Senado bonaerense: ¿La tregua oficialista abre la puerta a una sesión clave?
Mariana Portilla
Después de semanas de tensión, reproches cruzados y negociaciones reservadas, el peronismo bonaerense logró cerrar un acuerdo para destrabar el reparto de comisiones en el Senado provincial y comenzó a ordenar el escenario para una posible sesión ordinaria esta semana. El entendimiento bajó la espuma de una disputa que amenazaba con profundizar la parálisis legislativa y dejó expuestas - una vez más- las diferencias entre La Cámpora, el Frente Renovador y el sector alineado con Axel Kicillof.
La vicegobernadora bonaerense, Verónica Magario, evalúa convocar al recinto para este jueves 21 de mayo con el objetivo de reactivar la actividad parlamentaria, que permanece prácticamente frenada desde marzo. La Cámara alta todavía no realizó sesiones ordinarias en lo que va del año y apenas acumuló encuentros especiales y homenajes.
El acuerdo político llegó después de que la distribución de comisiones quedara empantanada tras un decreto firmado por Magario hace poco más de diez días. El foco principal del conflicto estuvo puesto en la estratégica Comisión de Asuntos Constitucionales y Acuerdos (ACA), uno de los espacios de mayor peso dentro del Senado bonaerense porque allí se analizan los pliegos judiciales antes de llegar al recinto.
La salida terminó favoreciendo a La Cámpora. El senador Emmanuel González Santalla conservará la presidencia de ACA luego de varios días de presión interna del kirchnerismo, que rechazaba que ese lugar quedara en manos del Frente Renovador.
En el esquema original impulsado desde la conducción del Senado, la titularidad de esa comisión aparecía reservada para Malena Galmarini, mientras que González Santalla iba a desembarcar en Presupuesto e Impuestos. Esa ingeniería detonó una fuerte reacción del camporismo, que interpretó la jugada como un avance sobre un territorio estratégico que controla desde hace años.
Las discusiones escalaron durante la última semana y dejaron al descubierto el malestar interno dentro del bloque oficialista que conduce Sergio Berni. Incluso, en la votación de autoridades de la comisión de Legislación General, el senador cristinista Diego Videla se abstuvo como gesto político de disconformidad con el reparto de cargos.
Fuentes legislativas señalaron que el acuerdo terminó de cerrarse después de varias reuniones entre representantes de las distintas terminales del peronismo y la propia Magario.

El nuevo reparto de poder
Como parte del entendimiento, Galmarini dejará de disputar ACA y pasará a conducir la Comisión de Reforma Política y Régimen Electoral, uno de los cuerpos que tendrá protagonismo en debates sensibles para el sistema político bonaerense.
Por esa comisión deberán pasar eventuales proyectos vinculados a la Boleta Única de Papel, la eliminación de las PASO y la discusión sobre las reelecciones indefinidas de intendentes.
En paralelo, el Frente Renovador mantendrá control sobre Presupuesto e Impuestos, aunque con una reorganización interna. La senadora Valeria Arata quedaría al frente de esa comisión, mientras Galmarini asumiría la Vicepresidencia Cuarta del Senado, un movimiento que también le permitiría al massismo sostener presencia en las reuniones de Labor Parlamentaria donde se define la agenda del recinto.
El reparto terminó configurando un delicado equilibrio entre los distintos sectores del oficialismo: La Cámpora conservará ACA, el massismo manejará Presupuesto y el kicillofismo seguirá al frente de Legislación General con el senador Germán Lago.

Un Senado paralizado desde marzo
La posible sesión de esta semana busca mostrar una señal de normalización política después de más de dos meses de virtual parálisis legislativa. Desde el 1 de marzo ingresaron decenas de proyectos que todavía no pudieron tomar estado parlamentario. En las últimas semanas algunas comisiones retomaron reuniones después de permanecer prácticamente frenadas desde noviembre del año pasado, aunque la falta de sesiones ordinarias siguió condicionando el funcionamiento general de la Cámara.
En el oficialismo reconocen que el escenario empezó a generar preocupación porque la interna comenzaba a afectar el funcionamiento institucional del Senado. La pelea por ACA se convirtió en el símbolo más visible de una disputa más profunda entre el cristinismo, el axelismo y el Frente Renovador por el control político de la Legislatura bonaerense.
Las heridas todavía no terminaron de cerrar. Cerca del kirchnerismo continúan responsabilizando a Magario por el diseño original del reparto de comisiones y recuerdan la tensión previa que ya se había producido cuando el cristinismo logró imponer a Mario Ishii como vicepresidente primero del Senado, un lugar estratégico que el sector alineado con Kicillof pretendía para un dirigente propio.

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