La advertencia de 24 premios Nobel por el futuro de la ciencia argentina
Veinticuatro ganadores del Premio Nobel se sumaron a un pronunciamiento internacional que advierte sobre el deterioro del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Argentina y reclama medidas para garantizar su continuidad.
El documento denuncia una situación de asfixia financiera, pérdida sostenida de personal y falta de previsibilidad para el funcionamiento de organismos, institutos y proyectos de investigación. También alerta que el deterioro acumulado compromete capacidades científicas construidas durante décadas.
La declaración se conoció en medio de nuevos reclamos de investigadores, becarios y trabajadores del sector por el congelamiento presupuestario, la interrupción de proyectos y la reducción de puestos laborales desde el comienzo del gobierno de Javier Milei.
Según los datos citados por la comunidad científica, el sistema perdió cerca de ocho puestos de trabajo por día desde diciembre de 2023. La reducción alcanza a investigadores, técnicos, personal administrativo, becarios y trabajadores de distintos organismos nacionales.
Una advertencia con respaldo internacional
El pronunciamiento fue acompañado por científicos de distintas disciplinas y países, entre ellos 24 personas distinguidas con el Premio Nobel.
La intervención internacional apunta a visibilizar las consecuencias que puede provocar el debilitamiento de un sistema científico que cuenta con reconocimiento regional y antecedentes de cooperación con instituciones extranjeras.
Los firmantes advirtieron que la falta de recursos no afecta únicamente el funcionamiento cotidiano de los organismos. También pone en riesgo la continuidad de investigaciones, la formación de nuevos científicos, el mantenimiento del equipamiento y el cumplimiento de compromisos asumidos con instituciones internacionales.
El reclamo sostiene que un sistema científico necesita financiamiento sostenido, reglas previsibles y políticas de largo plazo. Sin esas condiciones, se profundizan la salida de profesionales, la pérdida de equipos de trabajo y la paralización de líneas de investigación.
Casi ocho empleos menos por día
Uno de los datos centrales del documento es la reducción del empleo científico. Desde el comienzo de la actual gestión nacional, la dotación del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación cayó a un ritmo cercano a ocho puestos diarios.
Relevamientos sobre el sector estimaron que la planta total pasó de 75.057 trabajadores a 68.730, lo que representa una pérdida superior a 6.300 puestos desde diciembre de 2023. La reducción equivale a unas 7,7 bajas por día.
El impacto no se limita a un único organismo. Los reclamos alcanzan al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, la Comisión Nacional de Energía Atómica, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria y la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, entre otras instituciones.
La pérdida de personal se combina con salarios deteriorados, contratos que no se renuevan, becas discontinuadas y dificultades para comprar insumos o mantener equipos especializados.
El riesgo de perder capacidades científicas
La comunidad científica sostiene que la crisis puede producir efectos difíciles de revertir. La formación de investigadores requiere años de inversión pública, capacitación y experiencia, mientras que la desarticulación de grupos consolidados puede ocurrir en períodos considerablemente más cortos.
El deterioro salarial y la falta de oportunidades también aumentan el riesgo de una nueva emigración de científicos y profesionales altamente capacitados.
La advertencia internacional remarca que la ciencia argentina desarrolló capacidades relevantes en áreas como salud, energía, biotecnología, producción agropecuaria, tecnología nuclear y desarrollo satelital.
La pérdida de esas capacidades no afectaría solamente a quienes trabajan en el sistema. También podría limitar la posibilidad de producir conocimiento propio, resolver problemas productivos y sanitarios y reducir la dependencia tecnológica del exterior.
Reclamos por financiamiento y previsibilidad
Los firmantes reclamaron que el Estado garantice recursos suficientes para el funcionamiento de los organismos científicos y el cumplimiento de los proyectos ya aprobados.
También pidieron condiciones de sostenibilidad para las carreras de investigación, las becas de formación y los programas de cooperación internacional.
El planteo se suma a las protestas realizadas durante los últimos meses por trabajadores del CONICET, la CNEA y otros organismos. Los reclamos estuvieron centrados en la continuidad laboral, la recomposición salarial y la ejecución de fondos comprometidos para investigaciones.
La comunidad científica internacional advirtió que el mantenimiento de la actual situación puede provocar daños estructurales y afectar la capacidad del país para producir conocimiento, innovación y desarrollo tecnológico.
El pronunciamiento concluye que la recuperación del sector requiere una política pública sostenida y no únicamente respuestas parciales frente a las dificultades de funcionamiento de cada organismo.