El nombre de Brito mueve fichas en Buenos Aires: la mesa de Monzó y sus puentes políticos
Jorge Brito todavía no lanzó una candidatura, pero su nombre ya ordena conversaciones de dirigentes que miran a 2027. Emilio Monzó encabeza una mesa que trabaja sobre la posibilidad de instalar al empresario como figura presidencial y que reserva un lugar central para la provincia de Buenos Aires. El movimiento se hizo más visible esta semana con la actividad del expresidente de la Cámara de Diputados en Córdoba. La decisión de Brito, sin embargo, sigue abierta.
En ese equipo aparecen el diputado nacional de Encuentro Federal Nicolás Massot, el exdirector de la ANSES Diego Bossio y Marcelo Daletto, exsenador por la Cuarta sección y actual director del Banco Provincia. Monzó aporta vínculos políticos que van del peronismo a sectores del PRO y el radicalismo. Massot se ocupa de contactos en Córdoba; Bossio ya había trabajado en una pata bonaerense para Provincias Unidas. Daletto es una de las referencias provinciales más próximas a Monzó.
La primera escala federal incluyó conversaciones en Córdoba y la reunión de Monzó y Bossio con el gobernador Martín Llaryora. El plan también mira a Santa Fe y Mendoza. El objetivo inmediato de la mesa es probar si Brito puede ganar lugar en la discusión pública antes de avanzar hacia una organización territorial.
Buenos Aires, la próxima prueba del armado
La Provincia concentra buena parte de las expectativas de ese grupo. Allí Monzó y Massot tienen interlocutores propios, Bossio conoce el territorio por su recorrido político y Daletto conserva anclaje en la Cuarta sección. Para quienes imaginan una tercera vía, el desafío no es únicamente encontrar un candidato nacional: necesitan una estructura capaz de competir en el principal distrito electoral del país.
En la mesa estiman que primero deben instalar a Brito y medir su recepción. La expectativa que circula entre sus impulsores es que alcance una intención de voto de entre ocho y diez puntos hacia marzo de 2027; recién entonces evaluarían el paso a una campaña territorial.
Otro cálculo político gira alrededor de la Boleta Única de Papel, vigente para las elecciones nacionales. Dirigentes de la mesa creen que ese sistema puede reducir el arrastre de las estructuras tradicionales sobre las categorías nacionales y abrirles espacio en Buenos Aires. La regla electoral está establecida; su eventual beneficio para una candidatura de Brito sigue siendo una apuesta de quienes promueven el proyecto.
El centro que intenta reunir Monzó tampoco parte de cero en la Legislatura bonaerense. La diputada provincial Silvina Vaccarezza, integrante de UCR + Cambio Federal, confirmó que participa de conversaciones para construir una opción entre el mileísmo y el kirchnerismo junto con sectores vinculados a Monzó y Miguel Ángel Pichetto. Habló de sumar radicales, dirigentes del PRO, peronistas no kirchneristas y referentes ajenos a los partidos, con producción y empleo como temas comunes.
También hubo conversaciones con dirigentes que se alejaron de La Libertad Avanza. Monzó y Pichetto compartieron reuniones con integrantes de Unión y Libertad, el espacio donde se referencia Carlos Kikuchi, y con legisladores de otros bloques. Esa red ofrece posibles contactos en la Provincia, aunque sus participantes sostienen proyectos propios y todavía no hay un frente electoral común anunciado.
Los contactos con Kicillof y la incógnita de Pichetto
Los movimientos de Monzó tienen una particularidad bonaerense: varios de sus interlocutores también hablan con el peronismo que gobierna la Provincia. En abril, él y Massot se reunieron con Axel Kicillof en La Plata, después de mantener contactos con el ministro de Gobierno, Carlos Bianco. Massot dijo luego que encontró a un gobernador más dispuesto a discutir diagnósticos compartidos, pero precisó que en aquel encuentro no hablaron de acuerdos electorales.
En mayo, Monzó y Bossio participaron junto con Pichetto de una reunión convocada por el intendente platense Julio Alak. El jefe comunal habló entonces de fortalecer la unidad peronista y construir un frente amplio para recuperar el gobierno nacional. Más tarde, Pichetto, Monzó y Massot se encontraron con Jorge Ferraresi, ahora exintendente de Avellaneda, candidato a la Gobernación y uno de los dirigentes que impulsan la proyección presidencial de Kicillof.
Ahí se abre una de las preguntas de la rosca. Pichetto viene promoviendo un frente amplio contra Javier Milei y mantiene diálogo con distintas vertientes del peronismo. Vaccarezza lo menciona como parte de la construcción de centro, pero la mesa que trabaja específicamente sobre el nombre de Brito tiene, hasta ahora, a Monzó, Massot y Bossio como referencias principales. Los puentes personales entre esos dirigentes permiten conversar en más de una dirección.
En abril, el senador bonaerense Sergio Berni dijo que le entusiasmaba su eventual candidatura presidencial y defendió una PASO con postulantes de izquierda, centro y centroderecha. En la misma entrevista sostuvo que Cristina Fernández de Kirchner acompañaría a Axel Kicillof si fuera el candidato más competitivo. Berni imaginó así a Brito en una posible competencia interna peronista, mientras Monzó explora la construcción de una opción de centro.
Brito, por su parte, no hizo suyo el plan de sus eventuales impulsores. El presidente de Banco Macro y expresidente de River Plate evitó confirmar una candidatura cuando le preguntaron por 2027. En sus intervenciones públicas puso el acento en la actividad, el empleo y la necesidad de reglas económicas estables: reconoció el objetivo oficial de ordenar las cuentas, pero también advirtió sobre los problemas de la economía real. Esa posición alimenta las expectativas de quienes buscan una figura con llegada empresarial, aunque no reemplaza una definición electoral del propio banquero.
Por ahora, la secuencia tiene más conversaciones que acuerdos: una mesa que instala el nombre de Brito, dirigentes de centro que ensayan una oferta para 2027 y contactos bonaerenses que también llegan al entorno de Kicillof. El primer plazo que manejan quienes promueven al empresario es marzo del año próximo, cuando prevén evaluar si avanzan con su candidatura y un despliegue territorial.