Con el calendario en marcha, Abad mueve fichas para ordenar y reposicionar a la UCR bonaerense
Pamela Orellana
La Unión Cívica Radical bonaerense atraviesa horas decisivas. Con el calendario electoral interno ya confirmado y el aval judicial que terminó de ordenar —aunque no resolver— la disputa, el sector que conduce Maximiliano Abad vuelve a mover fichas con una cumbre en La Plata que busca reagrupar tropa, fijar posición política y presionar por definiciones en un escenario que sigue abierto.
El encuentro será este jueves 9 a las 19 en RÍA Eventos y tendrá como protagonistas a dirigentes de peso de la Primera, Tercera y Octava sección electoral. La convocatoria no es una más: se da en medio de una interna que arrastra secuelas desde 2024 y con negociaciones contrarreloj para evitar una elección partidaria que muchos consideran riesgosa para la cohesión del partido.
Un fallo que ordena, pero no salda
La resolución del juez federal Alejo Ramos Padilla marcó un punto de inflexión. Al rechazar la impugnación presentada por el sector que encabeza Miguel Fernández, la Justicia convalidó el adelantamiento de las elecciones internas al 7 de junio y ratificó la capacidad de los órganos partidarios para definir por mayoría.
Ese fallo no sólo despejó el frente judicial: también consolidó al bloque que impulsó el cambio de fecha —integrado por el abadismo, Evolución y otros aliados— y dejó al descubierto la fragilidad del esquema de conducción transitorio que rige desde 2025.
El conflicto tiene raíces profundas. Las internas de octubre de 2024, atravesadas por denuncias de irregularidades, derivaron en anulaciones parciales y en la creación de un Comité y una Convención de Contingencia. Ese diseño, pensado como salida provisoria, se extendió más de lo previsto y terminó amplificando la disputa por la legitimidad interna.

El intento de fijar las elecciones para septiembre había sido parte de un acuerdo político que luego se rompió con la decisión de adelantarlas. Esa jugada fue judicializada por Fernández, quien cuestionó la validez de la reunión que modificó el cronograma. La negativa del tribunal a frenar el proceso terminó por acelerar todos los tiempos.
Negociaciones al límite y amenaza de ruptura
Con el cronograma en marcha, la presión ahora está puesta en el cierre de listas del 7 de mayo. Antes, el 9 de abril vence el plazo para la presentación de fichas de afiliación, en un proceso que debió extenderse por cuestiones técnicas y operativas.
Pero el problema de fondo no es administrativo. En la dirigencia radical predomina la idea de que “no da para una interna”, tanto por costos económicos como por el riesgo político de profundizar la fractura. Aun así, las conversaciones para alcanzar una lista de unidad avanzan con dificultad.
Desde el espacio de Fernández ya dejaron una advertencia concreta: si no hay una integración real, competirán. En paralelo, vienen mostrando capacidad de movilización territorial y evalúan incluso impulsar una figura nueva para disputar la conducción.
El diagnóstico sobre la situación del partido aparece sintetizado en una frase del intendente de Saladillo, José Luis Salomón, quien en diálogo con GRUPOLAPROVINCIA.COM, planteó: “Si no nos podemos poner de acuerdo para hacer una elección, menos nos vamos a poner de acuerdo después de un resultado electoral”.
Abad presiona y busca ordenar
En este contexto, la cumbre de La Plata aparece como un movimiento político del abadismo para consolidar volumen propio y marcar agenda. No es casual la presencia confirmada de dirigentes como Daniel Salvador y Gustavo Posse, en una foto que apunta a mostrar estructura, experiencia y territorialidad.

En el último encuentro partidario en Mar del Plata, el propio Abad fue directo: “Necesitamos unidad, un partido valiente y dirigentes que estén a la altura de las circunstancias. Estamos viviendo un mundo de ruptura. Y si la UCR no comprende los nuevos tiempos, vamos a perder representación”.
Esa línea se mantiene. Desde su entorno sostienen que acelerar la normalización institucional es una condición necesaria para discutir alianzas y estrategia electoral de cara a 2027. “Coincidimos en la necesidad de trabajar y militar en cada uno de los distritos por un partido moderno, que esté a la altura de lo que nuestras ciudades, la provincia y el país demandan”, señaló a este medio una dirigente radical con peso territorial.
En la misma sintonía, reforzó la idea de competitividad: “Tenemos historia, estructura partidaria y capacidad para hacerlo. Y tenemos un líder que puede volver a sentar a nuestros máximos dirigentes en las mesas de discusión política al momento de protagonizar, establecer y efectivizar acuerdos y alianzas con sectores afines de cara a 2027. Y ese líder es Maximiliano Abad”.

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