Cómo es el plan de la Provincia para anticipar inundaciones, sequías y eventos extremos
El Gobierno bonaerense presentó el Plan de Gestión del Riesgo Climático, una estrategia integral que busca fortalecer la prevención, la coordinación territorial y la respuesta estatal frente a eventos meteorológicos extremos asociados al cambio climático. La iniciativa prevé una inversión estimada cercana a los $1,3 billones y fue diseñada para actuar sobre tres frentes: monitoreo hidrometeorológico permanente, acciones de prevención y respuesta inmediata, y obras estructurales de adaptación.
El programa, impulsado por el Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos y la Autoridad del Agua, apunta a ordenar en un mismo esquema herramientas técnicas, coordinación con municipios, tareas de mantenimiento, planes de contingencia y obras hidráulicas en zonas urbanas, rurales y productivas. Según se informó, el objetivo es anticipar escenarios críticos, reducir daños y mejorar la capacidad de reacción ante inundaciones, sequías, olas de calor y lluvias intensas.
En una entrevista reciente, el presidente de la Autoridad del Agua, Damián Costamagna, explicó que la iniciativa se apoya en un sistema de seguimiento constante del territorio. “Primero, todo el monitoreo de Autoridad del Agua, que reporta los niveles de precipitaciones y cauces de ríos y arroyos en distintos puntos de la Provincia. Además de un comité de riesgo hídrico en constante comunicación con los municipios por alertas meteorológicas. El tercero son los informes de humedad del suelo”, detalló.
Monitoreo para anticipar escenarios críticos
El primer eje del plan está centrado en el monitoreo hidrometeorológico y la coordinación institucional. Para eso, la Provincia utilizará herramientas como el Sistema Inteligente de Monitoreo para la Prevención y Análisis del Riesgo Hidrometeorológico, el Comité de Gestión de Riesgo y Emergencia, la Mesa de Riesgo Hídrico y los informes técnicos elaborados por la Autoridad del Agua.
Ese esquema permitirá seguir la evolución de las precipitaciones, los caudales de ríos y arroyos, las lluvias acumuladas y la humedad del suelo en distintos puntos del territorio bonaerense. La información se complementará con reportes semanales elaborados a partir de imágenes satelitales, con el propósito de contar con datos actualizados para tomar decisiones antes de que una situación se agrave.
La coordinación con los municipios aparece como una pieza central del dispositivo. El comité de riesgo hídrico mantendrá comunicación permanente con los gobiernos locales ante alertas meteorológicas, anegamientos, crecidas o situaciones que puedan afectar caminos, barrios, áreas productivas o servicios básicos.
La lógica del plan es pasar de una respuesta tardía a una intervención más temprana, basada en información técnica y articulación territorial. En una provincia extensa, con cuencas hídricas muy distintas entre sí y realidades urbanas y rurales complejas, el monitoreo busca funcionar como primera barrera de prevención.
Prevención, caminos rurales y olas de calor
El segundo eje está orientado a las acciones de prevención y respuesta inmediata. Allí se incluyen tareas de limpieza y mantenimiento de arroyos para mejorar el escurrimiento de excedentes hídricos, reparación de caminos rurales afectados por anegamientos y planes de contingencia frente a olas de calor.
Costamagna señaló que el plan contempla “limpieza y reparación de caminos agrarios y planes de contingencia frente a olas de calor y precipitaciones”. En ese punto, la Provincia busca reducir el impacto de fenómenos que afectan tanto la vida cotidiana de las comunidades como la actividad productiva.
La limpieza de arroyos apunta a evitar obstrucciones que agraven anegamientos o demoren el escurrimiento del agua luego de lluvias intensas. La reparación de caminos rurales, en tanto, busca sostener la conectividad de establecimientos productivos, escuelas, centros de salud y localidades que pueden quedar complicadas ante excesos hídricos.
Los planes de contingencia ante olas de calor tendrán foco en el abastecimiento de agua potable y el suministro eléctrico en las zonas afectadas. La inclusión de este punto marca que el plan no mira solamente inundaciones, sino también eventos extremos vinculados al aumento de temperaturas y a situaciones de estrés sobre servicios esenciales.
Obras estructurales y adaptación productiva
El tercer componente del Plan de Gestión del Riesgo Climático está vinculado con obras estructurales de adaptación. Según la información oficial, este apartado concentra cerca de $500 mil millones de la inversión total e incluye intervenciones destinadas a reducir el riesgo hídrico en ciudades y fortalecer la adaptación productiva frente a inundaciones y sequías.
El programa contempla 135 intervenciones y siete estudios vinculados a drenajes urbanos y defensas costeras, además de diez obras de infraestructura hidráulica regional. Entre las obras mencionadas aparecen la ampliación y mejora de cauces en distintos puntos de la provincia, intervenciones en la cuenca del río Luján, la refuncionalización integral y sostenible del Canal Maldonado en Bahía Blanca, la adecuación del cauce del río Areco, la modernización del sistema Presa Roggero y las compuertas del Camino del Buen Ayre, y los desagües pluviales de la cuenca del arroyo Duppy.
También figuran proyectos como el túnel aliviador hacia el Río de la Plata y los conductos aliviadores de la cuenca hídrica de los arroyos San Francisco y Las Piedras, con impacto en Avellaneda, Almirante Brown, Florencio Varela, Presidente Perón y Quilmes; la nueva Planta de Tratamiento de Líquidos Cloacales para la Región Capital; el Acueducto Parque San Martín; las etapas 1 y 2 del tramo V de la ampliación de la capacidad del río Salado; el sistema de drenaje Zanjón Madero; y el saneamiento hidráulico de la cuenca del arroyo San Juan.
Costamagna advirtió que el cambio climático obliga a pensar en extremos opuestos. “Estamos en una situación climática donde hay que hacer medidas de adaptación como son las obras estructurales para manejar los eventos hídricos, pero también vamos a enfrentar procesos de sequía, entonces tenemos que hacer obras para poder manejar el agua en tiempos de sequía”, sostuvo.
El funcionario recordó que Argentina “perdió casi USD 16 mil millones producto de la sequía” y señaló que, ante la posible llegada del fenómeno de El Niño, aumentan las probabilidades de precipitaciones por encima de lo habitual.
En ese marco, remarcó que las obras de mayor escala requieren financiamiento externo y avales nacionales para avanzar, aunque el eje del plan bonaerense está puesto en anticipar riesgos, ordenar la respuesta y adaptar la infraestructura provincial a un escenario climático cada vez más exigente.
En ese marco, la Provincia volvió a reclamar los avales nacionales para financiar obras hídricas consideradas estratégicas. Durante una conferencia de prensa encabezada por Carlos Bianco, Gabriel Katopodis y Juan Cuattromo, el gobierno bonaerense señaló que Nación aprobó créditos internacionales por 1.973 millones de dólares para diez provincias, pero no incluyó a Buenos Aires.
Entre los proyectos demorados figuran intervenciones en las cuencas de los arroyos San Francisco y Las Piedras, el río Salado, Areco, Luján y San Juan. “Las emergencias climáticas requieren planificación y cooperación”, advirtió Katopodis.