
Entrevista GLP. Julio Bárbaro: “El presidente Milei me da tristeza, no dice nada digno de ser escuchado”
Pamela OrellanaJulio Bárbaro, analista político
—Días atrás usted dijo que la Argentina actual presenta una imagen triste. ¿Cómo definiría políticamente el cierre de este segundo año de gestión de Javier Milei?
Yo creo que es más fuerte el miedo al pasado que la confianza en el presente. Eso se nota en la gente. No quieren volver ni a Cristina (Kirchner) ni a Alberto (Fernández). El resultado no implica que lo que estamos viviendo tenga alguna lógica o alguna posibilidad de éxito.
Yo vi el diálogo entre mi amigo Majul, amigo porque fue toda mi vida amigo, ahora no sé si seguiremos siendo, porque esta ruptura de la política ha sido grave, pero a mí me da tristeza. El Presidente no dice nada digno de ser escuchado.
—¿Le preocupa el nivel de naturalización que se observa en los últimos tiempos, por ejemplo, la pérdida de derechos en amplios sectores de la sociedad, o también la aceptación de las medidas de ajuste?
Me preocupa la enfermedad mental, porque mientras Trump o Europa no nos dejen entrar al mercado común para defender el agro, que es una parte pequeña de algunos países, nosotros creemos que todo es libre y puede entrar cualquiera acá, y se importan toneladas de ropa usada. Esos gestos de decadencia, la destrucción de la industria, la gente quedando en la calle; después discutimos si son 100.000, 200.000. ¿Qué opinamos de esto?
Y lo más atroz es que el presidente le diga a Majul, y Majul sonría, que bajó la pobreza. Debe ser en la familia de ellos. Ayer Novaresio le hacía una nota a un empresario y le preguntaba cuánto bajó su venta: 50%.
Presidente Javier Milei.
Baby Etchecopar también lo decía. Todos nos damos cuenta de la destrucción del consumo y la miseria de la gente: el 70% cobra por debajo del millón de pesos.
—¿Ve algún paralelismo entre este momento político y otros períodos de la historia argentina que terminaron mal?
Sí, el de (Carlos) Menem. Nada más que Menem podía robar más, porque había más para robar, podía robar ferrocarriles. La sociedad crece si tiene energía de burguesía industrial y se achica si vienen los vendepatria, los tipos que dicen: “hay que vender esto”. Todo lo que construyeron generaciones. Cuando Menem vendió el ferrocarril —no lo hizo nadie en el mundo— era para coimear. Yo era parte del gobierno y me agarraba la cabeza.
Privatizar lo que da pérdida es arreglar un retorno. Ahora lo agarraron a (Claudio) Tapia, el fútbol es otra cosa, pero el hecho central es que van cayendo capas de corrupción, porque cuando no hay amor hay degradación.
Yo decía hace un tiempo: la prostitución no logró derrotar al amor y la corrupción no va a derrotar a la política. Pero hoy por hoy no hay soñadores, no hay política. Es difícil escuchar un pensamiento.


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