El PRO bonaerense posterga definiciones y crece la tensión con La Libertad Avanza
El PRO bonaerense atraviesa un período de calma frágil y negociaciones silenciosas mientras intenta sostener su vínculo con La Libertad Avanza (LLA) y, al mismo tiempo, ordenar una interna que nadie quiere detonar. Con la renovación de autoridades postergada y varios liderazgos en disputa, el tablero opositor en la provincia de Buenos Aires se mueve en equilibrio inestable, con la mirada puesta en 2026 y, sobre todo, en la pelea por la gobernación en 2027.
La conducción del partido se definirá recién en marzo y ni siquiera está asegurada la continuidad del diputado nacional Cristian Ritondo al frente del espacio. En el entorno del dirigente admiten malestar creciente con el oficialismo nacional por acuerdos que no se cumplieron, entre ellos la frustrada designación del exministro de Trabajo Jorge Triaca en la Auditoría General de la Nación.
Interna amarilla y reproches a los libertarios
El PRO provincial convive con una discusión de fondo: cómo relacionarse con el mileísmo sin diluir identidad propia. La postura de Mauricio Macri y de sectores que impulsan competir con candidatos propios en el futuro suma tensión a un esquema donde conviven múltiples terminales políticas.
La fragmentación es visible en la Legislatura. El sector vinculado al jorgemacrismo y al angelicismo mantiene el control del bloque de senadores a través del intendente en uso de licencia de Junín, Pablo Petrecca, quien incluso dejó trascender que no se opone a discutir la reelección indefinida de intendentes, en contraste con otras posiciones internas.
“Un intendente no deja de ser alguien que fue electo por el pueblo. Si vos discutís cosas más de fondo, más profundas, y entre ellas la boleta única, eso puede hacer que muchas de las mañas que tienen muchos intendentes, especialmente en el conurbano, también sean eliminadas. Si hay prioridad del gobierno o una agenda de discutir la boleta única, bienvenido, y si hay que rediscutir las reelecciones, lo discutiremos en un paquete global”, manifestó en una entevista reciente.
El santillismo aparece como el espacio más cercano al Gobierno nacional. Con “el Colo” hoy como ministro del Interior, ese sector logró posicionar a Agustín Forchieri como vicepresidente de la Cámara de Diputados bonaerense, mientras el bloque está conducido por Alejandro Rabinovich, cercano al intendente en uso de licencia de General Pueyrredón, Guillermo Montenegro. En paralelo, el marplatense sigue siendo mencionado como posible reemplazante de Mariano Cúneo Libarona en el Ministerio de Justicia.
En ese esquema, el PRO busca instalar agenda propia en la provincia, con ejes como la situación del IOMA, el gasto público y las reelecciones indefinidas, en su disputa política con la gestión de Axel Kicillof.
Una alianza con ruido pero necesaria
Del lado libertario también reconocen dificultades. En LLA admiten que la relación con el PRO requiere equilibrio y diálogo permanente, aunque cuestionan la falta de conducción clara en el partido amarillo. “Cada tribu tiene un indio”, describió un armador provincial, en una crítica indirecta al liderazgo de Ritondo.
La estrategia libertaria es sostener una coordinación legislativa que funcione como un interbloque de hecho, sin perder identidad. El principal puente político entre ambos espacios es Santilli, quien mantiene diálogo directo con los delegados de Karina Milei en la provincia y actúa como factor de contención para evitar rupturas o acuerdos cruzados con otros sectores.
Sin embargo, las diferencias ya se hicieron visibles. En la previa del debate por el endeudamiento solicitado por Kicillof, el armador libertario Sebastián Pareja había planteado que esperaba que el PRO no acompañara la iniciativa. Finalmente, el bloque amarillo votó a favor tanto del endeudamiento como de la ampliación del directorio del Banco Provincia.
Desde su banca nacional recién estrenada, Pareja estalló. “Las prácticas de la vieja política: otro pacto inescrupuloso, obsceno y explícito entre el gobernador y los mismos de siempre”, lanzó, acusando un acuerdo para “negociar cargos” y “endeudar a los bonaerenses”. Sostuvo que se usó al directorio del Bapro “como botín de guerra” y denunció “negociados de casta”. Aseguró que él y La Libertad Avanza no se correrán del “camino de austeridad fiscal” que marca Javier Milei.
Santilli, entre la gestión nacional y la carrera bonaerense
En este contexto, la figura de Santilli gana centralidad. Dentro del PRO recuerdan que existe un entendimiento político previo: Ritondo conduciría el partido y el exvicejefe porteño contaría con respaldo interno para proyectarse como candidato a gobernador en 2027.
Su rol nacional no sólo no debilitó esa estrategia, sino que la potenció. Desde el Ministerio del Interior negocia con gobernadores y acumula visibilidad, mientras interviene activamente en la discusión provincial.
El cruce reciente con Axel Kicillof por la agenda económica y laboral forma parte de esa construcción. Tras las críticas del gobernador a las políticas nacionales, Santilli respondió que el kirchnerismo prioriza la recaudación por sobre el empleo y reforzó en redes sociales que “para ellos recaudar siempre es más importante que generar trabajo”.