco cuotas.
Para los intendentes, la discusión ya no es abstracta. Con menos fondos automáticos, mayor presión sobre las demandas sociales y costos operativos en alza, la libre disponibilidad aparece como una herramienta para ordenar prioridades en un año complejo.
La mirada del gobierno bonaerense
El ministro de Economía bonaerense, Pablo López, también viene advirtiendo sobre el impacto del rumbo económico nacional en la recaudación y el empleo. Su diagnóstico apunta a una economía partida en dos: por un lado, sectores vinculados al agro, la minería y la energía; por el otro, industria, construcción y comercio, actividades con fuerte peso en el mercado interno y en la generación de trabajo.
“La economía argentina opera de forma dual”, señaló López. En esa línea, sostuvo que el modelo económico deteriora la recaudación porque el 80% de los ingresos depende de un mercado interno deprimido. Sin consumo, planteó, se debilita la base tributaria que sostiene buena parte de los recursos públicos.
El funcionario bonaerense remarcó además que los sectores beneficiados por el actual esquema no compensan la caída de los rubros más intensivos en empleo. Según su análisis, las actividades que pierden dinamismo concentran el 44% del empleo registrado privado, mientras que las favorecidas reúnen apenas el 9%.
“El modelo favorece a pocos sectores y provoca un enorme daño en la recaudación y el empleo”, resumió López. Para el ministro, el superávit fiscal basado en el ajuste permanente encuentra límites cuando se combina con menor consumo, caída de actividad y deterioro de los ingresos tributarios.