Con el peronismo tensionado, Magario pisa el acelerador y activa la conformación de comisiones
Después de una semana atravesada por reproches y negociaciones cruzadas, Verónica Magario decidió avanzar sin esperar nuevos consensos dentro de Fuerza Patria. La vicegobernadora bonaerense pisó el acelerador tras la constitución de la comisión de Legislación General y ordenó la puesta en marcha de otras siete comisiones permanentes del Senado.
La decisión no hizo más que profundizar un conflicto que ya venía escalando desde comienzos de año. Primero fue la pelea por las autoridades de la Cámara alta, donde el kirchnerismo logró posicionar a Mario Ishii en la línea sucesoria y a Sergio Berni al frente de la bancada oficialista. Después llegó la disputa por las comisiones, el terreno donde realmente se administra buena parte del poder legislativo. Y ahí el acuerdo terminó saltando por el aire.
La tensión explotó definitivamente la semana pasada, cuando Magario firmó por decreto la integración de las comisiones ante la imposibilidad de alcanzar un entendimiento político entre las distintas terminales del peronismo bonaerense. La maniobra fue leída en La Cámpora como una ruptura de los acuerdos previos y desató una nueva batalla interna que todavía sigue abierta.
El avance del MDF y la comisión que encendió las alarmas
El viernes, en el Salón Antonio Cafiero, quedó formalmente constituida la comisión de Legislación General, una de las más estratégicas del Senado bonaerense, que pasó a quedar bajo control de Germán Lago, dirigente alineado con Axel Kicillof dentro del Movimiento Derecho al Futuro.
La conformación de esa comisión funcionó como una demostración de fuerza del kicillofismo. Pero también dejó al descubierto que el bloque oficialista atraviesa uno de sus momentos de mayor fragilidad desde la conformación de Fuerza Patria.
El gesto que terminó de confirmar el nivel de ruptura interna fue la abstención pública de Diego Videla, senador identificado con el intendente de Pehuajó, Pablo Zurro, y referenciado en La Cámpora. La frase que pronunció durante la votación resonó inmediatamente dentro del oficialismo: “En la discusión de nuestro bloque se había decidido otra cosa”.
El mensaje apuntó directamente contra la conducción política de la Cámara alta y dejó expuesta la desconfianza que domina hoy la convivencia entre el cristinismo duro, el axelismo y el Frente Renovador.
La comisión quedó finalmente integrada por Lago como presidente, Marcelo Leguizamón, del bloque Hechos-UCR Identidad, en la vicepresidencia y el senador Pedro Borgini, también ligado al MDF, como secretario. El resto de los integrantes reflejó además el delicado equilibrio interno del oficialismo y la necesidad permanente de negociación con sectores opositores.
Pero el verdadero epicentro del conflicto sigue estando en la comisión de Asuntos Constitucionales y Acuerdos (ACA), una estructura clave dentro del Senado bonaerense porque allí se tramitan los pliegos judiciales y buena parte de las designaciones sensibles del Poder Judicial provincial.
La decisión de desplazar de ese lugar al camporista Emmanuel González Santalla encendió todas las alarmas en el Instituto Patria. El dirigente era considerado una pieza central del esquema judicial construido por el kirchnerismo dentro de la Provincia, en articulación con el ministro de Justicia bonaerense, Juan Martín Mena, y con Facundo Tignanelli desde el Consejo de la Magistratura.
El lugar que dejaría González Santalla quedaría ahora en manos de Malena Galmarini, referente del Frente Renovador. El movimiento alteró completamente el equilibrio interno y generó una reacción inmediata dentro de La Cámpora, que acusa a Magario de haber desconocido el esquema originalmente acordado en el bloque.
Magario apuesta a sostener el esquema y profundiza la avanzada
La crisis política ya impacta directamente sobre el funcionamiento legislativo. La situación se agravó todavía más porque el kirchnerismo conserva el control político de Diputados y demora allí la implementación definitiva del esquema de comisiones que Magario puso en marcha en la Cámara alta.
En ese contexto, una de las estructuras más codiciadas todavía sigue sin definición: la comisión de Reforma Política. El dato no es menor. En un escenario atravesado por especulaciones sobre posibles cambios electorales de cara a 2027, todas las tribus del peronismo consideran estratégica esa comisión.
Por ahora, Magario evitó incluirla dentro del decreto que firmó días atrás. En sectores del oficialismo interpretan esa omisión como una reserva de negociación para intentar descomprimir el conflicto interno. Pero nadie garantiza que alcance.
Mientras tanto, lejos de retroceder, decidió seguir adelante. Para esta semana ya quedaron convocadas nuevas reuniones constitutivas de comisiones permanentes. El martes será el turno de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Asuntos Agrarios y Pesca e Industria y Minería. El miércoles se reunirá Comercio Interior, PyME y Turismo. Y el jueves será el turno de Igualdad Real de Trato y Oportunidades y Prevención de las Adicciones.
Detrás de cada convocatoria ya no se discuten solamente cargos administrativos. Lo que está en juego es el equilibrio interno del oficialismo bonaerense y el control político de una Legislatura que se transformó en el principal escenario de la pelea entre el cristinismo, el massismo y el armado político de Kicillof.