Santilli acelera por las PASO: la jugada que complica a Kicillof y potencia su carrera bonaerense
Diego Santilli quedó en el centro de una operación política que une dos escenarios electorales de 2027. Como jefe de Gabinete de Javier Milei, intensificó junto con Karina Milei la búsqueda de gobernadores y legisladores que permitan suspender las PASO nacionales. Como aspirante a gobernador bonaerense, al mismo tiempo acumula señales de respaldo de la Casa Rosada, suma dirigentes a su estructura y profundiza la confrontación con Axel Kicillof.
La discusión excede el futuro de las primarias. La eventual suspensión modificaría directamente el mecanismo con el que Kicillof pretende resolver la candidatura presidencial del peronismo: el gobernador sostiene que, si no existe un acuerdo previo, las postulaciones deberían definirse mediante una competencia interna abierta. Sin PASO, esa disputa volvería a depender en mayor medida de la conducción partidaria, la conformación de alianzas y el cierre de listas.
La Casa Rosada todavía no tiene asegurados los números. La Libertad Avanza necesita reunir 37 votos en el Senado y, aunque contabiliza una docena de gobernadores con posiciones favorables a que no haya primarias nacionales en 2027, el respaldo de los mandatarios no se traduce automáticamente en el acompañamiento de todos los legisladores de sus provincias.
Por eso Santilli pasó a ocupar un lugar decisivo. Karina Milei concentra las definiciones políticas con los gobernadores; Patricia Bullrich trabaja sobre el Senado; Martín Menem, sobre Diputados; y el jefe de Gabinete mantiene el contacto cotidiano con mandatarios y legisladores, con una ronda de reuniones bilaterales que comenzó a tomar velocidad después de la Argentina Week realizada en París.
Una reforma electoral que impacta en la interna peronista
Javier Milei mantiene como objetivo de máxima eliminar definitivamente las PASO, aunque el oficialismo acepta como alternativa volver a suspenderlas únicamente para las elecciones de 2027 si eso facilita la construcción de una mayoría parlamentaria.
La negociación ya incorpora contraprestaciones políticas. Entre las opciones que volvieron a aparecer figura una lista de adhesión que permitiría a gobernadores de fuerzas provinciales, radicales o del PRO conservar sus candidatos y estructuras locales y, al mismo tiempo, vincular su boleta con la candidatura presidencial de Milei.
El esquema apunta a resolver una dificultad concreta para los aliados del Gobierno: acompañar una eventual reelección presidencial sin quedar absorbidos por La Libertad Avanza en sus distritos. En conversaciones con los gobernadores también apareció la posibilidad de que el oficialismo nacional reduzca la competencia contra algunos mandatarios aliados en sus provincias.
Pero el efecto más sensible se produce dentro del peronismo. Kicillof viene construyendo al Movimiento Derecho al Futuro como plataforma nacional y considera a las PASO una herramienta para dirimir liderazgos si la oposición llega a 2027 sin un candidato de consenso. Carlos Bianco, uno de sus principales armadores, ratificó que el espacio bonaerense pretende que las candidaturas surjan de las primarias.
Sergio Massa coincide en este punto con el gobernador. Ambos participaron de conversaciones previas en las que sectores del peronismo habían acordado defender la continuidad del sistema.
Esa posición, sin embargo, comenzó a mostrar fisuras. Fuentes del PJ dejaron trascender que dirigentes vinculados al cristinismo analizan si les conviene impedir o no una nueva suspensión. Desde el entorno de Cristina Kirchner rechazaron que exista una negociación con la Casa Rosada, y el propio Gobierno niega estar buscando votos en ese sector.
La diferencia política existe aun sin un acuerdo entre ambas partes. Si no hubiera PASO, Kicillof perdería la posibilidad de utilizar una elección primaria nacional para disputar directamente la candidatura, mientras la conducción formal del PJ conservaría mayor capacidad de intervención hasta el cierre de listas.
Para la Casa Rosada, esa división puede tener un efecto adicional: reducir la capacidad del peronismo para actuar como un bloque homogéneo frente al proyecto electoral del oficialismo.
Kicillof entra en el centro de la confrontación libertaria
Mientras negocia las reglas de 2027, el Gobierno elevó también el nivel de confrontación con Kicillof. En pocos días, Milei, Luis Caputo y Santilli concentraron críticas sobre el gobernador bonaerense y lo colocaron dentro de la discusión nacional por el rumbo económico.
Santilli utilizó el Coloquio de IDEA para llevar esa disputa al terreno electoral. Desde París preguntó: “¿Será Kicillof el mejor jefe de campaña de Milei?” y presentó la próxima elección como una confrontación entre la continuidad del programa libertario y un eventual retorno de políticas asociadas al peronismo.
El movimiento tiene una doble consecuencia. Para Milei, Kicillof aparece cada vez con mayor nitidez como uno de los adversarios nacionales alrededor de los cuales ordenar la polarización. Para Santilli, enfrentarlo también sirve para instalarse anticipadamente en la pelea por la sucesión bonaerense.
El gobernador, entretanto, acelera su recorrido propio. El MDF suma estructuras fuera de Buenos Aires y en La Plata consideran que el escenario de 2027 puede concentrarse en dos grandes polos. Su estrategia es ampliar el armado territorial y llegar a la definición presidencial con capacidad para competir dentro del peronismo, precisamente el camino que se volvería más complejo si las primarias desaparecen.
Santilli arma Provincia mientras negocia para Milei
La búsqueda de los votos para suspender las PASO coincide con señales cada vez más explícitas sobre el futuro bonaerense de Santilli. El propio funcionario despejó dudas semanas atrás: “Quiero ser gobernador de la Provincia, estoy para jugar ese partido”.
Sebastián Pareja, titular de La Libertad Avanza bonaerense y hasta hace poco uno de los nombres anotados en la carrera, también reconoció que el escenario hoy favorece al jefe de Gabinete. En su espacio admiten que la decisión definitiva seguirá en manos de Javier y Karina Milei, pero la posibilidad de que Santilli encabece la boleta libertaria en Buenos Aires dejó de ser una especulación marginal.
En el entorno del jefe de Gabinete vinculan además el éxito de la negociación por las PASO con su consolidación como candidato. Conseguir los respaldos parlamentarios que necesita Milei le permitiría exhibir capacidad de articulación con los gobernadores y sumar capital político dentro del oficialismo.
Santilli acompaña ese movimiento con estructura. Incorporó al gabinete nacional al exsenador bonaerense Walter Lanaro como subsecretario de Enlace Legislativo y al pergaminense Juan Andrés Trebino como subsecretario de Ambiente. En áreas de su órbita ya aparecen otros dirigentes con trayectoria provincial, entre ellos Ezequiel Galli, Fernanda Antonijevic e Ignacio Devitt.
El armado también empieza a mostrar ramificaciones municipales. En Pergamino, por ejemplo, la directora de la Agencia de Desarrollo Local, Aurelia Furnari, quedó instalada entre las posibles candidatas para suceder a Javier Martínez con respaldo de sectores vinculados a Santilli y posteriormente reconoció públicamente que puede competir por la Intendencia.
Así, las dos carreras empiezan a cruzarse. Mientras Kicillof expande el MDF para disputar el liderazgo nacional del peronismo y reclama mantener las PASO como mecanismo de definición, Santilli recorre gobernadores para intentar sacarlas del calendario. El resultado de esa negociación modificará las reglas con las que el peronismo deberá resolver su candidatura presidencial y, al mismo tiempo, funcionará como una prueba política para el dirigente que busca encabezar el proyecto libertario en la provincia de Buenos Aires.