La Liga amplía su juego: territorio, sucesión bonaerense y un llamado a “alcanzar consensos”
El Conurbano, la gestión municipal y la discusión por el futuro del peronismo volvieron a cruzarse en una definición que rápidamente excedió los límites de Lomas de Zamora. “Al gobierno de Javier Milei le molesta el Conurbano, prescinde del Conurbano, le sobra el Conurbano”, afirmó Federico Otermín durante la apertura de “Nueva Argentina”, un centro de formación impulsado por el Movimiento Universitario del Conurbano (MUC). “Por eso el Conurbano debe ser una muestra de organización popular”, remató.
Las declaraciones llegan cuando el intendente lomense viene participando de uno de los armados municipales que más se movió durante los últimos meses: la Liga de Intendentes Peronistas, un grupo de doce jefes comunales que pasó de reclamar una silla en la mesa partidaria a plantear abiertamente que la experiencia de los municipios debe pesar en la definición del próximo gobierno bonaerense.
La Liga todavía no tiene candidato propio ni resolvió un alineamiento exclusivo con Axel Kicillof, La Cámpora o el Frente Renovador. Pero la secuencia de reuniones, recorridas y posicionamientos permite identificar un objetivo expresado por sus propios integrantes: que los intendentes tengan capacidad de intervención en las decisiones políticas que vienen. A comienzos de octubre, Federico Achával lo resumió sin rodeos: “Buscamos que un intendente sea gobernador”.
Del Conurbano a una discusión más amplia
La intervención de Otermín se produjo durante la inauguración de “Nueva Argentina”, realizada junto al rector de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, Diego Molea, dirigentes universitarios, referentes sociales y políticos.
El espacio forma parte de una iniciativa del Movimiento Universitario del Conurbano destinada a llevar la formación y el debate por fuera de las aulas y fortalecer el vínculo entre universidad y comunidad. El MUC ya viene desarrollando experiencias similares en otros puntos del Gran Buenos Aires.
Allí, el jefe comunal no habló solamente del vínculo entre Nación y los municipios. “Nadie puede ser feliz cuando está ocupado solo en sobrevivir. Por respeto a nuestro pueblo debemos alcanzar consensos”, sostuvo. Después pidió “aportar y trabajar en conjunto para construir la nueva Argentina que soñamos”.
La combinación de ambos planteos —una crítica frontal a Milei y, al mismo tiempo, un llamado a construir acuerdos— coincide con el perfil político que viene mostrando Otermín dentro de las conversaciones del peronismo bonaerense.
Pero la apertura del centro universitario no fue una actividad orgánica de la Liga. Se trata de una construcción diferente que muestra otro de los espacios en los que el intendente viene interviniendo, en este caso articulando política, universidad pública y organizaciones territoriales.
Una Liga que ya no se queda en el Conurbano
El armado municipal nació con otro formato. El núcleo inicial estuvo integrado por intendentes como Otermín, Achával, Gastón Granados y Nicolás Mantegazza y durante los primeros meses fue conocido informalmente como Grupo AFA. Hacia fines de julio se amplió, adoptó el nombre de Liga de Intendentes y llevó una delegación numerosa a la Gobernación para reunirse con Kicillof.
La mesa terminó reuniendo a dirigentes de realidades muy diferentes: Lomas de Zamora, Pilar, Moreno, Merlo, Ezeiza, San Vicente, Cañuelas, Dolores, La Costa, Baradero, Bahía Blanca y Monte Hermoso.
Ese dato forma parte de la identidad que intenta construir el espacio. No es solamente una liga del Conurbano. Combina municipios metropolitanos, costeros y del interior, con economías industriales, turísticas, portuarias y agropecuarias.
Como informó GRUPOLAPROVINCIA.COM, después de su conformación los jefes comunales comenzaron a trasladar la agenda hacia diferentes puntos de Buenos Aires, con reuniones vinculadas con endeudamiento familiar, producción, empleo, infraestructura, autonomía municipal, transferencias de recursos y Zona Fría.
Uno de los movimientos más visibles ocurrió a comienzos de octubre. Achával, Mantegazza, Otermín y Granados viajaron a Bahía Blanca, donde fueron recibidos por Federico Susbielles. Recorrieron el Puerto, la Bolsa de Cereales y espacios vinculados con el cooperativismo y sumaron a su agenda el reclamo por la continuidad del régimen de Zona Fría.
La visita permitió mostrar algo que el espacio viene intentando remarcar: conectar problemáticas metropolitanas con las del interior. Otermín habló allí de “una serie de problemáticas comunes en la provincia”, mientras Achával planteó que los municipios quieren llevar a la discusión provincial y nacional “la realidad económica de las familias”.
La recorrida agregó además reclamos sobre rutas, ferrocarriles, infraestructura hídrica y mayores facultades para los gobiernos locales. Días después, Susbielles terminó llevando el conflicto por la Zona Fría a la Justicia Federal, luego de que entrara en vigencia la reforma nacional que eliminó el beneficio territorial automático para 94 municipios bonaerenses incorporados en 2021.
Otermín ya venía saliendo de Lomas
La actividad territorial tampoco comenzó ahora. Desde los primeros meses de 2026, el vicepresidente del PJ bonaerense profundizó recorridas por otros distritos, reuniones con intendentes y contactos con sectores productivos y partidarios.
En abril, ya había registrado esa ampliación de su agenda y su intento de articular entre gobiernos locales, dirigentes partidarios y sectores económicos. Durante las últimas semanas ese movimiento continuó.
Además del viaje a Bahía Blanca, Otermín llegó a San Miguel del Monte, distrito gobernado por el radical José Castro, donde acompañó a la diputada provincial y presidenta del PJ local Marcela Basualdo junto a Mantegazza y Juan Pablo de Jesús. La actividad incluyó un plenario partidario y se produjo mientras la Liga comenzó a mirar también los distritos en los que el peronismo actualmente es oposición.
Ese despliegue convive ahora con el armado de espacios como “Nueva Argentina”, que agregan una pata universitaria y formativa a su agenda política.
De Kicillof a Máximo y Massa
Uno de los rasgos que la Liga buscó preservar desde su nacimiento es su autonomía frente a las distintas terminales del PJ. Los intendentes se reunieron primero con Axel Kicillof y Carlos Bianco en la Gobernación. Allí conversaron sobre el impacto de la política económica nacional en los municipios y sobre el despliegue territorial del Movimiento Derecho al Futuro.
Después mantuvieron un encuentro con Máximo Kirchner en Merlo. También establecieron vínculos con dirigentes del kirchnerismo nacional, entre ellos José Mayans, Eduardo “Wado” de Pedro y Juliana Di Tullio, y sostuvieron conversaciones con el Frente Renovador.
La estrategia declarada hasta ahora es no transformarse en una ruptura del peronismo, sino conseguir representación propia dentro de la discusión. El planteo original estuvo asociado a un reclamo concreto: los intendentes habían quedado disconformes con el peso que obtuvieron en anteriores cierres electorales y comenzaron a exigir que la representación territorial y los resultados conseguidos en sus municipios se traduzcan en participación sobre las listas y las decisiones partidarias.
A eso se sumó la discusión por las PASO. El grupo viene defendiendo las primarias como una herramienta para ordenar una eventual multiplicidad de candidaturas dentro del peronismo. Achával volvió a respaldar ese mecanismo cuando confirmó que la Liga aspira a que un intendente dispute la Gobernación.
Del reclamo a una propuesta
La Liga también intenta evitar que su agenda quede limitada a cuestionar decisiones nacionales. En Cañuelas discutió producción agropecuaria. En Bahía Blanca incorporó puertos, energía e infraestructura. En el Congreso llevó el problema del endeudamiento familiar. En distintos encuentros planteó autonomía municipal, recursos y empleo.
Durante su reunión con Mayans, Mantegazza sintetizó esa intención con una definición: “Coincidimos en la importancia de construir una alternativa nacional que incorpore las necesidades y particularidades de cada territorio”.
La Liga sostiene que los municipios tienen un lugar particular para elaborar esa agenda porque reciben de manera directa demandas por alimentos, medicamentos, vivienda y servicios cuando las familias pierden ingresos.