Falleció Toti Ciliberto: el adiós a un ícono del humor televisivo

El comediante que brilló en los años 90 junto a Marcelo Tinelli luchó contra las adicciones y encontró en la fe un nuevo camino.

Argentina01 de abril de 2025Andrés MonteroAndrés Montero
Toti Ciliberto murió a los 63 años su legado en la televisión argentina
Toti Ciliberto murió a los 63 años su legado en la televisión argentina

Salvador “Toti” Ciliberto falleció a los 63 años tras sufrir una hemorragia interna seguida de un paro cardíaco. La noticia fue confirmada a Teleshow por su amigo y compañero de escenarios, Larry de Clay, con quien compartió años de risas y rutinas en VideoMatch.

Con su partida, la televisión argentina pierde a uno de sus comediantes más emblemáticos, un artista que supo hacer reír a millones de espectadores con su humor físico, sus personajes inolvidables y su inconfundible voz rasposa. Pero más allá de las cámaras, Ciliberto también tuvo una vida marcada por los altibajos, el éxito, la lucha contra las adicciones y la búsqueda de la redención.

El ascenso a la fama en VideoMatch

Toti Ciliberto llegó a la televisión en 1992 de la mano de Marcelo Tinelli, cuando VideoMatch comenzaba a consolidarse como uno de los programas más populares del país. Su estilo desbordante, su facilidad para la exageración y su gran química con sus compañeros lo convirtieron rápidamente en una de las figuras más queridas del ciclo.

Antes de su llegada a la pantalla, había ejercido como profesor de educación física y había transitado los escenarios del Parakultural, un espacio clave del teatro alternativo porteño. Pero fue en la televisión donde encontró el reconocimiento masivo, con personajes que quedaron en la memoria del público.

Se animó a todo: se disfrazó, improvisó, cayó al suelo, gritó y fue blanco de bromas pesadas. Su talento y carisma le abrieron las puertas de otros proyectos. En 1997 tuvo su propio programa, Adivina adivinador, donde encarnó una versión cómica del futbolista Juan Román Riquelme. También trabajó en el cine en películas como Vivir intentando, con Bandana, Brigada explosiva: misión pirata, junto a Emilio Disi y Luciana Salazar, y Cuatro de copas, con Federico Luppi.

La lucha contra la adicción y su camino de recuperación

A pesar del éxito, Ciliberto enfrentó una dura batalla personal contra la adicción a la cocaína, un problema que no llegó con la fama, pero que se agravó con el vertiginoso ritmo del espectáculo. “Uno se engaña. Creés que te ayuda a estar más pila. Hasta que te das cuenta de que te está matando”, reveló en una entrevista con Gastón Pauls para el programa Seres Libres.

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Durante años vivió una doble vida: en la televisión era el humorista infatigable, pero fuera de cámara era un hombre que luchaba contra sus propios demonios. “Lloraba y consumía al mismo tiempo”, admitió.

El punto de inflexión llegó con su familia. Sus hijos, el apoyo de su exmujer y, sobre todo, su acercamiento a la fe fueron clave en su recuperación. En el programa La Puerta Abierta, confesó que su transformación fue gracias a su espiritualidad: “Si no me sacaba el Señor, yo nunca hubiera salido de ahí”.

Su testimonio lo llevó a participar en encuentros religiosos organizados por el pastor Felipe de Stefani, donde compartía su experiencia con frases como “Me convertí y no entiendo nada”. Conmovía al público con su historia de superación, transmitiendo el mensaje de que siempre hay una salida.

Su regreso al escenario y su rol como maestro

A pesar de haberse alejado del circuito mediático, Ciliberto nunca dejó de hacer lo que más le gustaba. En 2013 volvió a la televisión con La peluquería de Don Mateo, bajo la dirección de Gerardo Sofovich. Sin embargo, encontró un propósito mayor en el teatro comunitario.

Se sumó al proyecto pedagógico de Pepe Soriano en Benavídez y brindó clases gratuitas de actuación en Tigre. Sus alumnos lo recuerdan con admiración: “Más que actuar, les enseñaba a estar bien consigo mismos”, contó uno de ellos.

Además, formó la banda Toti y los Cilibertos, donde combinaba rock, humor y relatos de vida. Sus presentaciones incluían un momento especial: un segmento sin luces ni efectos en el que compartía su historia de vida, desde su infancia hasta su renacimiento personal.

Un legado que trasciende la pantalla

En sus últimos años, Toti Ciliberto ya no buscaba el reconocimiento ni los aplausos multitudinarios. Había encontrado un equilibrio en su vida, alejado de los excesos y enfocado en lo que realmente le importaba. Su familia lo recuerda como un hombre transformado, que logró vencer sus batallas y vivir en paz.

Su partida deja un vacío en la televisión argentina, pero su legado sigue vivo en quienes disfrutaron de su humor y en aquellos que encontraron en su historia una inspiración. Murió un comediante, pero quedó un testigo de lucha, resiliencia y redención.

 

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