La UCR empuja la Boleta Única y expone la pulseada de fondo: “No es técnica, es una prioridad institucional”
Pamela Orellana
La discusión por la reforma electoral en la provincia de Buenos Aires dejó de ser un debate técnico para convertirse en una batalla política abierta. Con ese telón de fondo, el radicalismo bonaerense activó una estrategia coordinada para instalar la Boleta Única de Papel (BUP) como eje central de cara al rediseño del sistema electoral antes de 2027.
El senador nacional Maximiliano Abad encabezó en las últimas horas una reunión con el presidente del bloque UCR-Cambio Federal en la Cámara baja bonaerense, Diego Garciarena y la senadora provincial Nerina Neumann, en la que comenzaron a delinear un proyecto común que busca modificar las reglas de votación en el distrito más grande del país.
La iniciativa no surge en el vacío: se apoya en la implementación nacional del sistema tras la sanción de la Ley 27.781 y en la experiencia de las elecciones legislativas de 2025, que reconfiguraron el debate político.
“La reforma electoral no es un debate técnico de la política, es una prioridad institucional”, planteó Abad, en una definición que sintetiza el cambio de tono. “No podemos seguir con un sistema del siglo pasado para resolver los problemas del futuro”.
Una reforma que expone tensiones políticas
El avance del radicalismo se da en un contexto donde gran parte de la oposición bonaerense coincide en impulsar la Boleta Única, mientras que el oficialismo provincial mantiene una postura cautelosa y evita acelerar definiciones. La discusión, en ese sentido, excede el formato de votación y se mete de lleno en la disputa por el control del proceso electoral.

Desde la UCR, el diagnóstico es compartido: el sistema actual quedó desfasado frente a las demandas sociales. “Hoy tenemos un esquema complejo, poco transparente para el ciudadano común, y que muchas veces termina generando desigualdades entre las distintas fuerzas políticas”, sostuvo Garciarena.
La Boleta Única aparece como la herramienta para corregir esas distorsiones. Según Abad, permite “simplificar el voto, garantizar toda la oferta electoral, terminar con prácticas obsoletas y reducir costos”. En paralelo, retoma uno de los argumentos más repetidos tras los comicios de 2025: la eliminación de problemas históricos como el robo de boletas y la mejora en la accesibilidad del proceso electoral.
Sin embargo, la discusión no está saldada. Sectores del oficialismo y parte de la oposición plantearon reparos tras la experiencia reciente, desde dificultades en la comunicación de candidaturas hasta el aumento del ausentismo. Ese trasfondo explica por qué el debate sigue abierto y cargado de tensiones.
Consensos, presión política y el rol de Kicillof
Con ese escenario, el radicalismo busca correrse de una lógica unilateral y forzar acuerdos más amplios. “Una reforma de esta magnitud requiere de consensos políticos. No es la iniciativa de un sector contra otro”, insistió Garciarena, quien adelantó que convocarán a todos los espacios para construir una propuesta común.
La estrategia incluye la organización de jornadas de trabajo con distintos bloques legislativos, con el objetivo de darle volumen político al proyecto y evitar que quede atrapado en la grieta. “No venimos a imponer una idea, venimos a abrir una conversación seria”, remarcó el diputado.
En paralelo, Neumann volvió a poner en agenda un proyecto que había perdido estado parlamentario en 2024, en un intento por acelerar los tiempos legislativos. La senadora también dejó un mensaje directo hacia la gobernación bonaerense al reclamar definiciones anticipadas sobre el sistema electoral.
El trasfondo es claro: la provincia deberá resolver si adapta su esquema a los cambios nacionales, si desdobla elecciones o si mantiene un sistema mixto. En cualquiera de los casos, la Boleta Única gana terreno como alternativa.
La disputa por las reglas del 2027
El impulso radical se inscribe en una discusión más amplia sobre las reglas del juego electoral en Argentina. Tras las legislativas de 2025, donde la BUP fue considerada por varios sectores como un “cambio de paradigma”, el foco se trasladó a cómo se organizarán las elecciones presidenciales de 2027.
Abad, que ya había defendido el sistema a nivel nacional, vuelve a posicionarse como uno de sus principales promotores en territorio bonaerense. “Cuando el voto es más ágil, más transparente y más equitativo, la legitimidad de quienes resultan electos es mayor”, sostuvo.
Pero al mismo tiempo, el senador radical marcó límites en otros debates vinculados, como la posible eliminación de las PASO, al advertir que “modernizar no es desmantelar”.
En ese marco, la Boleta Única deja de ser solo una herramienta técnica y se convierte en el eje de una disputa más profunda: cómo se distribuye el poder en un sistema donde la estructura territorial, la fiscalización y el arrastre de listas siguen siendo determinantes.
“La transparencia es la base de la legitimidad. Queremos un sistema donde el ciudadano tenga la certeza de que su voto se respeta tal cual fue emitido”, afirmó Neumann.

Complejo Chapadmalal: entre la promesa de reactivación y la incertidumbre laboral

Polémica en los distritos: acusan a ediles libertarios de romper reglas institucionales para ganar visibilidad

Ley de Glaciares: cómo la reforma que impulsa Milei amenaza la producción y el empleo bonaerense

El termómetro del agro: cómo impacta el modelo de Milei en el campo bonaerense

Objetivo 2027: Kicillof cruza el charco en una apuesta por “internacionalizar” su liderazgo

VULCANO y CoinX: los proyectos que Milei difundió antes del escándalo $LIBRA

Cumbre Kicillof-intendentes: la agenda que llega desde los municipios

FATE faltó a la audiencia y recalienta el conflicto: cómo siguen las negociaciones bajo presión sindical y política

Mendoza: "Hoy los cómplices civiles de la dictadura llegaron a gobernar por los votos"

Morón en crisis: la gestión de Ghi se hunde entre internas, conflictos y desgaste
La relación con el sabbatellismo atraviesa uno de sus peores momentos y expone una interna que ya impacta de lleno en la dinámica del distrito. En ese contexto, se acumulan disputas políticas, reclamos laborales y cuestionamientos a la gestión, en un escenario social cada vez más tenso que condiciona la capacidad de respuesta del Ejecutivo y erosiona su respaldo.




