El kicillofismo busca blindar una comisión clave del Senado
Pamela Orellana
En medio de una negociación todavía abierta por el control de las comisiones más sensibles del Senado bonaerense, el kicillofismo decidió avanzar sin esperar una síntesis global. El senador Germán Lago convocó para este viernes a las 15.30 a la comisión de Legislación General, una de las cuatro más influyentes de la Cámara alta. La jugada, que en otro contexto pasaría inadvertida, se inscribe en la disputa interna del peronismo y busca consolidar posiciones en un tablero todavía inestable.
Según pudo reconstruirse de fuentes legislativas, en ese encuentro se votaría la presidencia del propio Lago, formalizando un esquema que en otros sectores del oficialismo todavía está en discusión. El dato no es menor: Legislación General funciona como un filtro central para la mayoría de los proyectos, por lo que su conducción tiene impacto directo en el ritmo parlamentario.
El movimiento aparece como una forma de achicar el margen de negociación con La Cámpora, que viene resistiendo algunos acuerdos en el reparto de poder dentro del Senado. En ese marco, el avance del kicillofismo busca dejar cerrado uno de los casilleros clave mientras el resto de las conversaciones sigue empantanado.
Reparto en tercios y tensión latente
El esquema que se viene configurando en la Cámara alta muestra un delicado equilibrio entre las tres principales vertientes del oficialismo. Con Legislación General encaminada para el sector de Axel Kicillof, la comisión de Presupuesto e Impuestos quedará en manos del camporista Emmanuel González Santalla, mientras que Asuntos Constitucionales y Acuerdos sería encabezada por Malena Galmarini, del Frente Renovador.

Este reparto deja a cada tribu con una porción de poder relevante. En el caso del massismo, la eventual conducción de Asuntos Constitucionales no es un dato menor: se trata del ámbito donde se analizan pliegos judiciales y decisiones institucionales de peso. En paralelo, el corrimiento de González Santalla hacia Presupuesto reposiciona a La Cámpora en la discusión económica, con incidencia sobre recursos, gasto y endeudamiento.
Sin embargo, la distribución no logró cerrar todas las heridas. La disputa más áspera sigue concentrada en la comisión de Reforma Política y Régimen Electoral, el único espacio que quedó fuera del decreto firmado por la vicegobernadora Verónica Magario para formalizar las comisiones. Allí se debatirán cuestiones de alto voltaje, como una eventual eliminación de las PASO, la implementación de la Boleta Única de Papel o cambios en las reelecciones de intendentes.
Fuentes del Senado coinciden en que la falta de acuerdo responde a una pulseada directa por el control de las reglas de juego hacia 2027. La propia resolución oficial dejó asentado que su integración será definida por un “decreto complementario”, una señal de que la negociación sigue abierta y sin fecha de cierre.
Un Senado que intenta arrancar
El trasfondo de esta disputa es un Senado que intenta salir de la parálisis. En lo que va del año, la Cámara alta apenas celebró dos sesiones especiales y ninguna ordinaria. Sin comisiones constituidas, el funcionamiento legislativo quedó limitado a tratamientos sobre tablas, una excepción que se volvió habitual.
La formalización de 25 de las 26 comisiones permitió destrabar parcialmente ese escenario, pero el funcionamiento pleno todavía depende de acuerdos políticos que no terminan de consolidarse. Incluso, la posibilidad de una sesión en las próximas semanas sigue en duda.
En ese contexto, el avance del kicillofismo sobre Legislación General aparece como un intento de acelerar la normalización institucional desde una posición de fuerza. Al cerrar ese frente, el oficialismo logra al menos garantizar el funcionamiento de una de las piezas centrales del engranaje legislativo.

Al mismo tiempo, el reparto evidencia que nadie dentro del peronismo bonaerense logró imponer una conducción unificada. Cada sector retuvo espacios estratégicos, pero la falta de una síntesis global anticipa que las tensiones seguirán atravesando el día a día parlamentario.
La oposición, por su parte, logró insertarse en distintas comisiones con nombres como Diego Valenzuela en Asuntos Municipales, Analía Balaudo en Comercio Interior o Juan Manuel Rico Zini en Modernización del Estado, aunque sin capacidad de conducción en las áreas más determinantes.
Con este mapa, el Senado empieza a moverse, pero con una dinámica atada a negociaciones permanentes. La definición pendiente en Reforma Política sigue siendo el punto más sensible: quien se quede con esa comisión tendrá incidencia directa en el diseño del sistema electoral en los próximos años.

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