Peronismo en movimiento: la intendenta que empezó a caminar la sucesión de Kicillof
Mientras el peronismo bonaerense intenta administrar tensiones internas, ordenar liderazgos y encontrar una estrategia frente al gobierno de Javier Milei, una dirigente comenzó a ocupar cada vez más espacio en la conversación política de cara a 2027.
La intendenta de Moreno, Mariel Fernández, volvió a expresar su voluntad de asumir mayores responsabilidades y dejó una definición que resonó dentro del PJ: “Yo me quiero hacer cargo de los problemas de la provincia de Buenos Aires y además sería muy buena gobernadora”.
Fernández viene multiplicando recorridas por distintos municipios, construyendo vínculos con dirigentes de diversos sectores del peronismo y posicionándose en una discusión que, aunque todavía parece lejana en términos electorales, ya comenzó a desarrollarse en los hechos. “Con mis compañeros, intendentes e intendentas, tengo que acordar”, remarcó.
A diferencia de otros dirigentes que prefieren evitar definiciones prematuras, la intendenta de Moreno decidió hablar abiertamente sobre sus aspiraciones políticas.
Como informó GRUPOLAPROVINCIA.COM, la dirigente del Movimiento Evita sostiene desde hace meses una agenda de recorridas por distintos distritos bonaerenses. Según explicó, esos encuentros buscan conocer problemáticas locales, dialogar con dirigentes territoriales y construir una propuesta que contemple las distintas realidades de la provincia.
La estrategia muestra una combinación de instalación temprana y acumulación política. Fernández intenta proyectar una imagen asociada a la gestión territorial, pero también a la construcción de consensos dentro de un peronismo que todavía debate cómo reorganizarse después de las derrotas nacionales y en medio de las tensiones que atraviesan al espacio.
Entre Kicillof, Cristina y los sectores que buscan ampliar
Las definiciones de Fernández aparecen en un momento particularmente sensible para el PJ bonaerense. Por un lado, el gobernador Axel Kicillof se consolidó como la principal referencia institucional del peronismo provincial. Por otro, persisten las discusiones sobre el rol de Cristina Fernández de Kirchner, la estrategia electoral futura y la necesidad de ampliar la base política del espacio.
En ese escenario, la intendenta intenta construir un perfil propio sin quedar encasillada en ninguno de los sectores que protagonizan la disputa interna.
Semanas atrás respaldó a Kicillof como principal figura electoral del peronismo y sostuvo que “hoy es nuestro único candidato”, aunque al mismo tiempo reclamó mecanismos democráticos para resolver futuras diferencias dentro del partido.
También dejó una de las frases más comentadas de los últimos meses cuando afirmó que el peronismo no puede transformarse en una “mochila de piedra” para Cristina Kirchner y que los dirigentes deben asumir la responsabilidad de salir a construir propuestas y representación política.
Los puentes que empezó a tender
La construcción política de Fernández también comenzó a llamar la atención por los interlocutores elegidos. En los últimos meses mantuvo reuniones con dirigentes de perfiles muy distintos dentro del universo peronista. Uno de los encuentros que más repercusión generó fue el que protagonizó junto al intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray, históricamente ubicado en posiciones críticas respecto del kirchnerismo.
La foto fue interpretada como una señal de apertura en un contexto donde varios dirigentes buscan reducir las fronteras internas y construir volumen político frente a la crisis económica y social.
También sorprendió su acercamiento al diputado nacional Miguel Ángel Pichetto, una figura asociada al denominado peronismo moderado y a estrategias de ampliación hacia sectores alejados del kirchnerismo.
Esos movimientos se complementaron con el lanzamiento del espacio Reconquista, un ámbito que reunió a dirigentes de diferentes vertientes del peronismo y que buscó instalar una discusión sobre el futuro del movimiento, la renovación de liderazgos y la necesidad de recuperar capacidad de representación.
La crisis social como eje del discurso
La proyección política de Fernández convive con un discurso cada vez más enfocado en los efectos sociales de la crisis económica. Durante sus últimas intervenciones públicas, la intendenta insistió en que los municipios atraviesan una situación cada vez más compleja por la caída de los ingresos, el aumento de la demanda alimentaria y el deterioro de las condiciones de vida.
“El gobierno de Milei es un desastre. Cada vez tenemos más demanda de alimentos en nuestros municipios”, afirmó.
Como ejemplo, señaló que en Moreno la asistencia alimentaria directa prácticamente se duplicó en pocos meses y advirtió sobre situaciones cada vez más frecuentes de jóvenes que participan de actividades educativas, deportivas o comunitarias sin una alimentación adecuada.
Según la jefa comunal, el deterioro económico también está impactando en áreas que considera prioritarias para la próxima etapa de la Provincia. “No hay transformación posible sin que haya conflicto”, sentenció, al defender la necesidad de impulsar cambios de fondo y asumir los costos políticos que esas decisiones pueden generar.