El modelo productivo bonaerense: créditos, ciencia y territorio frente al ajuste de Milei
El gobierno de Axel Kicillof profundizó su despliegue sobre el entramado productivo bonaerense con una batería de medidas que incluye financiamiento para la agricultura familiar, apoyo a elaboradores de alimentos, programas regionales, un nuevo censo hortiflorícola y acuerdos con universidades y organismos científicos.
La agenda, conducida por el ministro de Desarrollo Agrario, Javier Rodríguez, busca sostener a pequeñas y medianas unidades afectadas por la caída del consumo, el aumento de costos y las dificultades para comercializar.
La estrategia provincial también funciona como contrapunto del rumbo económico de Javier Milei. En una reciente visita a Santa Fe, Rodríguez cuestionó la apertura importadora, la paralización de obras nacionales y el debilitamiento de organismos técnicos. Su planteo fue acompañado por representantes industriales, comerciales y académicos que describieron problemas de demanda, tarifas, financiamiento y rentabilidad.
Crédito para producir y agregar valor
La Provincia abrió la quinta convocatoria de Agricultura Familiar en Marcha y la sexta del programa de Fortalecimiento de Pequeñas Unidades Productivas de Alimentos Artesanales, conocido como PUPAAs. El anuncio fue realizado por Rodríguez junto a los ministros de Gobierno, Carlos Bianco, y de Salud, Nicolás Kreplak.
Los proyectos colectivos podrán recibir hasta $25 millones, con un máximo de $2,5 millones por familia beneficiaria, mientras que las iniciativas individuales tendrán un tope de $2,5 millones. El plazo para presentarse vence el 22 de agosto. El financiamiento podrá destinarse a maquinaria, acceso al agua, energías renovables, salas apícolas, pesca artesanal, biofábricas y plantas para agregar valor en origen.
Entre 2022 y 2025, Agricultura Familiar en Marcha financió 821 proyectos —205 colectivos y 616 individuales— que alcanzaron a 3.042 familias. El esquema PUPAA respaldó otros 781 emprendimientos y reúne a más de 1.200 productores registrados. A esa red se suman Mercados Bonaerenses, presente en 124 municipios, con 237 puntos de comercialización y 12 mercados fijos.
El despliegue también llegó al sudoeste. Durante la 160ª reunión del Consejo Regional del Plan de Desarrollo del Sudoeste Bonaerense, encabezada por la coordinadora ministerial Virginia Apphatie, se aprobó el Programa Agregado de Valor 2026 y se ratificó el financiamiento para implantar pasturas. Participaron la senadora Ayelén Durán y el administrador general de CORFO Río Colorado, José Ramiro Vergara.
Un censo y ciencia aplicada
Desde el 1º de septiembre, los ministerios de Desarrollo Agrario y de Economía —este último encabezado por Pablo López— realizarán el primer Censo Hortiflorícola bonaerense en dos décadas. El operativo durará 60 días, con la posibilidad de extenderse un mes, y tendrá 147 censistas y 26 supervisores para relevar unidades productivas en más de 100 municipios.
El estudio buscará establecer las condiciones productivas, técnicas y socioeconómicas de una actividad sobre la que persisten vacíos de información. Buenos Aires cuenta con más de 50 mercados concentradores y las exportaciones del complejo hortícola alcanzan los 260 millones de dólares, principalmente por las ventas de papa, ajo y cebolla.
La generación de datos se enlaza con otra definición provincial: sostener la investigación aplicada. En Santa Fe, Rodríguez firmó un acuerdo con el decano de la UTN regional, Alejandro Toffolo, y mantuvo reuniones con autoridades del CONICET y del Parque Tecnológico Litoral Centro. Allí presentó el trabajo de las 16 chacras experimentales bonaerenses, donde se desarrollan tareas de investigación, extensión y capacitación.
La discusión con el Gobierno nacional
Durante el encuentro convocado por el presidente de la Agencia para el Desarrollo de Santa Fe y la Región, Nicolás Cabo, Rodríguez afirmó que la administración nacional es “fuertemente hostil al conjunto de los sectores productivos”.
Señaló que mejores condiciones climáticas o precios internacionales no alcanzan para hablar de bonanza cuando suben los combustibles, los fertilizantes y otros insumos, el tipo de cambio reduce competitividad y el mercado interno permanece deprimido.
El ministro sostuvo además que existen alrededor de mil obras nacionales paralizadas y puso como ejemplo la Ruta 3, donde las interrupciones y la falta de mantenimiento elevan los costos logísticos. También afirmó que durante la gestión de Milei dejaron el INTA unos 2.000 profesionales y técnicos, con proyectos científicos abandonados o comprometidos, y advirtió que las demoras del SENASA pueden perjudicar la apertura y recuperación de mercados externos.
En el cordón frutihortícola, organizaciones como ASOMA vienen alertando por el sobrestock, el ingreso de verduras importadas y la falta de compradores. Su presidente, Agustín Valdiviezo, describió a los productores “al borde de la quiebra”. Frente a ese escenario, Rodríguez sostuvo: “No podemos aceptar la idea de que la única forma de bajar la inflación sea destruyendo el aparato productivo”.