“Se acabó el Milei malvinero”: Bianco cruzó a Nación por la abstención en la ONU y pidió la renuncia de Quirno
El ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, reclamó la renuncia del canciller Pablo Quirno después de que la Argentina se abstuviera de acompañar una resolución contra las formas contemporáneas de colonialismo en Naciones Unidas. El funcionario vinculó la decisión con la política exterior de Javier Milei, denunció un alineamiento con Estados Unidos y cuestionó la posición del Ejecutivo nacional frente al reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas.
“Vino la orden de Washington y se acabó el 'Milei malvinero'”, afirmó Bianco durante la conferencia de prensa de este lunes, en la que sostuvo que la abstención contradice los pronunciamientos recientes del Presidente sobre la cuestión del Atlántico Sur.
El cuestionamiento se produjo cuatro días después de que la delegación argentina decidiera no acompañar una iniciativa presentada en la Cuarta Comisión de la Asamblea General de la ONU, encargada de los asuntos políticos especiales y de descolonización. La propuesta, impulsada por Rusia, reafirmaba principios establecidos en la Resolución 1514 de 1960, uno de los antecedentes jurídicos fundamentales del reclamo argentino por Malvinas.
La decisión no implicó una votación sobre la soberanía de las islas, pero quedó vinculada al debate sobre los instrumentos internacionales que la Argentina utiliza históricamente para sostener su posición frente al Reino Unido.
“Quirno tendría que dar un paso al costado”
Bianco concentró sus cuestionamientos en la responsabilidad del Ministerio de Relaciones Exteriores y en la conducta de la representación argentina ante Naciones Unidas. “Vos estás denunciando por colonialismo al Reino Unido, pero cuando hay una votación que condena el colonialismo, te abstenés. No había pasado nunca”, sostuvo el funcionario bonaerense.
En ese marco, aseguró que la decisión diplomática se inscribe en el acercamiento de Milei a la administración estadounidense y cuestionó directamente la conducción de la Cancillería.
“Quirno no es canciller, es delegado de Marco Rubio. Es el delegado del Departamento de Estado en Argentina; de eso se ocupa: de recibir órdenes de Marco Rubio y de implementarlas en Argentina”, afirmó.
El ministro también puso en duda la posición pública del Presidente respecto de la recuperación de la soberanía de las islas. “Es realmente escandaloso, pero lo que hace es blanquear una situación que nosotros ya la dijimos: la defensa de Milei de la causa Malvinas es una farsa. Está tratando de especular, está tratando de sacar alguna ventaja política de esa situación. Ahora se cayeron todas las caretas”, expresó.
Finalmente, reclamó la salida del titular del Palacio San Martín y sostuvo que el Gobierno nacional no está defendiendo adecuadamente los intereses argentinos en el conflicto de soberanía. “Después de esto, Quirno tendría que dar un paso al costado por farsante, por entregador, por inhábil y por incompetente”, manifestó.
Qué votó la ONU y por qué la Provincia cuestiona la abstención
El origen de la controversia se encuentra en la votación del jueves 15 de octubre en la Cuarta Comisión de Naciones Unidas. La iniciativa denominada Addressing Contemporary Forms of Colonialism abordó distintas modalidades actuales de colonialismo y dominación, entre ellas prácticas de coerción económica y medidas unilaterales utilizadas en las relaciones internacionales.
El proyecto fue promovido por la Federación Rusa y retomó los principios de la Resolución 1514 (XV), aprobada por la Asamblea General el 14 de diciembre de 1960, conocida como la Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales.
La Argentina optó por abstenerse, mientras que países como Brasil, Uruguay, México, Sudáfrica e India respaldaron la propuesta. Uno de los puntos controvertidos del texto fue su tratamiento de las medidas coercitivas unilaterales, cuestionadas por Rusia y otros países que consideran que las sanciones económicas pueden constituir instrumentos de dominación. Estados Unidos rechaza esa caracterización.
Bianco atribuyó la posición argentina a su relación con Washington y señaló que otras delegaciones vinculadas políticamente con la administración estadounidense también se abstuvieron.
La cuestión Malvinas ocupa un lugar específico dentro de la agenda de descolonización de Naciones Unidas. La Resolución 1514, aprobada en 1960, estableció principios vinculados con la independencia de los pueblos coloniales y la integridad territorial de los Estados. Cinco años después, la Asamblea General adoptó la Resolución 2065 (XX), que reconoció expresamente la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido sobre las Islas Malvinas.
La resolución de 1965 instó a ambos gobiernos a iniciar negociaciones para encontrar una solución pacífica, teniendo en cuenta las disposiciones de la Carta de Naciones Unidas, la declaración de 1960 y los intereses de los habitantes de las islas.
La Resolución 2065 fue aprobada por 94 votos afirmativos, ninguno negativo y 14 abstenciones. Desde entonces, la Argentina sostiene que se trata de una situación colonial especial y particular y reclama la reanudación de las negociaciones bilaterales con el Reino Unido.
La posición argentina diferencia este caso de otros procesos de descolonización por considerar que existe una controversia territorial entre dos Estados y que corresponde preservar el principio de integridad territorial.
En junio de 2026, el Comité Especial de Descolonización de Naciones Unidas volvió a adoptar por consenso una resolución que llamó a Buenos Aires y Londres a retomar las conversaciones sobre soberanía. En esa oportunidad, el propio canciller Pablo Quirno ratificó el compromiso argentino con la recuperación del ejercicio pleno de soberanía sobre las islas y los espacios marítimos circundantes.
De la defensa del reclamo argentino a la abstención de octubre
La posición asumida el 15 de octubre se produjo después de una serie de intervenciones oficiales en las que el Gobierno nacional había reafirmado la centralidad de Malvinas en su política exterior.
El 23 de septiembre, durante su discurso ante la 81ª Asamblea General de Naciones Unidas, Javier Milei volvió a reclamar que el Reino Unido retomara las negociaciones bilaterales. “Malvinas es para nosotros una causa nacional”, sostuvo el Presidente, al tiempo que manifestó su intención de impulsar una defensa pacífica del reclamo argentino. También advirtió que la Argentina no permanecería a la espera de que los organismos internacionales resolvieran la controversia.
Posteriormente, el 1° de octubre, la delegación argentina volvió a intervenir en la Cuarta Comisión de la ONU para referirse al proceso de descolonización. En esa exposición ubicó expresamente a Malvinas dentro de los asuntos pendientes, recordó la existencia de 17 territorios no autónomos bajo tratamiento internacional y reafirmó la necesidad de terminar con las situaciones coloniales.
Catorce días después, el país se abstuvo en la votación de la iniciativa que retomaba los principios generales de la declaración de 1960.
Esa secuencia de pronunciamientos constituye uno de los argumentos utilizados por Bianco para cuestionar la política exterior del Gobierno nacional. El 15 de octubre, apenas conocida la abstención argentina, publicó un pronunciamiento en el que vinculó la votación con la importancia de sostener respaldos internacionales para el reclamo de soberanía.
“La Cuestión Malvinas merece una diplomacia que no esté de rodillas”, sostuvo entonces, y agregó: “Abstenerse frente al colonialismo no es solo un papelón. Constituye un acto de irresponsabilidad”.