“Hay mucho que limpiar todavía”: Rosatti advirtió por las cuentas pendientes de la Justicia frente al crimen organizado
Mariana Portilla
El presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Horacio Rosatti, lanzó una dura advertencia desde Rosario sobre las complicidades que sostienen al crimen organizado y puso el foco dentro del propio Poder Judicial. Aunque reconoció una mejora en las estadísticas delictivas, sostuvo que todavía queda una profunda tarea de depuración institucional.
“Hay mucho que corregir, hay mucho que limpiar todavía y lo vamos a seguir haciendo”, afirmó el también titular del Consejo de la Magistratura durante la jura del nuevo juez federal Florentino Malaponte.
Rosatti no limitó su diagnóstico a los integrantes de las bandas que están detenidos. Planteó que la respuesta debe avanzar sobre quienes lavan el dinero, protegen esas operaciones o eligen “mirar para otro lado”. En ese entramado incluyó a los funcionarios judiciales que incumplen sus responsabilidades.
“Los que no honran el cargo deben merecer el condigno castigo”, sostuvo. La expresión utilizada por el magistrado alude a una sanción proporcional a la gravedad de la conducta.
Las declaraciones adquirieron un peso especial por el lugar y el contexto. Fueron pronunciadas en la Cámara Federal de Rosario, una jurisdicción golpeada por las investigaciones que involucran a magistrados acusados de mantener vínculos con empresarios investigados, favorecer intereses particulares o recibir dinero a cambio de resoluciones.

El titular de la Corte reconoció que Rosario logró reducir indicadores vinculados con los homicidios, el narcotráfico y la violencia asociada a las organizaciones criminales. Sin embargo, advirtió que los resultados no deberían generar una falsa sensación de misión cumplida.
“Esto no ha terminado ni mucho menos, ni mucho menos, ni mucho menos”, enfatizó Rosatti. Luego destacó que existió una reacción conjunta de la sociedad y de las instituciones, aunque señaló que el problema conserva una dimensión compleja.
Para el magistrado, perseguir únicamente al último eslabón de las organizaciones resulta insuficiente. “Es un entramado muy complejo que no se agota con el delincuente que puede hoy estar en la cárcel”, explicó.
A partir de allí describió una cadena que incluye al que comete el delito, al que introduce el dinero ilegal en el circuito económico, al que protege esa maniobra y a quienes facilitan su continuidad mediante la inacción.
“Hay muchas tentaciones en esta ciudad”
Las definiciones se produjeron durante la jura de Florentino Malaponte como nuevo integrante de la Cámara Federal de Rosario. El magistrado llegó para ocupar un lugar que permanecía vacante desde hacía una década.
Rosatti aclaró que no conocía previamente al nuevo camarista y le dejó una recomendación pública vinculada con las presiones que deberá enfrentar. “Hay muchas tentaciones en esta ciudad. Le pido que no pierda la doble H: humildad y honestidad”, expresó. También le recordó que “se es juez las 24 horas del día, los 365 días del año”.
La advertencia trascendió la fórmula protocolar de una ceremonia de asunción. Rosario se convirtió durante los últimos años en uno de los principales escenarios del combate contra el narcotráfico, pero también de investigaciones sobre presuntas conexiones entre el delito organizado y distintos estamentos estatales.
Rosatti sostuvo que la integridad personal debe acompañar permanentemente a la función judicial. El mensaje apuntó a evitar que las relaciones políticas, económicas o profesionales interfieran en las decisiones de los tribunales.

Dos magistrados bajo prisión preventiva
Antes del discurso del presidente de la Corte, el titular de la Cámara Federal rosarina, Aníbal Pineda, recordó que dos jueces de esa jurisdicción permanecen bajo prisión preventiva.
Uno de ellos es Marcelo Bailaque, procesado en causas que investigan presuntos hechos de corrupción y lavado de activos. El exmagistrado presentó su renuncia antes de que concluyera el proceso destinado a determinar su eventual destitución.
El otro es Gastón Salmain, acusado de haber recibido presuntas coimas a cambio de decisiones judiciales. Su jurado de enjuiciamiento tiene previsto comenzar el 6 de octubre.
La situación fue mencionada como una prueba de que la depuración no solo debe dirigirse hacia afuera de los tribunales. El juez federal de Garantías Daniel Rodríguez Da Cruz también hizo referencia durante el acto a la corrupción dentro del sistema judicial.
Rosatti recogió esas intervenciones y trazó una división entre quienes “honraron el cargo” y aquellos que deberían recibir una sanción cuando incumplen sus obligaciones o participan de actividades ilegales.
La contundencia del pronunciamiento respondió, en buena medida, a esa escena: un nuevo juez asumió en una Cámara que arrastraba una vacante durante diez años, mientras dos magistrados de la jurisdicción afrontan graves acusaciones penales.

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