Más de 350 mil personas pasaron a empleos precarios desde 2024
El mercado laboral argentino atraviesa una transformación marcada por la pérdida de empleos protegidos y el crecimiento de ocupaciones con menores ingresos, estabilidad y cobertura social. Desde 2024, más de 350 mil personas se incorporaron a trabajos precarios, mientras retrocedieron el empleo público y los puestos privados registrados.
Los datos surgen de un informe del Instituto Argentina Grande, elaborado sobre los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares correspondientes al primer trimestre de 2026. El relevamiento determinó que el 45,2% de las personas ocupadas se encuentra en condiciones de desprotección laboral.
La categoría incluye a quienes trabajan sin aportes jubilatorios, continuidad, capital propio o una estructura laboral estable. Muchos de los trabajadores que salieron del sector formal recurrieron a changas, actividades informales o tareas por cuenta propia para sostener sus ingresos.
Aunque estas personas continúan apareciendo en las estadísticas como ocupadas, sus nuevas actividades no necesariamente garantizan un salario regular, vacaciones, cobertura de salud, indemnización, licencias ni aportes para la jubilación.
El fenómeno revela que la pérdida de puestos registrados no está siendo compensada por empleos con derechos y remuneraciones equivalentes. En su lugar, crecen modalidades laborales más inestables y con menores niveles de protección.
Los trabajadores informales cobran hasta 35% menos
La precarización también está acompañada por una fuerte brecha de ingresos. Durante el primer trimestre de 2026, el ingreso promedio de los trabajadores se ubicó en $1.076.056 mensuales.
Los cuentapropistas percibieron alrededor de $524.000, un 51% menos que el promedio general. Entre los asalariados informales, el ingreso mensual rondó los $700.000 y quedó un 35% por debajo de la media.
La diferencia económica se suma a la falta de aportes y cobertura social. De esta manera, quienes se incorporan al mercado laboral mediante actividades informales enfrentan menores ingresos presentes y también una mayor vulnerabilidad futura.
La expansión del trabajo no registrado repercute, además, sobre el sistema previsional, las obras sociales y la representación sindical. Cada vez más personas quedan fuera de los convenios colectivos y de las herramientas tradicionales de protección laboral.
La desprotección alcanza al 62% de los jóvenes
Los jóvenes aparecen entre los sectores más afectados por el deterioro de la calidad del empleo. La tasa de desprotección laboral en este grupo pasó del 53% en 2024 al 62% en 2026, un incremento de nueve puntos porcentuales en dos años.
Entre los varones jóvenes se perdieron 30 mil puestos en el sector público y otros 96 mil empleos privados protegidos. En total, desaparecieron 126 mil trabajos considerados de calidad para ese segmento.
Parte de quienes quedaron fuera del sistema formal se volcó a actividades precarias. Como resultado, el número de varones jóvenes dentro del universo de trabajadores desprotegidos aumentó en 65 mil.
Este desplazamiento muestra que el principal problema no se limita a la posibilidad de conseguir una ocupación. También alcanza las condiciones de contratación, la estabilidad y los ingresos disponibles para quienes ingresan o intentan permanecer en el mercado de trabajo.
Las mujeres concentraron la mayor parte de la caída estatal
Las mujeres también quedaron especialmente expuestas. Durante los últimos dos años, la cantidad de trabajadoras dentro del sector privado desprotegido creció un 14,1%, frente a un aumento del 9,3% registrado entre los varones.
El informe relacionó esa diferencia con la reducción del empleo público, un sector que históricamente tiene una participación femenina significativa. De los aproximadamente 212 mil puestos estatales perdidos desde el cambio de gestión nacional, 132 mil estaban ocupados por mujeres y 79 mil por varones.
La salida del sector público llevó a parte de esas trabajadoras hacia modalidades privadas sin registro o actividades por cuenta propia, con menores niveles de estabilidad y protección social.
Más adultos mayores regresan al mercado laboral
La precarización también alcanzó a las personas en edad jubilatoria. La cantidad de adultos mayores que permanecieron o regresaron al mercado de trabajo creció un 14% en los últimos dos años.
La mayoría se incorporó mediante tareas informales o sin cobertura social, principalmente ante la necesidad de complementar ingresos previsionales insuficientes.
El informe describe así un mercado laboral que no solo pierde puestos registrados, sino que reemplaza parte del empleo formal con changas y modalidades más inestables. Los datos muestran que tener una ocupación no garantiza necesariamente un ingreso suficiente ni acceso a los derechos asociados al trabajo registrado.