
Preocupación por el dengue: descubren mutaciones que vuelven al mosquito resistente a los insecticidas
Mariana Portilla


Investigadores del Laboratorio de Neurobiología de Insectos (CENEXA-CREG) alertaron sobre un preocupante hallazgo: tres mutaciones genéticas que hacen resistentes a los mosquitos Aedes aegypti, transmisores del dengue, chikungunya y zika, se han extendido por el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
Sheila Ons, doctora en biología e investigadora principal del CONICET, lidera el equipo que desde 2018 viene estudiando la resistencia a los insecticidas en estos mosquitos. "Hace cinco años habíamos detectado una mutación; ahora encontramos tres, y están presentes en gran parte de la provincia de Buenos Aires", indicó la especialista, quien también alertó sobre las posibles consecuencias de este fenómeno en la estrategia de control de brotes.

Fumigaciones bajo la lupa: ¿Qué está fallando?
El equipo de Ons, que trabaja en colaboración con el ANLIS Malbrán y el Ministerio de Salud de Buenos Aires, ha vinculado la creciente resistencia de los mosquitos con el aumento de las fumigaciones en zonas afectadas por el dengue.
Hay dos parámetros que se emplean en el laboratorio para cuantificar cuánto más resistentes son los mosquitos portadores de estas mutaciones. Por un lado, explica el informe, se evalúa la respuesta toxicológica, recolectando huevos de las zonas muestreadas y exponiéndolos a una dosis establecida de insecticidas piretroides -los únicos aprobados por ANMAT-, llamada dosis discriminante, para contabilizar cuántos sobreviven. Por otro lado, existe también la forma molecular de cuantificar la resistencia que consiste en la evaluación de la frecuencia de mutaciones génicas.

A pesar de la gravedad del problema, Ons señala que estas mutaciones podrían revertirse. "Si las poblaciones de mosquitos dejaran de estar expuestas a los piretroides durante un tiempo, podrían volverse susceptibles nuevamente", sostuvo. Sin embargo, lograrlo no es sencillo. Un caso destacado es el de San Pablo, Brasil, donde luego de diez años sin usar piretroides en fumigaciones sanitarias, las mutaciones seguían presentes, probablemente por el uso doméstico o agrícola de estos productos.
Frente a este escenario, los investigadores promueven el manejo integrado de los mosquitos: "Lo ideal es priorizar otras estrategias, como el descacharrado, que elimina los criaderos de mosquitos, y reservar las fumigaciones solo para el control de brotes", recomendó Ons. Esto no solo ayudaría a evitar la resistencia, sino también a reducir el impacto ambiental de los insecticidas.

Una amenaza ambiental
El equipo de Ons también está enfocado en el impacto ecológico de los insecticidas. Los piretroides, aunque menos tóxicos que otras sustancias como los organofosforados, siguen afectando a especies como anfibios e insectos polinizadores. "El desarrollo de insecticidas más seguros y de bajo costo ambiental es una prioridad, pero aún faltan estudios y financiamiento para su implementación a gran escala", advirtió la investigadora.


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