El peronismo bonaerense apura una definición por la comisión más sensible del Senado
La interna del peronismo bonaerense mantiene bloqueado el funcionamiento del Senado provincial. En un clima atravesado por desconfianzas y negociaciones abiertas, el presidente del bloque de Fuerza Patria, Sergio Berni, convocó a los legisladores oficialistas a una reunión que promete escalar la discusión por el reparto de las comisiones estratégicas de la Cámara alta.
La señal política quedó expuesta en la propia convocatoria. Según transmitió el exministro de Seguridad, durante el encuentro previsto para este jueves se abordarán “temas importantes” con “trascendencia política”. La advertencia no pasó inadvertida en un Senado que todavía no logró concretar una sola sesión ordinaria en lo que va de 2026.
El conflicto gira alrededor de un punto central: quién controla las principales comisiones del cuerpo tras la renovación legislativa de diciembre de 2025. La disputa enfrenta otra vez al Movimiento Derecho al Futuro alineado con Axel Kicillof, al kirchnerismo referenciado en La Cámpora y al Frente Renovador de Sergio Massa, que intenta sostener posiciones de peso dentro del esquema oficialista.
La vicegobernadora Verónica Magario avanzó días atrás con la firma del decreto que formalizó la integración de 25 de las 26 comisiones permanentes. Sin embargo, la medida no alcanzó para cerrar la negociación política. Las presidencias siguen siendo motivo de tironeos internos y, en algunos casos, directamente no hay acuerdo.
La pelea por las comisiones calientes
Uno de los movimientos que más ruido generó dentro del oficialismo fue el corrimiento del camporista Emmanuel González Santalla desde la estratégica comisión de Asuntos Constitucionales y Acuerdos hacia Presupuesto e Impuestos. El cambio abriría la puerta para que Malena Galmarini, dirigente del Frente Renovador y esposa de Sergio Massa, quede al frente de Asuntos Constitucionales.
La jugada alteró el equilibrio interno que venían discutiendo las distintas tribus peronistas. En sectores del cristinismo no terminan de aceptar el enroque entre González Santalla y Galmarini y consideran que el acuerdo todavía está lejos de quedar cerrado.
El malestar tiene explicación política. Asuntos Constitucionales es una de las comisiones más sensibles del Senado porque allí se analizan pliegos y cuestiones institucionales determinantes para el funcionamiento del Estado provincial. Presupuesto e Impuestos, en tanto, concentra el manejo de debates ligados a recursos, gasto público y endeudamiento.
En paralelo, el kicillofismo logró avanzar sobre otra estructura de peso: Legislación General. El nombre de Germán Lago aparece como principal referencia para conducir una comisión considerada la puerta de entrada de la mayoría de los proyectos legislativos.
Pero el foco más delicado sigue puesto sobre Reforma Política y Régimen Electoral. Esa comisión quedó directamente afuera del decreto firmado por Magario y deberá definirse mediante una norma complementaria. La indefinición expuso con crudeza la magnitud de la disputa interna.
Reforma Política, el botín que nadie quiere ceder
La pelea por Reforma Política excede el reparto administrativo de cargos. Allí podrían discutirse proyectos vinculados a la eliminación de las PASO, la implementación de la Boleta Única de Papel y eventuales modificaciones sobre las reelecciones de intendentes.
Por eso, en el oficialismo reconocen que quien controle esa comisión tendrá incidencia directa sobre las reglas electorales hacia 2027. Fuentes legislativas vienen señalando desde hace semanas que la negociación se convirtió en una pulseada por el manejo político del proceso electoral bonaerense.
El decreto firmado por Magario dejó incluso asentada esa tensión. La resolución estableció que la integración de Reforma Política será definida “por decreto complementario”, una fórmula que en la práctica reflejó la falta de síntesis entre kicillofistas, camporistas y massistas.
La demora en cerrar ese esquema mantuvo virtualmente paralizado al Senado durante todo el año. Hasta ahora, la Cámara alta apenas celebró dos sesiones especiales y ninguna ordinaria. Sin comisiones funcionando plenamente, los proyectos quedaron condicionados a tratamientos sobre tablas y el circuito legislativo operó a media máquina.
Mientras el oficialismo intenta acomodar su interna, la oposición consiguió espacios de inserción institucional aunque sin capacidad de conducción en las áreas más determinantes.
Diego Valenzuela apareció en Asuntos Municipales, Analía Balaudo en Comercio Interior y Juan Manuel Rico Zini en Modernización del Estado, en una distribución que dejó al PRO, la UCR y La Libertad Avanza con presencia, pero lejos del control político del Senado.
En ese escenario, la reunión convocada por Berni aparece como un nuevo capítulo de una negociación todavía abierta. La discusión no sólo atraviesa nombres y cargos. También pone en juego el funcionamiento legislativo de la Provincia y el manejo de las reglas electorales que empezarán a discutirse en los próximos meses.