El tarifazo de Franco Flexas a productores inundados reaviva quejas por abandono y falta de gestión en General Viamonte
El aumento del 184% de la Tasa Vial impuesto por el intendente radical Franco Flexas encendió un estallido de malestar en General Viamonte, uno de los distritos más golpeados por las inundaciones en la provincia. Con el 60% de los campos bajo el agua, los productores rurales calificaron la decisión como una maniobra “avasallante”, tomada “sin empatía” y a contramano de cualquier criterio de emergencia.
“Este no era un año para hacerlo… hay productores a los que se les va a aumentar el 180% cuando tienen más de la mitad del campo inundado”, advirtió el titular de la Asociación Rural, Julio Legnani.
La postura del municipio, según describen los ruralistas, fue de una inflexibilidad total. “Esto es lo que yo preciso y es lo que voy a cobrar”, habría sido la respuesta del intendente ante el pedido de aplicar un incremento moderado del 70%, propuesta que buscaba acompañar una recomposición ordenada sin asfixiar a los productores.
Pero el rechazo fue inmediato. “La verdad es que fue no tener empatía con el productor y no entender la situación que estamos viviendo”, insistió Legnani.
A la presión fiscal se suma la falta de obras básicas y la deteriorada infraestructura rural. “Hay chicos que hace 6 meses que no van a la escuela porque iban a una escuelita rural y no se puede llegar”, lamentaron desde la entidad, que denunció caminos intransitables, canales sin mantenimiento y ausencia de obras hidráulicas.
Tras la suba, la advertencia fue directa: “El mínimo reclamo por un pozo ahora está totalmente justificado”. La Asociación Rural pidió reactivar la Comisión de Caminos, auditar fondos y transparentar gastos, mientras algunos productores ya evalúan judicializar el tarifazo.
Este episodio vuelve a exponer el creciente desgaste del gobierno de Flexas tras la doble derrota electoral que, tal como viene relevando GRUPOLAPROVINCIA.COM, acumula reclamos por falta de personal en el hospital, demoras en asfaltos, cloacas y agua corriente, ausencia de respuestas ante el déficit habitacional y falta de gestión frente al estancamiento económico del distrito.
En paralelo, vecinos y referentes sociales describen a un intendente “distanciado de la gente”, que “gobierna el municipio como si fuera una empresa” y de cuyo despacho “los vecinos salen decepcionados”.
La concejal de Fuerza Patria, Soledad Gorostiague, sintetizó la situación educativa y social del distrito: escuelas rurales sin transporte, cooperadoras que deben cubrir costos que deberían asumir las autoridades y “problemáticas que no son escuchadas”.
Para ella, la gestión ya no tiene impulso: “La gestión de Flexas está desgastada. En diez años no atendió las prioridades del pueblo”. Además, cuestionó la falta de políticas de empleo y desarrollo: “Tenemos un predio que podría haberse puesto en marcha con pymes o microemprendimientos, pero es un lugar al que el intendente no mira”.
En materia habitacional, Gorostiague fue tajante: “El intendente Flexas no construyó ninguna vivienda en diez años de gestión y es lamentable”. Recordó que la mayoría de las familias de Viamonte —municipales, docentes o policías— enfrenta alquileres cada vez más altos y salarios que no acompañan, mientras el municipio no impulsa soluciones estructurales.
A las críticas se sumó Daniel López, excandidato a intendente por el peronismo, quien señaló que el distrito “no ha tenido desarrollo económico durante el gobierno de Flexas”.
Según aseguró, la falta de políticas para el sector industrial y la ausencia de incentivos productivos profundizaron el estancamiento local. También advirtió por las falencias en el sistema de salud: “Falta personal médico, cubrir áreas esenciales como pediatría y garantizar medicamentos”.
López vinculó parte de la responsabilidad política a un alineamiento del intendente con Javier Milei: “Flexas fue un actor importante para que Milei fuera presidente: llamó al corte de boleta y puso fiscales de su entorno. Hablar de Flexas y de Milei está muy relacionado”.
Así, en medio de inundaciones, crisis productiva y un tarifazo sin precedentes, Flexas enfrenta un cuadro de desgaste político, reclamos vecinales y creciente desconexión con las necesidades reales del distrito.