¿Desregulación o golpe al almacén de barrio? Crece el rechazo al proyecto libertario que apunta a las grandes superficies
El proyecto de La Libertad Avanza para derogar la Ley 12.573, que regula la instalación de grandes superficies comerciales en la provincia de Buenos Aires, abrió un frente sensible en el entramado productivo bonaerense.
Cámaras empresarias, comerciantes de cercanía y referentes del sector pyme salieron a advertir que una eliminación lisa y llana de la norma podría alterar el equilibrio entre hipermercados, mayoristas, cadenas de distribución y comercios barriales.
La iniciativa fue presentada por el senador libertario Matías De Urraza, quien sostiene que la ley vigente funciona como una traba para la inversión privada. Desde su espacio difundieron estimaciones según las cuales la derogación podría movilizar entre 1.500 y 4.000 millones de dólares y generar entre 85.000 y 165.000 puestos de trabajo directos e indirectos vinculados al comercio, la construcción, la logística y el transporte.
Pero del otro lado del mostrador la lectura es muy distinta. Para la Confederación Económica de la Provincia de Buenos Aires, la Federación Económica bonaerense y otras entidades del sector, el debate no pasa por bloquear inversiones, sino por evitar que el avance de grandes actores deje sin margen a almacenes, panaderías, carnicerías, autoservicios y redes de compra que sostienen empleo local.
El rechazo empresario
El presidente de CEPBA, Guillermo Siro, fue uno de los dirigentes que salió con mayor dureza a cuestionar la derogación. En una entrevista reciente, advirtió: “Si se deroga la ley Comercial, se destruye al comercio de proximidad”.
Siro aclaró que la Ley 12.573 “no limita la instalación de los supermercados, sino que ordena dónde y cómo se ubican para que no afecten al comercio local”. Según planteó, el problema no es la llegada de inversiones, sino la posibilidad de que estructuras de gran escala “absorban los recursos de una región y se los lleven a otro lado”.
La preocupación también llegó a una reunión entre representantes empresarios y De Urraza. Allí participaron, entre otros, el vicepresidente primero de CEPBA, Cristian Wertmuller; el vicepresidente segundo, Alberto Alonso, del centro de panaderos; Ricardo Cuevas, del Centro de Almaceneros de Berisso y la Federación de Almaceneros; y Fernando Aldasoro, en representación de ACE REALES.
Tras el encuentro, CEPBA ratificó su rechazo a la derogación, aunque abrió la puerta a discutir una actualización. “Nos oponemos totalmente a la derogación y trabajaremos para evitarla. Buscamos una alternativa y estamos dispuestos a colaborar en la actualización de la ley junto al senador y otras entidades provinciales, para lograr una norma consensuada”, sostuvo Siro.
Aldasoro advirtió que la eliminación de la ley perjudicaría a las redes de compra mayorista, que pudieron organizarse bajo ese marco para competir con grandes jugadores sin duplicar impuestos. Cuevas, por su parte, destacó la predisposición de De Urraza, pero remarcó la necesidad de proteger al comercio local frente a grandes superficies y mayoristas.
Una actualización, no tierra arrasada
En el sector empresario empieza a tomar forma una posición intermedia: revisar la norma, pero sin tirar abajo el ordenamiento territorial. Siro dijo que se pusieron “a disposición para trabajar en una tercera vía” que actualice una ley con más de dos décadas de vigencia.
Uno de los puntos señalados es el Fondo para el Desarrollo de las Pymes, que debía nutrirse de multas a supermercados y que, según el titular de CEPBA, no funciona como debería. “Queremos saber qué pasa con un fondo de promoción y de fomento al comercio de proximidad que no se aplica, y eso es responsabilidad del Ejecutivo provincial”, planteó el empresario.
En ese esquema, Siro mencionó conversaciones con el senador de HECHOS-UCR Identidad, Marcelo Leguizamón, y asesores del bloque libertario, y adelantó que buscarán sumar a entidades como UIPBA, FEBA y ADIBA para discutir cambios puntuales sin debilitar a los comercios representados.
El antecedente de La Plata aparece, para CEPBA, como una referencia posible: grandes mayoristas ubicados en las afueras y no en el centro urbano. La discusión, entonces, no se limita a habilitar o no un hipermercado, sino a definir cómo se organiza el mapa comercial de cada ciudad.
Importaciones, consumo y asimetrías
El debate legislativo se mezcla con un escenario económico que golpea al comercio formal. Siro cuestionó el sesgo aperturista del mercado de consumo y advirtió que “los grandes importadores son los propios supermercados”, a los que acusó de traer productos del sudeste asiático “a un precio de dumping económico y social”.
También apuntó contra las asimetrías fiscales. Según relató, mantuvo tratativas con el ministro Augusto Costa y el titular de ARBA, Cristian Girard, para corregir distorsiones del impuesto sobre los Ingresos Brutos. “En la industria bonaerense el impuesto impacta varias veces en las diferentes etapas de producción, mientras que un producto importado tiene muy poca carga”, argumentó.
Desde FEBA, Carlos Cappelletti sumó otra señal de alerta: el cambio en los hábitos de consumo y el avance de grandes bazares de origen chino, asociado a la apertura importadora. “Hoy entra cualquier cosa: tecnología, herramientas, alimentos, frutas y una enorme cantidad de productos importados. Eso modifica completamente el negocio de los comercios especializados”, afirmó.
El dirigente recordó que la Ley 12.573 fue impulsada por FEBA a comienzos de los años 2000 para regular la instalación de grandes superficies y proteger al comercio minorista. Aunque reconoció que nunca tuvo aplicación plena por parte de los gobiernos provinciales, avisó que la entidad seguirá de cerca el debate: “Desde FEBA ya estamos trabajando sobre este tema para presentarnos y participar activamente en el tratamiento de la iniciativa”.
Siro, en tanto, cerró el diagnóstico con una advertencia sobre informalidad y contrabando digital: “Seguimos teniendo una patria contrabandista que destruye al comercio legal. Hoy vemos un nuevo fenómeno que son los ‘manteros digitales’ en las redes sociales. Bajo el pretexto de ganarse el mango, se promueve una estructura de contrabando muy importante”.